“A mí la crisis me hizo regresar a los estudios”

27/05/2015 | Daniel Moreno

En 2007 Guillermo tenía 20 años y estaba trabajando en las Fuerzas Armadas en Vitoria. Él y sus amigos que ya trabajaban estaban contentos con su situación económica, y veían el futuro con optimismo.

Como un santanderino tradicional sus planes para cuando terminase el ejército eran encontrar trabajo en Cantabria y estabilizarse en su comunidad. Sin embargo, con la llegada de la crisis de 2008 el trabajo que ya tenía prometido en Cantabria le falló y tuvo que reconducir su proyecto de vida. “Para mejorar mi situación al verme sin trabajo comencé a estudiar. Me saqué el Bachiller y empecé un grado medio de educación profesional” comenta el joven cántabro. Recuerda que en su entorno también tuvieron que reinventarse para poder trabajar. Por ejemplo, a raíz de la crisis, su tío se sacó el carnet de camionero y eso le permitió encontrar trabajo.

Guillermo recuerda que “en casa con la llegada de la crisis se pasó de tener unas ganancias importantes a bajar bastante” y que al empezar a estudiar “vivía un poco al día, y sin gastar mucho”. Este hecho, que se volvió algo común, se manifestó rápidamente a los miembros de su generación. En tan solo un año, las estadísticas mostraban grandes descensos en el consumo y, por otro lado, un gran aumento en el número de matriculados en formación profesional y universitaria. Además, se plasmó un gran cambio en el pensamiento social. “Antes de la crisis no prestaba atención a la política, me aburría, me parecía un sinsentido… y ahora me he vuelto un experto. Presto atención a todas las tertulias y me intereso más. Y antes no me gustaba estudiar pero con la crisis o te pones a estudiar o acabas en la calle.” explica Guillermo.

7 años después del estallido de la crisis
En este 2015 Guillermo se siente positivo ante cómo va a evolucionar la situación en España en general y en Cantabria en particular. No obstante, ve cómo muchos de sus amigos se han tenido que ir fuera a buscar trabajo y cómo otros trabajan aquí de lo que no han estudiado. “Un amigo que estudió obras públicas ahora está trabajando en otra cosa que no tiene nada que ver”, comenta.

Él, como muchos otros, tiene claros sus objetivos a medio plazo. En los próximos dos años si no sigue en su trabajo actual, quiere que sea porque ha encontrado otro mejor, más cómodo y que esté mejor retribuido.

Su situación laboral la califica peor que en el 2007. Las condiciones en las que se trabaja ahora son más exigentes y los obstáculos creados por la crisis aún no se han solucionado siete años después de su inicio, lo que hace que no sólo influyan en el bolsillo sino también en el plano emocional, de pareja y de familia. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) apoyan la percepción de Guillermo: el riesgo de sufrir pobreza o exclusión social ha aumentado en los últimos años, el 45% de los españoles no tiene recursos económicos para salir de vacaciones por lo menos una semana al año, y el 42% no puede afrontar gastos imprevistos mayores a 600 euros.

“La situación económica te crea un sentimiento de inseguridad que lo es todo, incluso te replanteas tener pareja porque el salir implica gastar dinero”, concluye el joven cántabro Guillermo.

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