Al asegurar lo inmediato Europa pone en riesgo su futuro

02/03/2015 | Wolfgang Münchau – Financial Times Español

El equivalente económico a un acuerdo de alto-el-fuego es una refinanciación de la deuda de un estado insolvente. En Europa hemos tenido ambos en las pasadas tres semanas. La diplomacia política y económica europea está enfocada exclusivamente en evitar catástrofes inminentes sin algún propósito estratégico. El peligro es que Ucrania y Grecia acaben en estados fallidos.

Sólo hace falta mirar cómo ha acabado Grecia después de cinco años resolviendo crisis. Ha tenido uno de los peores desempeños en la historia económica; y acabamos de establecer una extensión de la misma política.

¿Puede esto ser sostenible? Los pragmáticos en las cancillerías europeas dicen que pueden indefinidamente otorgar préstamos a tasas de interés muy bajas. Económicamente esto es el equivalente a una depreciación de la deuda; y políticamente es más fácil de realizar porque no se necesitan reconocer pérdidas. La declaración equivalente en un conflicto militar sería: si renuevas las suficientes veces un alto-el-fuego terminarás obteniendo la paz.

Este tipo de argumento no sólo es inmoral sino deshonesto. Pero tampoco funciona. Mientras juegas este juego de prolongar y aparentar, la economía real implosiona: la austeridad ha causado un colapso en el valor de los ingresos y del empleo. Los errores en política monetaria han provocado la reducción de la inflación a lo ancho de la eurozona que ha hecho imposible para Grecia y otros países periféricos mejorar la competitividad perdida durante los primeros años de la unión monetaria.

Si la UE trata a Ucrania de la misma manera que lo hizo con Grecia podrás esperar ver un desarrollo similar en pocos años. El cese al fuego de Minsk, negociado entre los líderes de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, se sostendrá más o menos por un tiempo. Los europeos podrían utilizar esto como pretexto para no renovar las sanciones, y para no imponer nuevas. Y una vez que el alto-el-fuego termine – porque lo hará – el establishment político europeo aparentará sorprenderse y lamentarlo, dejando a Ucrania como un estado fallido y una zona de amortiguación entre la UE y Rusia.

También han fallado en controlar las ambiciones territoriales del presidente ruso Vladimir Putin en otras regiones del este europeo. La UE debería haberse enfrentado antes a la deuda griega y las ambiciones territoriales del Sr. Putin, en lugar de haber dejado a ambas salirse de control. Al asegurar lo inmediato la UE pone en riesgo su seguridad militar y económica.

Durante toda mi vida adulta he sido partidario de la UE y la unión monetaria, pero se vuelve cada vez más difícil tener argumentos a favor de una unión que se comporta de esta manera. Siempre pensé que el euroescepticismo era un visceral instinto irracional. Pero hoy existen razones perfectamente racionales para oponerse a unirse, tanto a la eurozona como a la UE misma. Incluso algunos de los logros pasados de la UE están siendo socavados. Los más importantes son los derechos fundamentales acordados hace mucho tiempo, los cuales forman parte de nuestros sistemas legales actuales. Estos incluyen la libertad de movimiento de las personas, capitales, bienes y, en menor medida, servicios. E incluyen el derecho a establecer la residencia en cualquier sitio de la UE.

Hoy en día tenemos menos mercado único financiero del que teníamos antes de la crisis financiera. El gobierno del Reino Unido cuestiona el derecho de residencia. Hace quince años el euro empezó como un proceso hacia la integración económica. Pero ha degenerado hacia una versión moderna del patrón oro con salidas de emergencia.

Ahora pregúntate: ¿podría Grecia tener algún interés lógico económico para buscar una salida de la eurozona? El énfasis hay que ponerlo en “lógico económico” y en “buscar”.

Mi respuesta es sí. Para mí el principal argumento podría ser la habilidad para liberarse a sí misma de una serie de políticas endebles – austeridad pro-cíclica y una política monetaria deflacionaria. La razón lógica para abandonar la eurozona es la oportunidad de ser menos estúpido.

Mientras la política de la UE se vuelve cínica y disfuncional, será progresivamente más difícil distinguir a los chicos buenos de los malos en esos debates pro y anti Europa. Hace veinte años no habría dudado en caracterizar a un euroescéptico como xenófobo, o algo peor. Hoy en día no lo haría.

Para que la UE recobre alguna autoridad moral y política necesitará resolver la crisis de la deuda griega y defender a Ucrania, y utilizar instrumentos económicos y financieros a su disposición para asegurar sus propios intereses geopolíticos. Actualmente la UE está fallando en ambos.

By playing it safe for now, Europe puts its future at risk

03/02/2015 | Wolfgang Münchau – Financial Times English

The economic equivalent of a ceasefire agreement is a debt rollover of an insolvent state. In Europe, we have had both in the past three weeks. Europe’s political and economic diplomacy is focused solely on averting imminent catastrophe with no strategic purpose. The danger is that Ukraine and Greece are ending up as failed states.

Just look where Greece has ended up after five years of crisis resolution. It has had one of the worst performances in economic history; yet we have just concluded an extension of the same policy.

Can this be sustainable? The pragmatists in Europe’s chancelleries say they can roll over loans indefinitely at very low interest rates. Economically, this is the equivalent of a debt writedown; yet politically it is easier to deliver because you do not need to recognise losses. The equivalent statement in a military conflict would be: if you renew a ceasefire often enough, you end up with peace.

This type of argument is not only immoral and dishonest. It also does not work. While you play this game of ex­tend-and-pretend, the real economy implodes: austerity has caused a meltdown in income and employment. Monetary policy mistakes caused a fall in eurozone-wide inflation rates that made it impossible for Greece and other periphery countries to improve the competitiveness they lost in the early years of monetary union.

If the EU deals with Ukraine in the same way it dealt with Greece, you can expect to see a parallel development in a few years. The Minsk ceasefire, negotiated between the leaders of Russia, Ukraine, France and Germany, may hold for a while, more or less. The Europeans may use this as a pretext for not renewing sanctions, and for not imposing new ones. And once the ceasefire breaks down – as it will – the European policy making establishment will pretend to be surprised and appalled, leaving Ukraine as a failed state and a buffer zone between the EU and Russia.

They will also have failed to rein in Russian President Vladimir Putin’s territorial ambitions elsewhere in eastern Europe. The EU should have confronted Greek debt and Mr Putin’s territorial ambition early on, rather than allowing both to spin out of control. By playing it safe for now, the EU puts at risk its military and economic security.

I have been pro-EU all my adult life and a proponent of monetary union, but it is increasingly hard to argue the case for a union that behaves in this manner. I always felt that euroscepticism was an irrational gut instinct. But today there exist perfectly rational reasons to op­pose membership both of the eurozone and the EU itself. Even some of the EU’s achievements of the past are being erod­ed. The most important are the fundamental rights agreed a long time ago, which form part of our legal systems today. These include the freedom of movement by people, capital, goods and to a lesser extent, services. It includes the right to take up residency anywhere in the EU.

Today, we have less of a single market in finance than we had before the financial crisis. The UK government challenges the right of residence. Fifteen years ago, the euro began as a process towards economic integration. It has degenerated into a modern version of a gold standard with exit doors.

Now ask yourself: could Greece ever have a rational economic interest seeking an exit from the eurozone? The emphasis is on “rational economic” and “seeking”.

My answer is yes. For me, the principal argument would be the ability to liberate oneself from a particularly lousy set of policies – procyclical austerity and a deflationary monetary policy. The rational reason for leaving the eurozone is an opportunity to be less stupid.

As EU policy becomes cynical and dysfunctional, it becomes progressively harder to distinguish the good guys from the bad in those pro-versus-anti European debates. Twenty years ago, I would not have hesitated to characterise a eurosceptic as a xenophobe, or worse. I would not do so today.

For the EU to regain any moral and political authority, it will need to resolve the Greek debt crisis and stand up for Ukraine and use the economic and fin­ancial instruments at its disposal to sec­ure its own geopolitical interests. The EU is currently failing on both counts.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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