Asia: Adicta a la deuda

12/05/2014 | Josh Noble – Financial Times Español

¿Podrá Asia superar su adicción a la deuda? Esta es la pregunta que se hace esta región al ver que se ralentizan las economías y los costes de los préstamos se elevan. Después de más de una década de un crecimiento a menudo intenso, muchos temen que la era dorada de Asia se acerque a su final.

Cuando el economista George Magnus publicó en 2012 su informe “¿Se ha terminado el milagro asiático?”, la respuesta fue de escepticismo. Muchos decían que la crisis financiera no era más que un pequeño parón para la región más dinámica del mundo, y que la recuperación probaría ser duradera.

Pero ahora, con unas débiles exportaciones, la flexibilización cuantitativa en occidente a punto de iniciar su reducción progresiva, y las economías domésticas cargadas de deudas, la idea de que el boom asiático tocó techo se ha vuelto algo común.

El milagro económico asiático, con China como su corazón, ha sido la fuerza que impulsaba a la región y al resto del mundo. Durante la pasada década logró reducir a la mitad la población que vivía con menos de dos dólares al día. Se han duplicado los ingresos medios en Corea del Sur, Malasia y Tailandia, y en China e Indonesia se han más que quintuplicado, de acuerdo con el Banco de Desarrollo de Asia. Desde que China se unió a la Organización Mundial de Comercio en 2002, la participación de la zona emergente de Asia en el PIB mundial ha aumentado del 11 al 21 por ciento, según el Fondo Monetario Internacional. La contribución al crecimiento ha sido aún más grande.

Aún durante la crisis financiera, Asia avanzó impulsada por el gigantesco paquete de estímulo económico de China y el bajo coste record de los préstamos a lo largo del mundo cuando los bancos centrales redujeron sus tasas de interés. Estas medidas impulsaron la demanda de exportaciones asiáticas pero, aún más importante, ayudaron a que las empresas y consumidores alimentaran el crecimiento doméstico por el bajo coste de los créditos.

Mientras que mucho se ha escrito acerca de la adicción de China a endeudarse, la experiencia no es extraña dentro de Asia. Los niveles de crédito han aumentado agudamente desde 2008 en Hong Kong, Singapur, Tailandia y Malasia, mientras que los ya altos niveles de endeudamiento de los hogares de Corea del Sur y Taiwán han sido mayores.

Durante la época de crecimiento acelerado esto no era causa de preocupación. Pero ahora gran parte de Asia pierde dinamismo. La intensidad del crédito – la cantidad de préstamo necesario para generar una unidad de producto terminado – se ha incrementado, mientras que el crecimiento de la productividad va en descenso. El tren de la deuda parece ir deprisa y fuera de las vías justo ahora cuando el mundo se prepara para tasas de interés más altas.

El economista del HSBC en Asia, Fred Neumann dice que “No hay problema por el aumento de la deuda con respecto al PIB. No se colapsará necesariamente mientras se pueda volver a la senda del crecimiento”. “El gran problema al que se enfrenta Asia es implementar reformas estructurales que son políticamente desagradables antes de que la crisis realmente ocurra”.

El tradicional motor exportador de Asia parece no arrancar. Gracias en parte a los elevados costes domésticos y los cambios en la manera de consumir de las grandes economías, las exportaciones hacia los EE. UU. y la eurozona han disminuido desde un 14 por ciento del PIB de los países asiáticos emergentes en 2005 hasta la mitad hoy en día, según el HSBC.

Daiwa estima que sin el impulso exportador las economías asiáticas, exceptuando Japón, crecerán un 5,8 por ciento el próximo año, cuando en 2010 fue del 9,2. La época en que el crecimiento asiático era de casi dos dígitos parece haber terminado.

Duncan Wooldridge, director del área económica asiática de UBS, dice que mientras que esas tasas son todavía envidiables si se las compara con las de occidente, esta región ahora se enfrenta a su propia versión de recesión, en la cual las economías continúan expandiéndose pero lejos de su promedio histórico.

Agrega el Sr. Wooldridge “Si hemos agotado nuestra capacidad de sostener de manera firme el crecimiento económico a través del crecimiento rápido del crédito, y si no vemos un boom en las exportaciones, entonces ¿cómo puede Asia regresar a las tasas de crecimiento que había tenido? Es muy probable que no lo haga. “El escenario más probable es que nos estanquemos en un bajo crecimiento durante cierto tiempo”.

Y agrega, la tendencia se puede cambiar solo con profundas y amplias reformas – algo que raramente sucede sin tener como razón una crisis financiera.

La puesta en marcha del fin de la flexibilización cuantitativa por parte de la Reserva Federal puede señalar el límite del milagro asiático. Alrededor del mundo los costes de los préstamos ya están aumentando aún antes de la subida de las tasas de interés – algo que pondrá a prueba la habilidad asiática para pagar sus deudas.

La búsqueda de un nuevo modelo económico será un reto para los políticos y líderes empresariales. El jefe del área económica global de JPMorgan, Bruce Kasmann, dice que “El punto central en esto es que no se repetirán las tasas de crecimiento que tuvimos durante la década anterior”.

“Tenemos un ajuste que aleja a las economías de un modelo que era muy dependiente del crédito… El éxito o el fracaso de ese ajuste nos dirá mucho acerca de si encontramos el equilibrio con un crecimiento, si no fuerte, sí con un potencial muy sólido y positivo para la economía global. La historia no dice claramente cómo se hacen estos ajustes”.

Asia: Addicted to debt

05/12/2014 | Josh Noble – Financial Times English

Can Asia overcome its addiction to debt? That is the question across the region as economies slow and borrowing costs rise. After more than a decade of often blistering growth, many fear that Asia’s golden era may be drawing to a close.

When George Magnus, the economist, penned his report “Is Asia’s miracle over?” in 2012, the feedback was sceptical. Many presumed the financial crisis was little more than a bump for the world’s most dynamic region, and the rebound would prove lasting.

But now, with exports still weak, quantitative easing in the west being unwound, and domestic economies laden with debt, the idea that the Asian boom has already peaked is rapidly going mainstream.

Asia’s economic miracle, with China at its heart, has been a driving force for the region and the rest of the world. It has halved the proportion of people living on less than $2 a day over the past decade. Average incomes have doubled in South Korea, Malaysia and Thailand, and risen more than fivefold in China and Indonesia, according to the Asian Development Bank. Since China joined the World Trade Organisation in 2002, emerging Asia’s share of global Gross Domestic Product has risen from 11 per cent to 21 per cent, says the International Monetary Fund. The contribution to growth has been far greater.

Even during the financial crisis, Asia powered ahead on the back of China’s mammoth stimulus package and record low borrowing costs as central banks across the world slashed rates. Those measures boosted demand for Asian exports but, more importantly, helped companies and consumers fuel domestic growth with cheap credit.

While much has been written about China’s debt addiction, the experience is far from unique within Asia. Credit levels have risen sharply since 2008 in Hong Kong, Singapore, Thailand and Malaysia, while already high levels of household debt in South Korea and Taiwan have tracked even higher.

During times of accelerating growth, that might not be a cause for concern. But now much of Asia is faltering. Credit intensity – the amount of borrowing needed to generate a unit of output – has surged, while productivity growth has tumbled. The debt train appears to be fast running out of track just as the world prepares for higher interest rates.

“There’s no problem in having the debt to GDP growth go up. It doesn’t have to collapse necessarily as long as you can turn around productivity growth,” says Fred Neumann, Asian economist at HSBC. “The big problem Asia faces is to implement structural reforms that are politically unpalatable before a crisis actually occurs.”

Asia’s traditional engine of exports is failing to fire. Thanks partly to rising costs at home and changes in the way developed economies consume, exports to the US and the eurozone have dropped from 14 per cent of developing Asia’s GDP in 2005 to just over half that level now, says HSBC.

Without the export boost, Daiwa estimates Asian economies, excluding Japan, will grow 5.8 per cent next year, from 9.2 per cent in 2010. The time when Asia grew at near double digits appears to have passed.

While those rates still seem enviable compared with the west, Duncan Wooldridge, chief Asian economist at UBS, says the region now faces its own version of a recession, in which economies continue to expand but far below their historical average.

“If we’ve exhausted our ability to put a high floor under [economic] growth with rapid credit growth, and we’re not going to experience a boomtime in exports, then how can growth in Asia return to its long-term path? It’s highly unlikely,” says Mr Wooldridge. “The most likely scenario is we will be stuck in a lower-growth trajectory for some time to come.”

The trend can be reversed only with deep, far-reaching reform – something that has rarely happened without a financial crisis as a spark, he adds.

The onset of tapering by the Federal Reserve could be the high water mark for the Asian miracle. Borrowing costs across the world are already ticking higher even before interest rates rise – something that will test Asia’s ability to pay back its debts.

The search for a new economic model will challenge policy makers and business leaders. “The basic point here is we’re not going to repeat the growth rates we had over the previous decade,” says Bruce Kasman, chief global economist at JPMorgan.

“We have an adjustment to wean economies off of a model that was very credit-dependent . . . The success or failure of that adjustment will tell you a lot about whether we find the balance with growth that isn’t as strong, but is still potentially pretty solid and positive for the global economy. History doesn’t speak too well to how these adjustments play out.”

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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