Cristina Fernández prepara un largo adiós

16/11/2015 | Benedict Mander (Financial Times) – Financial Times Español

Una visita al lúgubre cementerio de Río Gallegos deja poca duda sobre quién es el héroe de esta ciudad azotada por el viento en Patagonia, donde los espacios abiertos dan lugar a horizontes desnudos de árboles y cielos plomizos.

Un mausoleo de mármol, modelado sobre la tumba de Napoleón, honra a Néstor Kirchner, otrora gobernador de esta desolada provincia, quien inesperadamente ganó la elección presidencial de Argentina en 2003 y creó una ideología de izquierda conocida como “Kirchnerismo”.

Kirchnerismo es una versión contemporánea del Peronismo y, como su antepasado, es más una forma de gobernar que una ideología, definida por programas populistas de bienestar social, grandes dosis de nacionalismo y concentración de poder.

Kirchner murió en 2010 pero su glamorosa esposa Cristina Fernández de Kirchner, quien le sucediera como presidente en 2007, ha luchado por mantener en alto la bandera del Kirchnerismo. La Sra. Fernández y el Kirchnerismo probablemente serán herencias difíciles para quienquiera que gane la segunda vuelta en las elecciones de noviembre 22.

Ya sea que Mauricio Macri — el alcalde de centro-derecha de Buenos Aires quien va adelante en las encuestas y quiere barrer con el Kirchnerismo — sea quien asegure la victoria o Daniel Scioli — el gobernador de la provincia de Buenos Aires más de izquierda y apoyado por el gobierno — ambos tendrán que tratar con los considerable vestigios del poder de la Sra. Fernández y el enredo económico que está dejando atrás.

“El Kirchnerismo es como un avión sin tren de aterrizaje”, dice Javier Bielle, un legislador provincial, anteriormente de la oposición, quien cree que la Sra. Fernández tiene una “resistencia patológica” a dejar el poder. “O el Kirchnerismo se queda en el aire o el aterrizaje va a ser cuando menos, dramático y en el peor de los casos, trágico”.

Una caída de gloria similar caracteriza a muchos de los líderes de izquierda de la región, desde Venezuela a Brasil, donde su popularidad era grande mientras que la economía iba bien, pero se colapsó conforme el desplome de los precios de materias primas reveló que mucha de esa prosperidad era sólo una fachada.

La Sra. Fernández, sin embargo, sale cuando la economía sigue funcionando bien… apenas. Más bien será su sucesor quien tendrá que tratar con varias bombas de tiempo económicas, incluyendo un cada vez mayor déficit fiscal, alta inflación, escasez de dólares y una muy larga disputa con acreedores “holdout”.

Patrick Esteruelas, analista en EMSO Partners, una gerencia de activos de mercados emergentes, dice: “No se equivoquen, la siguiente administración está recibiendo un legado verdaderamente tóxico”.

Aun así, muchos especulan con que las repercusiones políticas de un ajuste económico podrían dejar a la Sra. Fernández bien situada para convertirse en líder de facto de la oposición. Otros piensan que podría tratar de regresar a la presidencia en 2019, una vez que la economía haya sido limpiada.

Cualquiera que sea el caso, la base de poder de la Sra. Fernández seguramente se mantendrá en la remota provincia de Santa Cruz, desde donde ella y su marido lanzaron sus carreras políticas. La avenida principal de su capital, Río Gallegos, ha sido renombrada en honor de Néstor Kirchner y su hermana Alicia Kirchner fue elegida gobernadora el mes pasado.

“Santa Cruz es un riesgo para quien sea el siguiente que gobierne el país”, dice el Sr. Bielle. “Alicia Kirchner es sólo un frente, no tiene poder político real. Ése le pertenece a Cristina [Fernández] y [a su hijo] Máximo”, líder del grupo juvenil radical La Cámpora, cuyos seguidores mantienen posiciones estatales de influencia.

Ciertamente, dada la inclinación de la Sra. Fernández por el drama — a menudo imita a la querida heroína argentina Evita perón — pocos se pueden imaginar que la mujer de 62 años se retire de la vida pública.

“Para empezar, seguramente querrá disfrutar de sus nietos por un rato, pero no la imagino a un lado de la política”, dice Pablo González, el vicegobernador electo de Santa Cruz. “Cristina se mantendrá como una figura política central en Argentina y el mundo”, dice. “Sin duda es una de los políticos más importantes de América del Sur en los últimos cincuenta años”.

Una razón por la cual no es probable que la Sra. Fernández le dé la espalda al poder es la posibilidad de que tenga que enfrentarse a cargos de corrupción. Su fortuna personal se ha multiplicado por diez desde que su marido tomó el cargo y su cadena de hoteles Hotesur está siendo investigada por lavado de dinero.

El nombre Kirchner todavía se respeta en Argentina al estar asociado con generosas políticas de redistribución. Eso es especialmente cierto en la provincia de Santa Cruz, una provincia rica en petróleo y gas, más grande que el Reino Unido pero con sólo 300.000 habitantes.

Y aun así en este distante baluarte de civilización, muchos se preguntan cuánto tiempo la familia de Néstor Kirchner seguirá siendo capaz de deleitarse en el reflejo de su gloria.

“Cuando mencionas el nombre de Néstor, a muchos se les aguan los ojos de la emoción. Dirán que les dio casa, trabajo, que trajo progreso”, dice Roberto Giubetich, el alcalde electo del partido de la oposición de Río Gallegos. “Pero eso no es el caso con Máximo o Alicia; y ciertamente tampoco con Cristina. Ella ni siquiera es de esta provincia”.

 

Cristina Fernández prepares to make a long goodbye in Argentina

11/16/2015 | Benedict Mander (Financial Times) – Financial Times English

A visit to the dreary cemetery of Río Gallegos leaves little doubt as to the hero of this windswept Patagonian town, where bleak open spaces rise to treeless horizons and leaden skies.

A marble mausoleum, modelled on Napoleon’s tomb, honours Néstor Kirchner, former governor of this desolate province, who unexpectedly won Argentina’s 2003 presidential election and went on to create a leftwing ideology known as “Kirchnerismo”.

Kirchnerismo is a contemporary take on Peronism and, like its forebear, is less an ideology than a ruling style, defined by populist social welfare programmes, hefty doses of nationalism and the concentration of power.

Kirchner died in 2010 but his glamorous wife Cristina Fernández de Kirchner, who succeeded him as president in 2007, has fought to keep the banner of Kirchnerismo aloft. Both Ms Fernández and Kirchnerismo itself will probably prove difficult legacies for whoever wins Argentina’s presidential run-off vote on November 22.

Whether victory is secured by Mauricio Macri, the centre-right mayor of Buenos Aires who leads polls and wants to sweep Kirchnerismo away, or Daniel Scioli, the more leftist government-backed governor of Buenos Aires province, both will have to contend with Ms Fernández’s considerable vestigial power, and the economic mess she is leaving behind.

“Kirchnerismo is like an airplane without an undercarriage,” says Javier Bielle, a former opposition provincial legislator, who believes that Ms Fernández has a “pathological resistance” to letting go of power. “Either Kirchnerismo stays in the air or the landing is going to be dramatic at least, or tragic at worst.”

A similar fall from glory characterises many of the region’s other leftist leaders, from Venezuela to Brazil, where their popularity rode high while economies did well, but has since cratered as the commodity price crash has revealed that much of that prosperity was only a façade.

Ms Fernández, though, is leaving while the economy is still ahead — just. Rather it is her successor who will have to deal with several economic time bombs, including a widening fiscal deficit, high inflation, dollar shortages and a long-running legal dispute with “holdout” creditors.

“Make no mistake about it, the next administration is inheriting a very toxic economic legacy,” says Patrick Esteruelas, an analyst at EMSO Partners, an emerging markets asset manager.

Indeed, the political fallout from an economic adjustment could leave Ms Fernández well placed to become de facto leader of the opposition, many speculate. Others think she could even attempt to return to the presidency in 2019 at the next election, once the economy is cleaned up.

Whatever the case, in the meantime Ms Fernández’s power base is likely to remain the remote Santa Cruz province from which she and her husband launched their political careers. The main avenue of its scruffy capital, Río Gallegos, has been renamed after Néstor Kirchner, and his sister, Alicia Kirchner, was elected governor last month.

“Santa Cruz is a risk for whoever governs the country next,” says Mr Bielle. “Alicia Kirchner is just a front, she doesn’t have real political power. That belongs to Cristina [Fernández] and [her son] Máximo”, leader of the radical youth group, La Cámpora, whose followers hold influential state positions.

Certainly, given Ms Fernandez’s penchant for drama — she often models herself on Argentina’s beloved heroine Evita Perón — few can imagine the 62-year-old withdrawing from the public eye.

“Surely to start off with she will want to enjoy her grandchildren for a while, but after that let’s see.

Cristina will remain a central political figure in Argentina and the world. Without doubt she is one of the most important politicians in South America in the last 50 years,” he added.

One reason why Ms Fernández is unlikely to turn her back on power is the possibility that she will have to fight off corruption charges. Her personal fortune has multiplied tenfold since her husband took office and her Hotesur hotel chain is being investigated for money laundering.

The Kirchner name still commands respect in Argentina as it is associated with generous redistributive policies. That is especially so in Santa Cruz, a province rich in oil and gas that is larger than the UK but has only 300,000 inhabitants.

Yet even in this distant outpost of civilisation, many wonder how long Néstor Kirchner’s family will be able to bask in his reflected glory.

“When you mention Néstor’s name, many people’s eyes well up with tears of emotion. They’ll say that he gave them a house, a job, that he brought progress,” says Mr Giubetich. “But that’s not the case with Máximo or Alicia — and certainly not Cristina. She is not even from this province.”

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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