Demos la bienvenida a Croacia

01/07/2013 | Financial Times – Financial Times Español

El ascenso (ingreso) muestra la necesidad de una defensa más fuerte de los valores de la UE.

Croacia se une hoy a la UE como el 28º estado miembro. Su ascenso incide en la pregunta de por qué, en medio de una crisis económica, la UE abre sus puertas a otro país atrapado en una recesión con una deuda nacional en aumento. Sin embargo, la unificación de Croacia es una buena señal de que los principios establecidos en Europa hace 50 años son tan relevantes como hoy en día.

A lo largo del último siglo, se han exportado las tensiones nacionalistas y políticas de los Balcanes al resto de Europa con efectos devastadores. La llegada de Croacia al grupo europeo, después de Eslovenia en 2004, consolidará las fuerzas de estabilidad que salieron después de las brutales guerras durante la desintegración yugoslava. Esto es tan importante para la seguridad de las propias fronteras de Europa como para los ciudadanos de estos antiguos países comunistas.

El miedo de que la UE esté permitiendo entrar en sus filas a otra Grecia es exagerado. Croacia no adoptará el euro, lo cual significa que los mecanismos de rescate europeos no se le aplicarán en caso de emergencia. Y aunque es probable que Croacia no cumpla con la restricción del déficit europeo, los procedimientos de la UE frenarán estos malos hábitos antes de que se vuelvan peligrosos.

Las preocupaciones reales son del tipo institucional y político. La ampliación ha mostrado que el ascenso no garantiza avances continuos hacia el gobierno democrático basado en el mercado que sustenta a la Unión Europea. En Rumanía y Bulgaria, las reformas han sido inconsistentes. Es posible que Croacia haya tenido que aceptar condiciones más duras para unirse a la UE, pero todavía tendrá que enfrentarse a los retos de la corrupción y el sistema judicial.

No obstante, Europa no dispone del poder de encargarse de potenciales recaídas. Su arsenal sólo incluye el poder blando de las críticas públicas y la opción nuclear de retirar los derechos de voto. La primera opción puede ser eficaz, pero se le puede manipular para alimentar los sentimientos anti europeos. La segunda opción es tan polémica que sólo se ha utilizado una vez – y tuvo muy poco efecto.

Con nuevos aspirantes ya haciendo cola; como Serbia, Montenegro y Bosnia-Herzegovina, hay una necesidad de pensar en cómo Europa impone sus valores. La Comisión Europea precisa de un rango más amplio de poderes para sancionar a los miembros cuando sus reformas democráticas se demoren o corran el riesgo de echarse para atrás, como con Hungría. Esto debe ser una prioridad cuando Bruselas presente las propuestas de la reforma del tratado el año que viene.

Europa solo tendrá éxito en el fomento de la paz y la estabilidad si todos están comprometidos con los mismos valores. De otra manera, ningún país se beneficiará la ampliación.

Welcome to Croatia

07/01/2013 | Financial Times – Financial Times English

Accession shows need for stronger defense of EU values.

Croatia joins the EU today as its 28th member state. Its accession will prompt some to question why, in the middle of economic crisis, the EU has opened its doors to another country plagued by recession and rising debt. Yet Croatia’s promotion is a welcome sign that Europe’s founding principles are as relevant today as they were 50 years ago.

Over the past century, nationalist and political tensions in the Balkans have been exported to the rest of Europe with devastating effect. Croatia’s arrival into the European fold, following Slovenia in 2004, will entrench the forces of stability that emerged after the brutal wars sparked by Yugoslavia’s disintegration. This is as important for the security of Europe’s own borders as it is for the citizens of these former communist countries.

Fears that the EU is letting another Greece into its ranks are exaggerated. Croatia will not be joining the euro, which means the eurozone’s rescue mechanisms will not apply in case of emergency. And though Croatia is likely to fall foul of Europe’s deficit target, EU procedures should curb bad habits before they become hazardous.

The real concerns are institutional and political. Enlargement has shown that accession does not guarantee continued progress towards the market-based democratic government that underpins the EU. In Romania and Bulgaria, reform has been inconsistent. Croatia may have had to accept tougher accession conditions, but it still faces challenges on corruption and the judicial system.

Yet Europe is ill-equipped to deal with potential backsliding. Its arsenal is limited to the soft power of public criticism or the nuclear option of withdrawing voting rights. The first can be effective, but can also be manipulated to fuel anti-EU sentiment. The second is so controversial that it has only been used once – to little effect.

With new aspirants waiting in the wings, such as Serbia, Montenegro and Bosnia- Herzegovina, there is a need to reflect on how Europe enforces its values. The commission needs a greater range of powers to sanction members when democratic reforms are stalled or at risk of being reversed, as in Hungary. This should be a priority when Brussels presents proposals for treaty reform next year.

Europe will only succeed in promoting peace and stability if everyone is committed to the same values. Otherwise no country has much to gain from enlargement.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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