¿EEUU o China?

Que Estados Unidos es una potencia mundial es una obviedad. Que sea el principal poder económico del mundo es más discutible, sobre todo tras ser el origen de la gran crisis internacional que durante los últimos 10 años ha afectado a casi todas las economías del planeta. Muchos países occidentales han ido recuperando sus tasas de crecimiento, tasas que no descendieron tanto en otros países como China, India y otras economías emergentes lo que ha provocado fluctuaciones en los rankings mundiales.

Estados Unidos sigue siendo líder de casi todo, sin embargo, en el aspecto económico, la percepción está cambiando, sobre todo a los ojos de algunos de sus socios comerciales o aliados que están equilibrando la balanza: según una encuesta realizada por el centro de investigación Pew Research Center entre 42.000 encuestados de 38 países diferentes durante la pasada primavera, un 42% de la población encuestada cree que Estados Unidos es el principal poder económico del mundo, mientras que un 32% considera que es la República Popular China.

Por países, los de América Latina, Asia y África subsahariana se decantan por EEUU. Sin embargo, y este dato llama mucho la atención, la mayoría de países europeos (7 de 10) entre ellos Alemania, Reino Unido, Francia y España, además de Rusia, Australia, Canadá, Brasil, México y Filipinas se decantan por señalar a China como primera potencia económica mundial, sobre todo después de la gran recesión sufrida en la última década.

Los argumentos a favor de China son que el país asiático se ha basado en las exportaciones, las inversiones (nacionales e internacionales) y la producción industrial para crecer rápidamente lo que le ha permitido tener una mayor capacidad de compra frente a su competidor. Además, no hay que olvidar los esfuerzos del país por mejorar su imagen en el mundo con fuertes inversiones en sectores como infraestructura y desarrollo. Podrían destacarse las de África (Nigeria, Senegal y Tanzania, por ejemplo), continente que ahora se muestra más favorable a China.

Sin embargo, las generaciones más jóvenes de esos mismos países apuntan la falta de libertad individual como el principal problema chino. Un 58% de los encuestados cree que el gobierno chino no respeta las libertades personales de su pueblo. Este aspecto es especialmente importante en Europa, los Estados Unidos y Canadá. Aproximadamente ocho de cada diez suecos, franceses, alemanes, holandeses, estadounidenses y canadienses dicen que China no protege las libertades personales de sus ciudadanos.

En general, las calificaciones globales de los Estados Unidos han disminuido drásticamente en el primer año del gobierno republicano: el 49% de los encuestados ve al país con buenos ojos frente al 39% que tiene una visión desfavorable. Sobre China, el 47% expresa opiniones positivas mientras que el 37% son negativas.

Además de competir por el primer puesto, hay otra cosa que tienen en común ambos países: la negativa percepción de sus líderes políticos, aunque el presidente chino sea menos conocido a nivel mundial, según la misma encuesta. Un 74% del total de encuestados expresa poca o ninguna confianza en el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mientras que un 53% dice no tener confianza en el presidente chino Xi Jinping.

En los últimos años, con la recuperación de la economía de Estados Unidos y el crecimiento de China un poco más lento, el primero se mantiene como la economía líder mundial pero la brecha con el segundo se está estrechando. De lo que no hay duda es que la batalla financiera se juega en torno a ambos (aunque la encuesta destaca otras economías potentes como la Unión Europea y Japón). La capacidad militar sería otro baremo a tener en cuenta para el liderazgo mundial pero ese tema, quizá, merezca un artículo aparte.

Autora: Elvira Calvo (13 septiembre 2017)

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