El fútbol femenino, el eterno olvidado

12/06/2015 | Victor Calle Marsella

El fútbol femenino ha tenido un crecimiento muy lento en el fútbol moderno. Esto se debe principalmente a los obstáculos sociales y culturales que no han permitido el ingreso pleno de la mujer tanto al deporte como a la actividad económica remunerada en general.

Los acontecimientos más recientes han llevado a que la imposición de normas sociales, culturales y religiosas afecte al propio resultado de un partido internacional. En el año 2011, la FIFA otorgó una victoria de 3-0 a Jordania sobre Irán porque las reglas del juego no permitían a las jugadoras iraníes jugar vistiendo el hiyab, siguiendo un código social islámico que establece que las mujeres siempre deban cubrirse la mayor parte del cuerpo.

Otro caso polémico que ha afectado al fútbol femenino es la sugerencia del expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, de llevar pantalones cortos más ceñidos y camisetas sin mangas con el objetivo de atraer a los hombres como espectadores y atraer mayores beneficios económicos. Esto no fue interpretado de esa manera y supuso fuertes críticas por parte de las futbolistas y otros sectores de la sociedad.

Fue en el año 1895 cuando la activista de los derechos de la mujer, Nettie Honeyball, creó el equipo femenino conocido como las British Ladies Football Club. A partir de ese año el fútbol femenino ha avanzado muy lentamente, y siempre rezagado con respecto a su contrapartida masculina.

Ya en la década de los 70, la FIFA impulsó y gestionó el fútbol femenino, hecho que ha supuesto que lentamente se consolide durante los últimos años del siglo XX. Países como Italia, Japón o Estados Unidos han llegado a formar verdaderas ligas profesionales competitivas dentro del fútbol femenino. Es tal la popularidad alcanzada en el país norteamericano que la cifra de licencias es similar a las masculinas.

Según los datos de la FIFA, en el año 2011 había más de 29 millones de mujeres que practicaban este deporte en todo el mundo. De manera que por cada 10 hombres existe una mujer futbolista en el mundo. Estados Unidos está a la cabeza con 1,3 millones de licencias, seguida de Alemania con 1 millón. En la actualidad, España tiene 40.000 licencias federativas, cifras muy lejanas a las de las ligas más punteras.

El futuro del fútbol español femenino debe pasar por mejorar las condiciones de sus ligas profesionales. Sería la forma más adecuada de dar continuidad a los equipos ahora existentes. La ayuda de la Real Federación Española RFEF es la principal herramienta para que tengan viabilidad los equipos femeninos. Financiar este deporte es una responsabilidad que tiene la propia federación.

¿Deberían ser los grandes clubes los que promovieran que se den las condiciones necesarias para poder elevar aún más el nivel de la competición?

A día de hoy, dieciséis equipos forman en España la máxima competición femenina. Muchos son los equipos que están ligados a clubes masculinos, Athletic Club, Atlético de Madrid, Fútbol Club Barcelona, Levante Unión Moderna, Real Club Deportivo Español, Real Sociedad y Valencia, pero ni eso les asegura poder subsistir.

Mucho peor es el caso del resto de clubes como el Oviedo Moderno Club de Fútbol o el Sporting Club de Huelva que han estado a punto de desaparecer. El Rayo Vallecano también está pasando por un momento difícil, donde sus jugadoras siguen sin cobrar su salario.

Y si hablamos de las futbolistas que en este mes de junio están representando a España en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015 encontraremos una realidad que contrasta enormemente con el equipo masculino que representó a España en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Mientras ellos sí pueden vivir de su sueño de ser futbolistas profesionales ellas en ocasiones tienen que trabajar de otra cosa (reposteras, por ejemplo) y, en el tiempo que les queda libre, dedicarse a entrenar para tener la calidad necesaria para ser consideradas “profesionales”.

¿Existe apoyo financiero por parte de la RFEF?

La Federación Española de Fútbol dice estar dispuesta a ello, siempre y cuando se den las condiciones. En primer lugar para una futura profesionalización, deben mejorarse las condiciones económicas, esto sería la clave para asegurar el presente y el futuro del fútbol femenino español. Es importante también que las grandes competiciones no fueran algo puntual y sí algo habitual, como sucede en el fútbol masculino.

El fútbol femenino español se siente respaldado por la RFEF, gran prueba de ello es el Programa de Becas y Ayudas que acaba de recibir la Asociación Española de jugadoras de fútbol. Pero el apoyo económico es aún pobre.

Existe una subvención de 120.000 euros, de los que 80.000 euros estarán dirigidos a la formación. Es un programa que trata de ayudar a todas las futbolistas de Primera División que buscan formarse en sus estudios de bachillerato y universidad, o bien, aquellas que quieran sacarse las titulaciones de entrenadores o árbitras. Son más de 150 futbolistas las que se podrán beneficiar de una beca que ronda los 450 euros.

Hay nuevos proyectos de financiación para el fútbol femenino, al que se pretende inyectar 40.000 euros de presupuesto para crear escuelas, cursos y charlas. La mitad se destinará al fútbol y la otra mitad para el fútbol sala. El fútbol sirve como deporte integrador de géneros en niveles escolares básicos y está claro que este tipo de ayudas facilita la labor.

El pasado 6 de junio arrancó en Canadá la Copa Mundial Femenina de FIFA, donde por primera vez en la historia España acude a la cita. Un acontecimiento protagonizado por mujeres, donde el máximo organismo del fútbol ha exigido a todas sus asociaciones que haya una delegada por selección y que para el futuro el objetivo es ir fijando los porcentajes de mujeres en los cuerpos técnicos (entrenadoras, preparadoras, masajistas…). Esta es la mejor manera de hacer protagonistas en todos los aspectos a las mujeres.

La realidad que todavía persigue al fútbol femenino, y también al deporte y a la sociedad en general, es la presencia excesiva del hombre en los puestos directivos, algo que la propia FIFA pretende ir equilibrando en los próximos años.

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