El futuro del transporte es eléctrico

Hace más de cien años desde que Henry Ford produjese en masa, por primera vez en la historia, un modelo de coche con motor de combustión interna. Desde entonces, el ascenso de este medio de transporte ha sido imparable al igual que la investigación y desarrollo en este sector que poco a poco asume la idea de un modelo alternativo de abastecimiento para los coches y medios de transporte en general, esto es, la energía eléctrica.

Un reciente estudio del FMI (Fondo Monetario Internacional) concluye que es posible que, tras esta creciente aceptación y desarrollo de la energía eléctrica como fuente de alimentación del automóvil, pueda conllevar a que el precio barril de Brent baje a los 15 dólares en 2040 frente a los 52 dólares actuales. En su estudio, Cabalgando la transición energética: el petróleo más allá de 2040 afirman que “el 57% de la demanda global de petróleo se debe al transporte. Sólo el transporte por carretera consume el 44% del crudo” y como consecuencia de esta situación, los vehículos eléctricos son un elemento protagonista en el devenir del precio del crudo.

Los cálculos de la demanda de vehículos eléctricos y a motor se han sacado a partir de como este último desplazó, a principios del siglo XX, a los vehículos tirados por caballos, que entre 1905 y 1915 descendieron un 30%.

Ventajas y desventajas del coche eléctrico

En primer lugar, los coches eléctricos no necesitan combustible para funcionar o como ocurre con los híbridos, no necesitan una cantidad tan alta como requieren los motores convencionales. Además, tras la polémica medida del Ayuntamiento de Madrid (previamente impuesta en otras ciudades europeas) de restringir la circulación de vehículos en el centro de la ciudad por motivos medioambientales, los coches eléctricos o híbridos no se ven afectados. Asimismo, la carga impositiva que asume un coche es menor si éste está propulsado por energía eléctrica frente a la de combustión.

Sin embargo, uno de los principales problemas de este tipo de vehículos es que debido a su reciente desarrollo y entrada en el mercado, aún hay escasez de puntos de recarga de baterías. Esto se suma a la dificultad actual de transporte y almacenaje de la energía eléctrica. Recientemente la empresa de coches eléctricos Tesla ha anunciado que instalará más de 100 fuentes de alimentación en España. No obstante, habrá que pagar por ello.

Todas las marcas importantes de coches están desarrollando este tipo de vehículos. Cada vez hay una demanda mayor gracias al ahorro que supone en carburante y las subvenciones que en muchos casos recibe por parte de las administraciones y concesionarios. No sólo se asienta esta tendencia en el ámbito de consumo privado, también los ayuntamientos impulsan estas medidas con autobuses interurbanos híbridos. Por ejemplo, de los 59.000 autobuses urbanos e interurbanos que hay en España, 1.233 son híbridos y la tendencia es creciente cada año. Son un 20% más caros que los convencionales, pero reducen hasta un 30% el consumo de carburante.

Las estimaciones del FMI son solo una hipótesis en un escenario muy complejo y lleno de intereses. La energía es el motor de las economías y la tendencia deja de manifiesto que cada vez se apuesta más por una energía más limpia y que, además, suponga un mayor ahorro.

Autor: Daniel Moreno (23 agosto 2017)

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