El Real Madrid busca 400 millones de euros

El estadio Santiago Bernabéu es la meca del fútbol. Un millón de turistas visitan Madrid con la ilusión de conocer sus entrañas. Su museo es el más rentable (factura 16 millones de euros anuales) y el tercero más visitado en la capital madrileña, después del Prado y el Reina Sofía. Más de la mitad de sus visitantes son extranjeros. Los datos exigen innovación constante … y renovación.

Ahora que se inicia la temporada de Liga, la marcha de Cristiano Ronaldo no es el único quebradero de cabeza del Real Madrid. El proyecto de remodelación del estadio, ubicado en pleno paseo de la Castellana madrileña, está en ciernes y la búsqueda de 400 millones de euros tienen la culpa.

La remodelación del Santiago Bernabéu se firmó en 2014 mediante un acuerdo del equipo merengue con la empresa de Abu Dabi, International Petroleum Investment Company, IPIC. La propietaria de Cepsa aportaría los 400 millones de euros necesarios para la operación a cambio de que el estadio llevara el nombre de la compañía durante una década. El inicio de las obras se acordó para 2017 y en el proyecto se incluía la construcción de un hotel de lujo y un centro comercial, aspectos a los que el Ayuntamiento de Madrid se opuso y cuyas exigencias fueron avaladas por sentencia del Tribunal Supremo en 2016.

Finalmente, en octubre de ese año, el presidente del Real Marid, Florentino Pérez, y la alcadesa de Madrid, Manuela Carmena, presentaron el acuerdo definitivo, esta vez en versión más modesta. Los cambios no gustaron a IPIC y la operación, conocida como “naming rights” se torció el año pasado cuando la capital de Emiratos Árabes Unidos comunicó al presidente merengue la ruptura del acuerdo debido al continuo retraso de las obras de remodelación. IPIC se integró en otra empresa emiratí, Mubadala, y Florentino se quedó a verlas venir mientras que abogados y un tribunal de arbitraje dilucidan quién tiene razón.

Pero a pesar de todo, el presidente merengue no se rinde. A sabiendas que estos procedimientos tardan años en resolverse, Florentino sigue adelante con su proyecto: quiere acelerar las obras y cumplir el acuerdo que firmó con Carmena en octubre de 2016. Por este motivo, ha iniciado contactos con potenciales fuentes de financiación para conseguir esos 400 millones de euros. La opción de una emisión de bonos, operación que ha barajado con bancos como Barclays, Credit Suisse y Société Générale, finalmente se ha descartado por las obligaciones de información que exige tener valores cotizados en bolsa.

Próximamente, llevará algunas propuestas a la asamblea de socios que se celebrará en septiembre. Todo lleva a pensar que no habrá problemas de financiación. El club tiene una holgada posición de solvencia. Al cierre de la temporada 2016/2017, el Real Madrid contaba con una deuda bruta de 187 millones de euros (82 millones en préstamos bancarios y 105 restantes en inversiones). Del pasivo que tiene con dos bancos, la mitad, 42 millones, la tiene que amortizar en la temporada recién arrancada, y los siguientes 40 millones, en la campaña 2020/2021.

En el haber cuenta con 178 millones en tesorería además de los 137 millones ingresados por el traspaso de jugadores (100 de ellos, por Cristiano Ronaldo a la Juventus de Turín). La compra de Vinícius y Odriozola ha mermado la caja y aún están en el aire las incorporaciones de Neymar o Hazard pero lo cierto es que la deuda neta del Real Madrid, a día de hoy, es positiva en 10 millones de euros.

Solvencia y liquidez, pues, son las bazas de Florentino Pérez para conseguir esos 400 millones que permitan la próxima renovación del Bernabéu. Habrá que estar atentos a ver qué hace su principal contrincante, el FC Barcelona, enfrascado también en la renovación del Camp Nou.

Autora: Elvira Calvo (17 agosto 2018)

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