¿Es América Latina un mercado emergente o ‘sumergente’?

04/08/2015 | John Paul Rathbone (Financial Times) – Financial Times Español

La formulación de políticas y un enfoque en el largo plazo han separado a los ganadores de los perdedores; pero el tamaño también importa.

Ya han pasado 34 años desde que un miembro del personal del Banco Mundial acuñó la frase “mercado emergente”. El mundo ha seguido usando el término desde entonces. Su mérito es que es inspiradora: “Emergente” implica “en mejoría”. Después de todo, sin mejoría — ya sea del gobierno o de la riqueza per cápita — no existirían economías emergentes; sólo economías “menos desarrolladas” o “más desarrolladas”.

Sin embargo, el problema con el término es que pone el listón muy alto. Implica la “convergencia” con las economías desarrolladas, lo cual requiere un desempeño relativamente mejor, sostenido en el tiempo.

Según estos parámetros, ¿cómo le ha ido a América Latina? Tristemente, la respuesta es no muy bien. Esto es especialmente importante ahora que el final del auge de los productos básicos pone a prueba qué países continúan emergiendo y cuáles se rezagan.

Consideremos el PIB per cápita de América Latina, sobre una base de poder adquisitivo, como porcentaje del PIB per cápita estadounidense. Se revelan tres grupos de países: los que se han quedado atrás (los “sumergentes”), los que han permanecido inmóviles (los flotantes), y aquellos que han avanzado (los emergentes).

También se pueden distinguir tres períodos claros: la “década perdida” de los años 1980, cuando el impago de deudas y la alta inflación asolaron la región; la dolorosa reforma del mercado, o “Consenso de Washington”, los años de la década de 1990; y el auge de los productos básicos de la década de 2000, la llamada “década de América Latina”. También se incluyen los pronósticos hasta el año 2020, usando datos del FMI. Aunque todos los pronósticos deben tomarse con cautela, son señales de los futuros posibles.

Los “sumergentes”
El que más ha caído ha sido Venezuela, a pesar de la bendición o la maldición de su inmensa riqueza petrolífera (“el excremento del diablo”, como dijo una vez un diplomático venezolano, que “nos llevará a la ruina”). Le sigue Argentina, que algunos podrían considerar el equivalente agrícola a un pozo de petróleo. Ambos países se hundieron a través de los años 1980 y 1990 y emergieron rápidamente durante el auge de los productos básicos de la década de 2000.

Pero las políticas de despilfarro han dejado a ambos países vulnerables a nuevas caídas. Los pronósticos generales predicen que la economía de Venezuela se contraerá un 6 por ciento este año, y otro 2.5 por ciento en 2016.

Los flotantes
Los flotantes son aquellas economías que han tenido poco cambio en la riqueza relativa de su población. También son los dos países más grandes del continente: México y Brasil.

En esencia, México ha tenido un movimiento lateral durante los últimos 30 años. Explicar esto es uno de los misterios de la economía del desarrollo. La respuesta corta a la duda interrogante es que el énfasis que México ha puesto en la estabilidad macroeconómica no se ha traducido en una mayor productividad. Hay muchas razones para esto, que van desde la ausencia del estado de derecho hasta las cartelizadas industrias nacionales.

Mientras tanto a Brasil, a pesar de lo que muchos piensan, no le ha ido mejor. Al igual que todos los productores de productos básicos, disfrutó de un auge en la década de 2000. Pero, como demuestra el escándalo de la corrupción de Petrobras, el auge estuvo mal administrado. El país está sufriendo una dolorosa recesión, pero no necesariamente una crisis económica (aunque existe la posibilidad de una crisis política, lo que podría provocar una crisis económica).

Los emergentes
Los emergentes incluyen a Colombia y Perú, los cuales han emergido lenta pero constantemente durante los últimos 30 años, y Uruguay, que aprovechó el auge de los productos básicos sin despilfarrar los inesperados ingresos. Sin embargo, Chile es, por mucho, el de mejor desempeño.

Junto con Uruguay, Chile es el único país latinoamericano que goza inequívocamente de un PIB per cápita proporcionalmente mayor que hace 30 años.

¿Por qué la divergencia entre los tres grupos?
La mejor formulación de políticas es la respuesta obvia. Eso, y un mayor énfasis en el largo plazo en lugar de soluciones populistas a corto plazo. Pero hay otro factor que puede ser más determinante. Es de destacar que todas las economías de mejor desempeño son relativamente pequeñas. Esto sugiere algo sobre la economía política de administrar un país. Los países más pequeños tal vez sean más fáciles de manejar que los más grandes — en parte debido al simple tamaño geográfico, pero en parte debido a que sus circunscripciones, ya sean laborales o de capital, están menos dispersas. Los países más pequeños, debido a sus limitados mercados internos, también están forzosamente más abiertos a la importación de las mejores prácticas del extranjero. Es probable que esta mejor gobernanza sea especialmente importante para determinar qué países continúan emergiendo durante los años más duros que probablemente se avecinan.

 

Redefining EM: Latam, an emerging or submerging market?

08/04/2015 | John Paul Rathbone (Financial Times) – Financial Times English

Policymaking and a focus on the long term have separated winners from losers; but size also matters

It has been 34 years since a World Bank staffer first coined the phrase “emerging market”. The world has been stuck with the term ever since. Its merit is that it is inspiring: “emerging” implies “improving”. After all, without improvement — be that of governance or per capita wealth — there is no emergence; there are only “more developed” or “less developed” economies.

The problem with the term, though, is that it sets the bar quite high. It implies “convergence” with developed economies, which requires relatively better performance, sustained over time.

On this metric, how has Latin America fared? The answer, sadly, is not that well. This is especially important now as the end of the commodity boom tests which countries continue to emerge or fall behind.

The charts plot Latin American GDP per capita, on a purchasing power basis, as a percentage of US GDP per capita. They reveal three groups of countries: those that have fallen behind, those that have gone nowhere, and those that have moved ahead.

They also reveal three clear periods: the “lost decade” of the 1980s, when debt default and high inflation ravaged the region; the painful market reform, or “Washington consensus”, years of the 1990s; and the commodity boom of the 2000s, the so-called “decade of Latin America”. Forecasts out to 2020 are included too, using iMF data. Although all forecasts have to be taken with a pinch of salt, they are signposts to possible futures.

The submerging
The biggest faller is Venezuela, despite the blessing or curse of its immense oil wealth (“the devil’s excrement”, as a Venezuelan diplomat famously once put it, that “will bring us ruin”). It is followed by Argentina, which some might say is the agricultural equivalent of an oil well. Both countries submerged through the 1980s and 1990s and rose quickly during the commodity boom of the 2000s.

But spendthrift policies have left both countries vulnerable to further declines. Consensus forecasts predict that Venezuela’s economy will shrink by 6 per cent this year, and by another 2.5 per cent in 2016.

The floating
The floaters are those economies that have seen little change in their population’s relative wealth. They are also the continent’s two biggest countries: Mexico and Brazil.

Mexico has essentially gone sideways over the past 30 years. Why, is one of the mysteries of development economics. The short answer to the conundrum is that the emphasis Mexico has placed on macroeconomic stability has not FED through into higher productivity. There are many reasons for this, ranging from absence of the rule of law, to cartelised domestic industries.

Meanwhile Brazil, contrary to popular wisdom, has done little better. Like all commodity producers, it enjoyed a boom in the 2000s. But, as the Petrobras corruption scandal shows, the boom was mismanaged. The country is now suffering a bruising recession but not necessarily an economic crisis (although a political crisis may be on the cards, which could result in the same thing).

The emergers
The emergers include Colombia and Peru, both of which have emerged slowly but steadily over the past 30 years, and Uruguay, which rode the commodity boom without squandering the windfall. Chile, though, remains far and away the best performer.

Alongside Uruguay, it is the only Latin American country that unequivocally enjoys a proportionately higher GDP per capita than it did 30 years ago.

Why the divergence between the three groups?
Better policymaking is the obvious answer. That, plus a stronger focus on the long term rather than populist short-term fixes. But there is another factor that may be more determining. It is notable that all the better-performing economies are relatively small. This suggests something about the political economy of running a country. Smaller countries may be easier to manage than bigger ones — in part because of sheer geographical size but in part because their constituencies, be that of labour or capital, are less diffuse. Smaller countries, because of their limited internal markets, are also perforce more open to importing best practices from abroad. Such better governance is likely to be especially important in determining which countries continue to emerge during the tougher years that likely lie ahead.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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