¿Es posible ganar dinero si la bolsa baja?

Los mercados financieros tienen una larga historia. Grandes sumas de capital invertido en él y también grandes pérdidas. Hace décadas era común comprar acciones y esperar a ver qué pasaba, siempre con la esperanza de que su precio de cotización subiese. El escenario de bajada en su precio de cotización, se traducía en una sola posibilidad. Esto es, perder parte de lo invertido. Pero es en el S.XX cuando la imaginación financiera rompe fronteras y adopta todos los escenarios posibles, incluyendo la posibilidad de ganar dinero si la bolsa baja.

El tecnicismo fundamental, para entender cómo obtener beneficios si la bolsa baja, es “ponerse corto”. Esto consiste en vender a un precio para recomprar en un futuro a otro más barato y así obtener la diferencia u horquilla. Por ejemplo:

  • A un inversor le prestan 100 acciones de la empresa “FxM” a un precio de 10 euros/unidad y las vende en el mercado bursátil, obteniendo 1.000 euros.
  • Pasada una semana, el precio se sitúa en 8 euros por acción y decide volver a comprarlas para devolverlas. Desembolsa 800 euros (100 acciones por 8 euros cada una)
  • Devuelve las acciones y obtiene un beneficio de 200 euros (1.000 euros de la venta menos 800 euros de la compra)

Este ejemplo muestra cómo se gana, pero eso no impide que también se pierda. Al ser acciones prestadas, éstas se deben devolver y si el precio sube por encima de 10 euros, habrá pérdidas.

Hasta este punto, todo parece normal salvo una pincelada ¿Quién querría prestar acciones a un inversor? Determinados productos financieros están diseñados para que esta situación se dé y, además, se pueda llegar a prestar dinero para hacer una compra mayor de acciones y así obtener más beneficios.

Esta situación se puede dar con diferentes derivados financieros como futuros, opciones, etc. Por lo tanto, en la práctica, tomar decisiones de compra cuando la bolsa baja se pude ejercer de diversas maneras. No obstante, se explicará con un ejemplo sobre acciones de empresas o, mejor dicho, CFDs (contratos por diferencia).

Imaginemos que las acciones de la empresa “FxM” cotizan en la actualidad a 6 euros por acción. Tras un estudio de sus cuentas anuales se observa que en el corto plazo va a obtener unos resultados negativos y su precio va a bajar. Entonces es momento de “ponerse en corto” mediante CFDs. Tener CFDs no implica poseer la titularidad de las acciones, es un préstamo de las mismas y permite apalancarte (el inversor pone un porcentaje sobre la compra de las acciones, normalmente entre el 5% y 10% y el resto te lo “presta el bróker”).

Si el inversor tiene ahorrados 600 euros, podrá comprar 100 acciones (resultado de dividir los 600 euros que posee entre los 6 euros por acción). Dado que considera con mucha certeza que el precio de “FxM” va a bajar, opta por apalancarse un 10% o 1/10 como se suele expresar en el contexto financiero. De esta manera podrá ejercer una compra de CFDs por valor de 6.000 euros y él aportará el 10% (600 euros) y el bróker el resto (5.400 euros). Por lo tanto, tras apalancarse, consigue 1.000 acciones (resultado de dividir 6.000 euros entre los 6 euros por acción) y no 100 como ocurría inicialmente sin apalancarse.

Tras realizar el contrato de CFDs, vende las 1.000 acciones con la intención de que su pronóstico se cumpla. Al día siguiente la cotización de las acciones de la empresa se sitúa en 5,5 euros y decide comprarlas para devolverlas, obteniendo así 0,5 euros por acción. El beneficio final (sin descontar las comisiones) será de 500 euros (multiplicar las 1.000 acciones por la diferencia en el precio del CFDs de 0,5 euros)

Pero, si el precio acaba subiendo, el bróker solo te cubrirá en proporción al capital aportado, es decir, por valor de 600 euros. ¿Cómo calcularlo?

Límite de cobertura = capital aportado / número de acciones = 600 / 1000 = 0,6 euros

Por lo tanto, si el precio acaba por subir, tendrá un límite hasta los 6,6 euros (6 + 0,6 euros). En ese precio, el bróker te saca del mercado y se pierden los 600 euros del capital inicial invertido (estas fórmulas son orientativas ya que no incluye ni los gastos ni comisiones que llevan estas operaciones).

Por otro lado, al igual que un inversor puede “ponerse corto”, podrá “ponerse largo”. Esto es el escenario contrario, es decir, tener la expectativa de que el precio de cotización va a subir. “Ponerse largo” es comprar con la intención de que el precio suba y venderlo para obtener beneficios por la diferencia de precios.

En definitiva, “ponerse corto” es la forma de ganar dinero cuando la bolsa baja. Como se ha visto, esto se puede hacer mediante CFDs de acciones, pero no es exclusivo. También es posible hacerlo mediante materias primas, divisas, etc. Este tipo de productos financieros son propios de inversores expertos dado su alto riesgo y complejidad. Si estas interesado en ello siempre es mejor empezar con productos más sencillos o en un simulador donde no se apuesta dinero real.

Autor: Daniel Moreno (4 mayo 2018)

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