¿Es un título universitario una buena inversión?

07/09/2014 | Stephen Foley – Financial Times Español

¿Deberías invertir en valores, bonos o en propiedades – o en una educación universitaria?

El inicio del ciclo académico universitario ha traído de nuevo la preocupación acerca de si un grado universitario vale lo que cuesta en los EE. UU., después de años de un incremento exorbitante del coste de las matrículas, el aumento de las deudas de los estudiantes y unas perspectivas laborales frustrantes para los egresados.

Comparar un título universitario con una inversión en acciones y bonos deja fuera los incontables beneficios que da la educación superior, pero el beneficio de este enorme gasto es una consideración vital para los padres, hijos y la sociedad en general, aunque a menudo es percibida instintivamente más que pronunciada o calculada.

En los EE. UU., donde el coste de las matrículas se ha más que triplicado en términos reales desde los años 1970, la deuda estudiantil es una carga que ronda ahora los 1,2 billones de dólares. Uno de cada siete de los préstamos estudiantiles recientes se encuentran en la situación de impago en el lapso de tres años – una tasa que sugiere que en muchos casos la universidad se ha vuelto inalcanzable. Con países moviéndose rápidamente hacia un modelo parecido al de los EE. UU., incluyendo al Reino Unido, el debate tiene resonancias alrededor del mundo.

La Reserva Federal marcó la época del regreso a clases con la publicación de una serie de investigaciones en el blog de su sede en Nueva York “Liberty Street Economics”, y sus resultados principales no fueron tan grises como se pudiera esperar.

Jaison Abel y Richard Deitz, estadísticos, concluyeron que el valor en términos reales de una educación universitaria se ha mantenido cercano a las cotas más altas de todos los tiempos a pesar de que las matrículas hayan aumentado y la Gran Recesión haya reducido el mercado laboral. El valor de una educación universitaria (calculado como el ingreso potencial adicional de los graduados comparado con quienes no tienen un título universitario, menos el coste de las matrículas y los ingresos potenciales perdidos durante los años de estudio) se coloca cerca de los 300 mil dólares actuales desde el inicio del siglo.

Hay una razón principal para esto. Mientras que la controversia política se enfoca en las matrículas, el que es con diferencia la parte del coste más grande de la educación universitaria es el coste de oportunidad por estar fuera del mercado laboral durante cuatro años, y éste, de hecho, se ha reducido en términos reales debido a la disminución de los ingresos potenciales de aquellos que no tienen un título. Intuitivamente esto tiene sentido. Esta es la razón por la cual la gente decide seguir estudiando o regresar a la escuela durante las recesiones, pero a menudo puede pasarse por alto.

En un trabajo de principios de año, los Sres. Abel y Deitz utilizaron sus modelos para calcular un beneficio de inversión del 15 por ciento para el estudiante promedio universitario. Esta es una cantidad que “fácilmente sobrepasa el umbral de una inversión inteligente”, escriben ellos. “Para poner estas conclusiones en perspectiva, consideremos que una inversión en acciones ha rendido un 7 por ciento anual y una inversión en bonos ha dado un rendimiento anual del 3 por ciento desde 1950”.

Aun cuando se comparan diferentes carreras, los beneficios parecen buenos. Las ingenierías encabezan la tabla con un beneficio de inversión del 21 por ciento y, las que van a la cola, agronomía, hostelería y magisterio dan entre un 9 y 11 por ciento.

Sin embargo, esta comparación de beneficios con los del Mercado de Valores es altamente insatisfactoria, aunque sea en sus propios términos. Pero ajustando el riesgo la comparación es menos favorable. Invertir en un título universitario no es lo mismo que invertir en un fondo tracker como el Vanguard S&P 500. Su equivalente sería poner todo tu dinero, y probablemente también dinero prestado, en un solo valor del Dow Jones Industrial Average.

Un título universitario puede proporcionar muy buenos ingresos al estudiante promedio, pero nadie es promedio. Un estudiante de ingeniería en una universidad de la Ivy League es diferente a uno de humanidades de una universidad poco conocida, e incluso tardar un año más en obtener un título puede dar al traste con el beneficio de esta inversión.

Solo tres cuartos de los graduados ganan más que el trabajador promedio sin un título universitario, dicen los Sres. Abel y Deitz, lo que significa que la universidad puede ser una inversión negativa para uno de cada cuatro de los universitarios. Mientras tanto, el seguimiento de las ofertas laborales en Internet que realiza la Conference Board, la organización de empresas de los EE. UU., desde la Gran Recesión, muestra que las ofertas para graduados universitarios se han estancado durante los últimos 18 meses, mientras que la demanda de trabajadores menos cualificados continúa aumentando. Esta tendencia preocupante sugiere que el cálculo optimista del beneficio de la inversión en un título universitario se puede erosionar en un futuro.

En resumen, para muchos el beneficio de la inversión en una educación universitaria será significativamente menor que el promedio histórico, y para otros tantos será negativo. Añadamos los riesgos de pedir dinero prestado para una apuesta que tiene una alta probabilidad de fracasar y tendremos un cálculo muy diferente.

Pero la cuestión de ir a la Universidad no es parecida a comprar una segunda casa o invertir en acciones y bonos, no es comparable. Las amistades, el madurar, la vitalidad de todo esto – también tiene que tomarse en cuenta. Mientras que los universitarios de primer ingreso desempacan sus pertenencias, acuden a sus primeras clases y establecen nuevas amistades durante este mes, esperemos que estos cálculos financieros sean puestos en la perspectiva correcta.

Is a university degree a good investment?

09/07/2014 | Stephen Foley – Financial Times English

Should you invest in equities, bonds or property – or a college education?

The start of the university year has brought a new round of angst about whether a US university degree is worth the money, after years of inflation-busting fee increases, mounting student debt and disappointing job prospects for graduates.

Comparing a university degree with an investment in stocks and bonds leaves out great unquantifiable benefits of higher education, but the return on such an expensive outlay is a vital consideration for parents, children and society at large, even if it is often felt instinctively rather than spelt out or calculated.

In the US, where tuition fees have more than tripled in real terms since the 1970s, the student debt burden now sits at $1.2tn. One in seven recent borrowers defaulted on student loans within three years – a rate that suggests college has become unaffordable in too many cases. With countries including the UK moving rapidly towards a US-like model, the debate has resonance around the world.

The Federal Reserve marked the back-to-school season with a series of research pieces on the Liberty Street Economics blog of its New York branch last week, and their headline results were not nearly as gloomy as one might expect.

Statisticians Jaison Abel and Richard Deitz concluded that the real-terms value of a college education has remained close to all-time highs even as fees have soared and the Great Recession has chewed up the job market. The value of a college degree (calculated as the additional earnings power of graduates versus those without a higher education, minus fees and a loss of potential earnings during one’s college years) has hovered around $300,000 in today’s money since the turn of the millennium.

There is one main reason for this. While the political controversy focuses on tuition fees, by far the largest component of the cost of higher education is the opportunity cost of being out of the labour force for four years, and that has actually shrunk in real terms because of the declining earnings power of those without a degree. That makes sense intuitively. It is why more people decide to stay on in education or go back to college during recessions, but can often be overlooked.

In work earlier this year, Mr Abel and Mr Deitz used their models to calculate a return on investment for the average college student of 15 per cent. It is a figure “easily surpassing the threshold for a sound investment”, they wrote.To put these findings in perspective, consider that investing in stocks has yielded an annual return of 7 per cent and investment in bonds an annual return of 3 per cent since 1950.”

Even when looking at different majors, the returns look good. Engineering degrees top the league table with a return on investment of 21 per cent, and agriculture, hospitality and education degrees come in at 9-11 per cent at the other end.

However, this comparison of returns with the stock market is highly unsatisfactory, even on its own terms. risk adjusted, the comparison is much less favourable. Investing in a college degree is not the same at all as buying a Vanguard S&P 500 tracker fund. It is the equivalent of putting all your money, and probably some borrowed money, too, on a single constituent of the Dow Jones Industrial Average.

A college degree may well pay off handsomely for the average student, but no one is average. An engineering student at an Ivy League school is a different proposition to an arts major from a lesser-known college, and even taking one extra year to finish one’s degree can wreck the return on investment.

Only three-quarters of graduates earn more than the average worker without a college degree, according to Mr Abel and Mr Deitz, meaning that college may be a negative investment for one in four of the people who go. Meanwhile, tracking of online job postings since the Great Recession by the Conference Board, the US business organisation, shows that openings for graduate-level jobs have stalled over the past 18 months, while demand for less-skilled workers continues to improve. This worrying trend suggests the rosy calculus for the return on investment of a degree could erode in the future.

In short, for many the return on investment of a college education will be significantly lower than the historical average, and for many it will be negative. Add in the risks of borrowing money for a gamble that has a high chance of failing to pay off and you have a very different calculus.

Except that the question of going to college is not like buying a second home or investing in stocks and bonds, not one bit of it. The friendships, the growing up, the sheer life of it all – these have to be on the table too. As university freshmen unpack their belongings, attend their first classes and forge their new relationships this month, let us hope that these financial calculations are put in their proper perspective.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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