España no tiene fronteras

No es casualidad que las grandes economías mundiales tengan una fuerte tradición exportadora. Ésta es importante para la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) que a la vez es fundamental para el cálculo de producto interior bruto. Estos datos macroeconómicos son una ventana abierta para determinar la salud de un país. En España, entre enero y mayo de este año, se ha exportado por valor de 116.896 millones de euros, lo que supone un incremento del 10,9% sobre los mismos meses del año anterior, según el Ministerio de economía.

Parece que la crisis económica en España no permite levantar cabeza y afecta a todos los sectores salvo la exportación. Entre los productos que más se venden fuera de las fronteras son los bienes de equipo (utilizados para producir otros bienes) con un incremento del 10,2%. Tras el colapso inmobiliario, el sector español ha sabido sobrevivir exportando materiales y maquinaria de construcción a otras economías emergentes. Asimismo, otro sector que siempre ha gozado de gran solvencia es el de la alimentación. España siempre ha sido considerada la huerta de Europa, con productos estrella como el vino, aceite de oliva, alimentos en conservas y quesos.


Según el Ministerio de economía las exportaciones totales en 2016 fueron de 259.973 millones de euros, esto es, el 23,34% de pib. La tendencia que registra respecto a los últimos 25 años es positiva. Por ejemplo, las exportaciones totales en 2008 fueron de 191.387 millones de euros (17,15% del pib). Por lo tanto, la actividad exportadora ha sabido crecer, aunque haya habido una crisis a nivel mundial.

No obstante, a pesar de los buenos datos recogidos por las exportaciones, la balanza comercial es negativa, es decir, hay déficit (se importa más que exporta). Al comparar los datos entre enero y mayo de este año, se observa que las importaciones fueron de 126.726 millones de euros frente a los 116.896 millones de euros en exportaciones, por lo que el déficit se situó en 9.829 millones de euros. Aún quedan muchos meses para saber cuál es la balanza comercial de 2017. Sin embargo, en 2016 fue deficitaria por 19.754 millones, pero mucho mejor que en 2015 que tuvo un déficit de 26.662 millones, según el Ministerio de economía. A pesar de esto, España sigue en la cabeza exportadora de Europa por encima de Italia (8%), Alemania (7,2%) y Francia (3,6%).

CHINA IMPORTA…

Por tradición la exportación se realiza en mercados cercanos, pero la globalización está logrando que países como China demanden el sello “Made in Spain”. Allí la clase media está creciendo y asentándose. La exportación de jamón, vino y aceite desde Madrid al gigante asiático ha crecido entre 2010 y 1015 un 408% pasando de los 1,7 a los 8,9 millones de euros.

El porcentaje de exportaciones de España en 2016, según país de destino, fue fundamentalmente en la órbita europea. El 15,6% del total se destinó a Francia. Asimismo, fueron importantes Alemania e Italia con un 11,6% y 8,01% respectivamente. Fuera del “viejo continente” un aliado comercial importante fue Estado Unidos al abarcar un 5% del total exportado. Principalmente demandaron aceite de oliva y automóviles y no tanto vino y guitarras, por lo que parece que la cultura flamenca no tiene tanta aceptación como en China o Europa.

Exportar significa crecer fuera de los límites del país y diversificar el riesgo. Ayuda en momentos de recesión en el consumo interno, ya que posibilita vender fuera lo que dentro de las fronteras no se quiere o puede comprar. Para ello hay que aportar productos de calidad a precios competitivos y ese es un proceso lento como el requerido por un buen vino de reserva o un jamón de pata negra.

Autor: Daniel Moreno (1 agosto 2017)

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