Fintech: Poner en común la tecnología y el dinero

A casi nadie le resulta extraño que desde un móvil alguien pueda enviar o recibir dinero, sin necesidad de desplazarse a una oficina bancaria. El desarrollo de la tecnología y el cambio de mentalidad del consumidor han hecho que esta nueva era digital, en la gestión y transacción del dinero, sea posible. El término que define esta realidad es fintech, cada vez más presente en nuestra sociedad.

Las fintech son modelos de negocio que ofrecen servicios financieros con el fin de mejorar y agilizar las demandas de los usuarios en cuestiones bancarias. La palabra viene de la unión de los vocablos ingleses finanzas y tecnología.

Sus principales líneas de actuación se realizan a través de una aplicación móvil (app) que permite al usuario acceder a préstamos o créditos, hacer pagos y transferencias e, incluso, recibir asesoramiento. En España estas empresas se están desarrollando a la misma velocidad que en otras economías. Por ello, la banca tradicional no ha dejado de lado esta nueva revolución y tiene intención de desarrollarlo para convertirlo en uno los ejes fundamentales de su negocio.

Por lo tanto, la banca tradicional busca la simbiosis con las fintech para desarrollar un modelo comercial ajustado a las demandas actuales de los usuarios. Es la banca quien posee las infraestructuras y el capital mientras que las fintech aportan talento e innovación.

De la tradición a la innovación

Se considera a PayPal como la empresa que dio origen a la etiqueta fintech. Pay-Pal nació en 1998 para proporcionar servicios de pago por Internet. Actualmente, más de 150 millones de personas utilizan este medio de pago en sus compras online. El éxito de PayPal fue aparecer en un momento en el que las compras digitales estaban en el punto de mira de la seguridad informática. Los usuarios temían que, al hacer una compra en Internet y una vez metidos los datos bancarios, éstos pudiesen ser utilizados por terceras personas para hacer otras compras. Sin embargo, PayPal es un intermediario entre el vendedor y el comprador, donde la ventaja para el comprador es que no tiene que compartir su información financiera con terceros.

Una de las tensiones en torno a las fintech es que los inversores temen que ocurra una burbuja como sucedió con las puntocoms en 2001. Años antes, la tecnología se desarrollaba a una velocidad vertiginosa e internet era el soporte para su gestión. Todas las empresas relacionadas con internet tuvieron crecimientos exponenciales en el valor de sus acciones. Eran las protagonistas de aquella época y todos los grandes inversores demandaban sus acciones. Este periodo abarcó entre 1997 y 2001 y aunque inicialmente estas empresas no generaban beneficios, su valor bursátil crecía muy rápido.

Por ello es necesario determinar qué rendimiento pueden aportar las nuevas tecnologías al negocio bancario y ver si la gran inversión actual va a ser rentable. Sin embargo, la banca al ser un sector tan competitivo no puede dejar de hacer lo que hace su competencia. Es decir, si tu principal competidor invierte en nuevas tecnologías, tú deberías hacerlo también ya que, si el proyecto de tu competencia es el que finalmente sale adelante, se perderá mucha cuota de mercado y serás visto como una empresa que ofrece productos obsoletos y alejados de las demandas actuales.

Autor: Daniel Moreno (17 mayo 2018)

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