Friedrich Hayek

Friedrich Hayek, economista y filósofo austriaco-británico, fue rival de Keynes en los años 1930, defensor del liberalismo clásico y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX.

Nació en Viena en 1899, en una familia de destacados académicos y profesionales, lo que le relacionó con Eugen Böhm-Bawerk y con el filósofo Ludwig Wittegstein. A los 18 años participó en la I Guerra Mundial en el ejército Austro Húngaro, en un avión de exploración en el frente italiano.

Acabada la guerra, se doctoró en Derecho en 1921, y en Ciencia Política en 1923, en la Universidad de Viena. Estudió también Psicología, Filosofía y Economía, y participó en el Seminario de Ludwig von Mises. En 1923 pasó catorce meses en Nueva York, como ayudante de Jeremiah Jenks. Llevaba cartas de recomendación de Schumpeter y la estancia fue productiva en su formación económica, pero dura en lo personal. De vuelta a Viena, fue director, con apoyo de Mises, del Instituto Austriaco de Investigación Económica, que recogía información y estadísticas sobre los ciclos económicos. Obtuvo su habilitación como profesor en 1929, con un trabajo que atrajo la atención de Lionel Robbins, director del Departamento de Economía en la London School of Economics. Robbins le invitó a dar unas conferencias en enero de 1931, que darían lugar a su libro Prices and Production (1934). Sus presentaciones en la LSE tuvieron éxito, y recibió una oferta de un año completo como profesor visitante, que después sería estable.

Hayek defendía la teoría “austriaca” de los ciclos económicos, que los achaca al exceso de inversión sobre el ahorro, causado por la existencia de dinero barato por la política monetaria o bancaria, o por expectativas de beneficio exageradas. Chocaba con Keynes, que ya en su Treatise on Money de 1930 proponía promover el gasto y desincentivar el ahorro. Estas posturas se plasmaron en reseñas académicas, y también en cartas en el diario Times. De un lado, Keynes y Pigou defendían un amplio gasto del gobierno. En contra, Robbins y Hayek atribuían la crisis al imprudente gasto y endeudamiento públicos, que no debían continuar. Esta postura de “no hacer nada” fue claramente la perdedora en las décadas siguientes; también ha sido criticada por Milton Friedman.

Hayek participó en el debate sobre la posibilidad del cálculo en una economía planificada. Publicó textos de Mises y Barone (Collectivist Economic Planning, 1935) y brillantes artículos propios, donde explica el mercado como un maravilloso mecanismo que nadie diseña ni controla, donde se trasmite de forma impersonal y descentralizada una cantidad ingente de información e incentivos a una multitud de agentes económicos; información que ningún planificador ni computadora pueden poseer en su conjunto.

En 1938 se convirtió en ciudadano británico. En 1944 publicó su obra más famosa, Camino de servidumbre (Road to Serfdom). Temía que la planificación que gobernaba la economía británica durante la Segunda Guerra Mundial, continuase en la paz. Esa planificación, argumentaba, no solo era ineficiente, sino que hacía inevitable que la democracia se deslizase hacia el totalitarismo y el abandono de la responsabilidad individual. En aquella época, el único estado europeo planificador y con un gasto público cercano al 50% era la Alemania nazi, señalaba Hayek. Publicado en Inglaterra y en Estados Unidos con tiradas cortas, fueron creciendo ante las reseñas elogiosas. En abril de 1945 salió una edición resumida en la revista americana Reader’s Digest, con una tirada superior a ocho millones de ejemplares. Hayek viajó a Estados Unidos a promocionar el texto con conferencias masivas y radiadas, y se convirtió en una figura popular.

Hayek luchaba contra la aceptación general del intervencionismo estatal por parte de los economistas, políticos e intelectuales de distinto signo. Por eso dedicó el libro “A los socialistas de todos los partidos” Pero sus ideas le encantaron a Churchill, que hizo de la equiparación entre socialismo y fascismo el eje de su campaña electoral, mencionó a Hayek en su primer discurso, y promovió una edición abreviada masiva en Inglaterra, con una frase de Churchill al inicio. Quien había ganado la guerra, perdió aquellas elecciones ante un líder laborista de imagen amable. Las décadas siguientes fueron de crecimiento económico, políticas keynesianas y “estado del bienestar” en las democracias europeas, con gran consenso intelectual y político.

Alejado de la política de partido, en 1947 Hayek impulsó la creación de un “think-tank” que defendiera las ideas liberales, al margen de partidos políticos concretos, que tomó el nombre de Sociedad “Mont Pelerin”, por el lugar de su primera reunión en Suiza. Aglutinó a las figuras más destacadas del liberalismo económico y político: el filósofo Karl Popper, que en 1945 había publicado La sociedad abierta y sus enemigos; Ludwig Von Mises, mentor de Hayek; y otros economistas que alcanzarían el premio Nobel: Milton Friedman, George Stigler, Ronald Coase, James Buchanan, Maurice Allais, Gary Becker y Vernon Smith. Antes que ellos, el propio Hayek obtuvo ese galardón en 1974, cuando la extensión del estado del bienestar recibía ya críticas.

En 1949 Hayek aceptó una oferta de la Universidad de Chicago, en el “Comité de Pensamiento Social”. En Estados Unidos pudo conseguir el divorcio de su primera mujer, Helen Fritsch. con quien se había casado en 1924 y tenía dos hijos, y se casó con Helene Bitterlich.

En 1962 aceptó la invitación de la Universidad de Friburgo, en Alemania, centro de los ordoliberales seguidores de Walter Eucken. Allí continuaría, excepto el periodo 1970-1977 que permaneció en Salzburgo, Austria, hasta su fallecimiento en 1992.

Obtuvo el Premio Nobel de Economía de 1974, compartido con Gunnar Myrdall, y le fue concedido “por sus trabajos en el campo de la teoría monetaria y las fluctuaciones económicas y los análisis de la interdependencia de la economía, la sociedad y las instituciones”.

Hayek representa el liberalismo clásico, la defensa de las limitaciones al poder del Estado aunque ese poder provenga de la mayoría, y la desconfianza ante la intervención del gobierno en la economía. En sus obras (The Constitution of Liberty, 1960; Law, Legislation and Liberty, 1973; The Fatal Conceit, 1988) considera que las instituciones sociales son órdenes espontáneos, fruto de la evolución y de la acción de muchos hombres, pero no resultado de un diseño humano, que sería una “arrogancia fatal”. Su influencia intelectual y política, a través de sus escritos y de su capacidad para aglutinar economistas brillantes, conectados por su desconfianza hacia el socialismo, pero con opiniones variadas en todo lo demás, fue muy grande. En la “Revolución Conservadora” de 1980, Margaret Thatcher y Ronald Reagan fueron admiradores y lectores declarados. Mucho menos reconocimiento tuvo Ludwing von Mises, que se mantuvo radical e intransigente hasta el extremo, y se sentía menos cómodo con el idioma inglés. La filósofa y escritora ruso-norteamericana Ayn Rand, defensora radical del individualismo y del capitalismo, elogiaba a Mises y consideraba a Hayek un traidor por suavizar sus posturas. Estas diferencias se notan hoy en las varias fundaciones que defienden el liberalismo y el capitalismo, como Cato Institute y Ludwig von Mises Institute.

Hayek estuvo en España en agosto de 1949, junto con su amigo Walter Eucken, invitado por Rafael Calvo Serer a un importante curso en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. Al año siguiente vendría Wilhelm Röpke. El ordoliberalismo, por razones de fondo y de estética, resultó aceptable para el régimen franquista; pero la relativa liberalización económica todavía tendría que esperar varios años. Volvería a España varias veces. En 1979 se reunió en Madrid la Sociedad Mont Pelerin; y en 1983 vino invitado por Pedro Schwartz, ya en muy distinto clima económico y político.

Bibliografía:

  • Ebenstein, Alan O.: Friedrich Hayek: A Biography. Chicago. University of Chicago Press.
  • Hayek, Friedrich: Camino de servidumbre [A Road to Serfdoom, 1944]. Textos y documentos. Edición definitiva. Obras completas de F.A. Hayek, Vol II. Edición definitiva. Prólogo de Carlos Rodríguez Braun. Introducción de Bruce Caldwell. Traducción de  José Vergara Doncel [1946]. Madrid. Unión Editorial. 2008.
  • Rodríguez Braun, Carlos: “Reseña del libro de Daniel Stedman (2014): Masters of the Universe: Hayek, Friedman, and the Birth of Neoliberal Politics “. Iberian Journal of the History of Economic Thought, Vol 1, No 2, 2014, pp. 51-52.
  • Stedman Jones, Daniel: Masters of the Universe: Hayek, Friedman, and the Birth of Neoliberal Politics. Princeton. Princeton University Press. 2014.

Manuel Santos Redondo. Universidad Complutense de Madrid. 

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