Ignacio Hernando de Larramendi y Montiano – Mapfre (I)

La figura de Larramendi está ligada a la transformación de una mutual patronal de accidentes de trabajo en la principal multinacional aseguradora española: MAPFRE. De 1955 a 1990 ocupó las máximas responsabilidades ejecutivas en esta entidad siendo Director General hasta 1975, desde ese año hasta 1985 Consejero Delegado y entre 1985 y 1990 Presidente de la comisión de control institucional. Su vida personal y profesional estuvo definida por la herencia histórica familiar y, sobre todo, su marcada personalidad. De familia vasca, nació en Madrid el 18 de junio de 1921 y murió en la misma ciudad el 7 de septiembre de 2001. Su padre, Luis Hernando de Larramendi (1882-1957), abogado y político carlista, publicó en 1952 la obra Cristiandad, Tradición, Realeza (1952) y ejerció de secretario general político de Jaime de Borbón, pretendiente carlista a la Corona de España. Su ancestro materno, Manuel de Montiano, gobernador de La Florida, influyó en su interés por Latinoamérica. Ambas ascendencias marcaron a lo largo de su vida el impulso de fundaciones que apoyaron las temáticas carlistas y americanistas.

Tras su participación en la Guerra Civil en el ejército auxiliar requeté, finalizó la carrera de Derecho en junio de 1941 con tan solo 15 años. Poco después se produjeron sus primeros contactos con el mundo del seguro opositando al Cuerpo Superior de Inspección de la Dirección General de Seguros, en la que se mantuvo entre 1944 y 1952. De este periodo resulta destacable su publicación El riesgo catastrófico en los seguros personales (1947), premio Marín Lázaro y sus tres viajes a Londres para su formación, que le permitió el contacto con instituciones aseguradoras, como la Lloyd’s; tras esta experiencia publicó Tres claves de la vida inglesa (1952). Después de esta etapa en una institución pública pasó a la compañía inglesa Royal Insurance cCmpany en la que permaneció entre 1952-1955, empresa que abandonó para volver de nuevo a la Dirección General de Seguros. En lo personal destacamos su matrimonio con Lourdes Martínez. De esta unión nacieron nueve hijos: Carmen (1951), Luis (1952), Coro (1953), Ignacio (1955), Lourdes (1957), Carlos (1958), Margarita (1959), Miguel (1964) y Ramón (1965).

El salto profesional a la empresa a la que dedicó el resto de su vida se produjo en 1955. MAPFRE, conocida en esa época como Mutua de Seguros Agrícola, se había fundado en 1933, tras la extensión del seguro de accidentes a los trabajadores agrícolas en 1931 y la declaración del seguro de accidentes obligatorio en 1932-33 por el gobierno de izquierdas durante la II República. Ante esta actuación, la Patronal Agraria se organizó fomentando la creación de mutuas patronales con el objeto de ofrecer a los empresarios una fórmula de seguro de accidentes poca costosa y bajo su control. Una de estas patronales, la Agrupación Nacional de Propietarios de Fincas Rústicas de España (APFRE), gestada a partir de una asamblea contra la Reforma Agraria celebrada el 27 de julio de 1931, decidió en 1933 constituir también una mutua. Entre su fundación y la incorporación a la dirección de MAPFRE de Ignacio Hernando de Larramendi en 1955, la mutua se había extendido por todo el territorio nacional de la mano de una serie de familias terratenientes (Rebuelta, De Gregorio, Miguel-Romero, Márquez, duques de Santa Cristina) vinculados inicialmente a la CEDA o el grupo Agrario. Este núcleo, directamente en la gestión o desde el consejo de administración, se había implicado en la expansión administrativa de la Mutua mediante delegados locales y en los servicios médicos. De este periodo cabe destacar la constitución de una compañía filial en forma de sociedad anónima, Campo, S.A. y el convenio con el Instituto Nacional de Previsión en la gestión del Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE) a partir de 1944 como entidad colaboradora núm. 35. Ambas actividades fueron el origen de los problemas económicos y financieros de MAPFRE y precipitaron la incorporación de Larramendi en la entidad aseguradora.

La Fundación de Campo, S.A. estuvo mediatizada por la preocupación ante una posible nacionalización del ramo de accidentes de trabajo. Además de la Mutua, una gran parte de los accionistas de la sociedad mercantil fueron los propios directivos de MAPFRE. Ambas compartían locales y empleados y las directrices eran canalizar los mejores riesgos a la sociedad mercantil. En 1949 las dos entidades se desvincularon tras el cese de Isidro Gregorio de la Dirección de MAPFRE. El otro fenómeno, origen de los problemas de MAPFRE en los años 50, se vinculó a la gestión del Seguro Obligatorio de Enfermedad. Desde los inicios, las primas crecieron pasando de 4,9 millones de pesetas en 1944 a 56,7 millones en 1952. Respecto a la cobertura, en 1952 se alcanzaron los 102.864 asegurados y los 230.000 beneficiarios. Además de la cobertura inicial en el sector agrícola se aseguraron a los trabajadores de grandes empresas (Telefónica, Regiones Devastadas, Agromán, CAMPSA…). Según el propio Larramendi, el problema de la mutua en esta gestión derivó de la insuficiencia de las primas y el incremento espectacular de las prestaciones farmacéuticas. En este contexto se manifestaron desavenencias políticas entre el consejo de administración de MAPFRE (de adscripción monárquica) y la dirección de INP y se produjo el impago a esta institución y a los farmacéuticos. Todo ello derivó en el cese de la colaboración entre mutua y INP ya en tiempos de la dirección de Larramendi.

Ignacio Hernando de Larramendi se incorporó el día 2 de septiembre de 1955, con una situación delicada, una guerra política entre los mutualistas y con la reclamación de impagos hechos por parte del INP y del colegio de farmacéuticos que amenazaban con una suspensión de pagos y la liquidación de la mutua. Lo había contratado el nuevo presidente de la entidad Dionisio Martín Sanz (presidente entre 1955 y 1972). Entre sus primeras decisiones estuvo la regulación del nombre de la entidad y la modificación de los estatutos para evitar que conflictos en la junta general provocaran cambios drásticos en el consejo de administración, como había ocurrido en el momento de su entrada en la entidad. Tras las negociaciones de Larramendi en el complejo mundo de las instituciones y negocios del franquismo, se firmó en 1957 un convenio con el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos de España. Por este acuerdo se aplazaba el pago de las deudas y, además, en 1958 se creó una comisión liquidadora de la entidad colaboradora núm. 35 y la reducción incentivada de la plantilla de la misma. En 1957, MAPFRE ya estaba en una situación financiera saneada por lo que volvió a la política de extornos con la devolución de un 15% de las primas a los mutualistas del ramo de incendios.

Bibliografía:

– HERNANDO DE LARRAMENDI, Ignacio: Así se hizo Mapfre. Mi Tiempo, Madrid, Actas Editorial, 2000.

– PONS PONS, Jerònia (2014), “El negocio extranjero de las compañías de seguro españolas”, Revista de la Historia de la Economía y de la Empresa, 8, pp. 217-248.

– PONS PONS, Jerònia: “Ignacio Hernando de Larramendi y Montiano (1921-2001)”, en E. Torres, dir., Cien empresarios madrileños, Madrid, Lid Editorial Empresarial, 2017, pp. 621-627.

– TORTELLA, Gabriel; CARUANA, Leonardo y GARCÍA RUIZ, José Luis:  De mutua a multinacional. Mapfre, 1933-2008, Madrid, Mapfre, S.A, 2009.

Jeronia Pons. Universidad de Sevilla.

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