La deuda pública alcanza el 98,5% del PIB, ¿y ahora qué?

14/08/2015 | Europa Press – Europa Press Español

La deuda de las administraciones públicas cerró el pasado mes de junio con un aumento de 12.638 millones de euros. De esta forma vuelve a incrementarse un mes más tras el aumento del mes de mayo y, salvo el paréntesis del descenso de abril, prosigue la tendencia de cinco aumentos consecutivos iniciados en el mes de noviembre del pasado año.

En total, el estado español debe 1,053 billones de euros, según datos del Banco de España, que ponen de manifiesto cómo el endeudamiento público sigue creciendo hasta posicionarse en el 98,5% del PIB.

Esta cifra queda muy lejos de la estipulada en el Tratado de Maastricht, donde se establecía el nivel de deuda pública en un máximo del 60% sobre el PIB, máximo para todos los países miembros. Es decir, cada uno de los gobiernos europeos solo pueden endeudarse un poco más de la mitad de lo que su economía produce. No obstante, el límite de esa exigencia queda muy lejos de la realidad que asola la eurozona donde en algunos países se debe casi todo lo que se produce.

Desde el inicio de la crisis económica en 2008, donde la deuda del conjunto de las administraciones públicas españolas era del 39,4%, no ha dejado de crecer y así seguirá hasta el próximo ejercicio, de acuerdo con las estimaciones del Gobierno. Por su parte, José Ramón Pin, economista y profesor del IESE, sostiene que “es posible” que comience a bajar a partir de 2016 si las expectativas políticas no truncan la confianza de los inversores y empresarios en la economía española.

Pero el Estado español no es el único caso donde se ha producido esta necesidad de financiación. Irlanda, por ejemplo, ha cuadriplicado su deuda pública al pasar de un 24% del PIB al 109,7% en 2014. En Italia, donde el porcentaje de deuda rozaba casi el 100% del PIB antes de 2008, también se ha producido un paulatino incremento hasta situarse en el 132,1% en 2014, según datos de Eurostat.

Una excepción es el caso de Alemania que pese a presentar un 74,7% de deuda pública en 2014, se financia a intereses históricamente bajos. En concreto el bono germano se ha llegado a colocar en el mercado secundario a un interés del 0,61%.

¿Necesidad de financiación? ¿Elevados déficits públicos? ¿Incremento de la demanda de las prestaciones sociales? ¿Rescate a la banca? Son algunas de las cuestiones que explican esta situación de endeudamiento.

Ángel de la Fuente, director de Fedea, cree que el aumento de la deuda pública se debe a la crisis económica. Es decir, este fenómeno es un factor coyuntural que ha propiciado un apalancamiento de las arcas españolas, pero con la peculiaridad de que en España ha crecido muy rápido en un periodo de tiempo muy corto en relación a otros países europeos.

Medidas como el Plan E, la destrucción del empleo o los elevados intereses que se han de pagar por la subida de la prima de riesgo afectaron negativamente a la deuda pública. No obstante, De la Fuente espera que tras la salida de la crisis, la cifra se rebaje, “aunque todo ello dependerá de lo que haga el Gobierno”, sostiene.

En la misma línea se posiciona Jesús Ruiz-Huerta Carbonell, catedrático de economía aplicada. Ruiz-Huerta opina que el crecimiento de la deuda va relacionado con un periodo de crisis donde tanto la producción como la recaudación han caído. “En la globalización las crisis vienen de ciclos económicos y no por el mal o buen hacer de los gobiernos”, señala en declaraciones a Europa Press.

ANÁLISIS DEL BCE
Según el informe sobre la sostenibilidad de la deuda pública en la eurozona realizado por el BCE, este endeudamiento comenzó en un entorno de inestabilidad financiera con bajo crecimiento económico. Lo que no quiere decir que la deuda sea impagable, pues esto solo ocurre en aquellos casos donde el estancamiento económico va acompañado de tasas de interés muy elevadas.

La institución monetaria también incide en el hecho de que las dificultades de un país para pagar la deuda en el corto plazo incrementan los intereses de la deuda, arrastrando como consecuencia, la carga financiera al medio plazo. En el caso de España, este año debe pagar 35.400 millones de euros en intereses de deuda, según consta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Los elevados endeudamientos se deben, en algunos casos, a fases de crisis económicas. Por este motivo, existe la posibilidad de disminuir la carga través de políticas fiscales realistas en términos económicos y políticos. Es decir, esta situación solo muestra economías no saneadas en un contexto de crisis económica pero a través de determinadas medidas se puede revertir.

Aunque la viabilidad y reducción del endeudamiento solo es posible con abultados superávit primarios. Ante un factor incontrolable como la incertidumbre, el BCE cree que la mejor solución para disminuir el ratio es crecer y recuperar el nivel del PIB anterior a 2008.

MEDIDAS LLEVADAS A CABO
En España se llevó a cabo una modificación de la carta magna en 2011. En concreto se reformó el artículo 135 de la Constitución española, estableciendo que los límites del déficit estructural y de la deuda pública, estipulados en un máximo del 60%, solo podrán superarse en el caso de catástrofes naturales, situaciones de emergencia o recesiones económicas como la que se estaba viviendo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, considera necesaria una reforma del marco fiscal para las comunidades autónomas en España que permita déficits asimétricos entre las CC.AA.; de igual forma, sugiere una manera más eficaz con la que lograr el equilibrio interterritorial y alcanzar así, los objetivos fiscales.

Otra solución que se puede llevar a cabo es una quita de la deuda; opción que ha generado controversia, pero que es defendida por otros como la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda, PACD, que alega que la deuda del estado español ha sido absorbida por el sistema financiero privado “engrosando las cuentas y el poder de bancos y agentes financieros.

Opinión contraria mantiene José Ramón Pin, quien apostilla que España puede cumplir sus compromisos de pago sin problemas. “España no necesita ninguna reestructuración. Hacerlo rompería la confianza de los inversores y eso sería malo para el crecimiento”, argumenta.

PERSPECTIVAS
Economistas como Jesús Ruiz Huerta aseguran que dada la situación de bajos intereses, la carga de la deuda no supone un problema, se muestran optimistas frente al nivel de endeudamiento y afirman que esta circunstancia puede revertirse en cualquier momento. “Ha habido países que desde Maastrich han tenido una deuda muy elevada como Italia y Bélgica y han podido vivir”, alega.

El Gobierno también muestra una actitud positiva de cara a los próximos años. Según sus estimaciones, la deuda pública descenderá en el ejercicio 2016 hasta el 98,2% tal y como se reflejan en los Presupuestos Generales de 2016.

José Ramón Pin, pese a mantenerse en la misma línea que los anteriores, expone una serie de matices. “Con los tipos de interés tan bajos (incluso en algún caso negativos) no es tan importante reducir la deuda. Si se invierten los fondos obtenidos de los bonos soberanos bien, el PIB crecerá y, por tanto, el porcentaje de deuda descenderá: Ahora esa sería la política más inteligente”.

Además, cree que solamente será posible llevar a cabo una pequeña reducción. En su opinión, el Gobierno de Aznar redujo la deuda pública mediante una serie de privatizaciones que ahora no son posibles porque no hay empresas para privatizar tan importantes. Sin embargo cree que rebajar el ratio al 60% de deuda sobre el PIB es posible en diez años si se hace una política adecuada. Pero bajar a niveles precios a la crisis donde el ratio estaba sobre 40% de deuda probablemente no se consiga “nunca”.

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