La frágil economía brasileña necesita materializar las ventajas del mundial de fútbol

04/06/2014 | Joe Leahy – Financial Times Español

A punto de iniciar el Mundial de Futbol, en menos de dos semanas, un anuncio lanzado por el gobierno brasileño muestra sus beneficios económicos a un público escéptico.

Para dispersar los temores de que el gobierno está malgastando el dinero en estadios, el anuncio dice que habrá una inversión de 17,6 mil millones de reales (7,8 mil millones de dólares) en transporte público. El gasto en salud y educación es 100 veces más grande que los 8 mil millones que han costado las instalaciones. El anuncio recalca: “Apoyamos a Brasil, no sólo a nuestra seleçao (el equipo nacional) sino a todo el país”.

Si sólo la mitad de lo que dice el anuncio fuera cierto acerca de los beneficios que dejará el Mundial de Futbol a la economía brasileña – como el que el evento creará 710 mil empleos – la actividad extra no podría haber llegado de manera más oportuna.

No sólo es que el crecimiento del Producto Interior Bruto en el primer trimestre, dado a conocer el viernes pasado, fuera preocupantemente frágil; o que la tasa de desempleo para el mismo periodo, dada a conocer ayer, llegara al 7,1 por ciento desde un 6,2 por ciento que hubo en el último trimestre de 2013. A medio plazo el pronóstico también es pesimista.

Muchos economistas creen que no importa quien gane la elección presidencial en octubre, el gobierno se verá forzado a tomar algunas decisiones difíciles el próximo año para acabar con las distorsiones en la economía, las cuales incluyen el creciente gasto fiscal, la inflación persistente y el control de precios.

Dice Ilan Goldfajn, economista en jefe de Itaú-Unibanco, “Todo mundo espera algunos ajustes para el próximo año”.

La economía brasileña ha perdido su espíritu animal. El crecimiento del PIB en el primer trimestre fue de 0,2 por ciento comparado con el último trimestre anterior. Esto hubiera sido peor si la cifra del último trimestre no se hubiera revisado a la baja. Mucho del crecimiento del primer trimestre provino de gasto gubernamental – el consumo privado se retrajo por primera vez desde la crisis de la eurozona durante el tercer trimestre de 2011. La inversión cayó y ahora está un 5 por ciento por debajo de hace nueve meses.

La tasa de inversión es de 17,7 por ciento del PIB, su mínimo en cuatro años, mientras que la tasa de ahorro es de 12,7 por ciento, la más baja en los últimos 15 años. Los economistas creen que Brasil necesita una tasa de inversión de alrededor del 22 por ciento para mantener un crecimiento más alto.

Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, dijo que el principal culpable de esta baja tasa de interés era el gobierno, el cual estaba aumentando continuamente sus gastos no relacionados a la inversión. La mayoría de los economistas están escépticos de que el gobierno pueda ser capaz de alcanzar su meta de superávit fiscal primario (el superávit antes de pago de intereses) del 1,9 por ciento para 2014.

Los economistas achacan los problemas de Brasil a la estrategia del gobierno de centro izquierda de Dilma Rousseff que intentó impulsar el crecimiento a través de esfuerzos para controlar la moneda, las tasas de interés y la inflación.

El gobierno está manteniendo bajo el precio del petróleo y el diésel y está subvencionando la electricidad. También ha otorgado treguas fiscales a varias industrias para intentar apoyar el crecimiento. Lo que ha logrado esta política es crear incertidumbre entre los inversores.

La estrategia estatista del gobierno, o “neo-heterodoxia”, no ha funcionado, dice Carlos Geraldo Langoni, anterior presidente del banco central y presidente de la consultora Projeta Consultoria Econômica.

También ha dicho que los legisladores están regresando gradualmente a medidas más ortodoxas. “En Brasil, se tiene este interesante debate entre ideología y pragmatismo. Si se mira la historia brasileña, al final lo que prevalece es el pragmatismo”.

La cuestión es cuánto de este pragmatismo se convertirá en ajustes el próximo año. El escenario más plausible, según el Sr. Goldfajn de Itaú, es lo que él llama “ajustes mínimos”.

El gobierno incrementaría el superávit fiscal primario en alrededor del 2 por ciento y estabilizaría la inflación pero no realizaría reformas profundas, tales como en el empleo o los impuestos. El crecimiento permanecería en alrededor del 2 por ciento sin tener crisis.

Otros dicen que si gana las elecciones uno de los candidatos opositores, que incluyen a Aécio Neves del partido PSDB que es más pro-negocios, ellos intentarían desmantelar el control de precios, subir los impuestos para bajar la inflación y recortar el gasto fiscal.

Para la Sra. Rousseff, dada la fragilidad de la economía, la victoria en las elecciones dependerá parcialmente en cómo se sientan los brasileños con el Mundial de Futbol.

Ella rezará para que el Viejo proverbio local, “Dios es brasileño”, se vuelva realidad – que el Mundial de Futbol pase sin incidentes y que la seleçao sea la triunfadora.

Brazil´s fragile economy needs to net World Cup advantage

06/04/2014 | Joe Leahy – Financial Times English

An advertisement released by the Brazilian government this month espouses the economic benefits to a sceptical public of the World Cup, which opens in less than two weeks.<To dispel fears the government is wasting money on stadiums, there will be R$17.6bn ($7.8bn) invested in public transport, the ad says. Spending on health and education is 100 times greater than the R$8bn cost of the venues. “We support Brazil, not only our seleção [the national team] but the country as a whole,” the ad says.

If even half of the ad´s claims about the benefits of the World Cup to the Brazilian economy turn out to be true – such as that the event will create 710,000 jobs – the extra activity could not have come at a better time.

It is not just that first-quarter Gross Domestic Product growth, released last Friday, was worryingly fragile; nor that the unemployment rate for the same period, released yesterday, had ticked up to 7.1 per cent from 6.2 per cent in the last quarter of 2013. In the medium term, too, the outlook is gloomy.

Many economists believe that no matter who wins the presidential elections in October, the government will be forced to take some hard decisions next year to end distortions in the economy, which include rising fiscal spending, persistent inflation and price controls.

“Everybody expects some adjustment next year,” said Ilan Goldfajn, chief economist of Itaú-Unibanco.

Brazil´s economy has lost its animal spirits. GDP growth in the first quarter was 0.2 per cent compared with the fourth quarter. This would have been worse if the fourth-quarter figure had not been revised down. Most of the growth during the first quarter came from government spending – private consumption declined for the first time since the eurozone crisis in the third quarter of 2011. investment also fell and is now down 5 per cent in nine months.

The investment rate is 17.7 per cent of GDP, the lowest in four years, while the savings rate is 12.7 per cent, the lowest in at least 15 years. Economists believe Brazil needs an investment rate of about 22 per cent to sustain higher growth.

Alberto Ramos, economist with Goldman Sachs, said the main culprit for the low savings rate was the government, which was continuing to increase its non-investment expenses. Most economists are sceptical the government will be able to meet its target of a primary fiscal surplus (the surplus before interest payments) of 1.9 per cent for 2014.

Economists lay the blame for Brazil´s problems on a strategy by the centre-left government of President Dilma Rousseff to try to boost growth through efforts to control the direction of the currency, interest rates and inflation.

The government is suppressing the price of petrol and diesel and subsidising electricity. It has also awarded ad hoc tax breaks to various industries to try to support growth. The policy instead has created uncertainty for investors.

The government´s statist approach, or “neo-heterodoxy”, has not worked, said Carlos Geraldo Langoni, former central bank president and president of consultancy, Projeta Consultoria Econômica.

He said policy makers were gradually returning to more orthodox measures. “In Brazil, you have this interesting debate between ideology and pragmatism. If you look at Brazilian history, in the end pragmatism will prevail.”

The question is how far this pragmatism will convert into adjustments next year. The most likely scenario, according to Itaú´s Mr Goldfajn, is for what he calls “minimal adjustment”.

The government would increase the primary fiscal surplus to about 2 per cent and stabilise inflation but not undertake deeper reforms, such as on labour or tax. Growth would remain at about 2 per cent with no crisis.

Others say if the elections are won by one of the opposition candidates, who include Aécio Neves from the more business-friendly PSDB party, they might try to dismantle price controls, jack up interest rates to lower inflation and cut back on fiscal spending.

For Ms Rousseff, given the fragile economy, victory in the elections may depend partly on how Brazilians feel about the World Cup.

She will be praying that the old local proverb, “God is Brazilian”, will hold true – the World Cup will pass without incident and seleção will emerge victorious.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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