La recuperación española está impulsada por un euro débil y un petróleo barato

16/03/2015 | Tobias Buck in Burgos – Financial Times Español

En la sede central del Grupo Antolín en Burgos, las seis líneas de producción trabajan las 24 horas del día en tres turnos, seccionando, presionando y cortando, hasta que otro panel de techo sale de las máquinas. Hay poco ruido aparte de un débil siseo cada pocos segundos. Pero si se escucha con cuidado se puede oír el sonido de la recuperación económica de España aumentando de velocidad.

En la sala de juntas, presidida por un amplio mapa del mundo, el ánimo es de confianza y se habla de expansión. “Las sonrisas han regresado”, dice Ernesto Antolín, presidente del grupo, cuando se le pregunta cómo ha cambiado el ánimo entre los líderes empresariales españoles.

Grupo Antolín, uno de los mayores fabricantes de partes automotrices del país, con ventas anuales por 2,2 mil millones de euros, es un reflejo en miniatura de una más amplia historia económica de España: una caída brutal de beneficios al inicio de la crisis, una agresiva política de reducción de costes y despidos, un vuelco decisivo hacia el mercado exterior, seguido por una recuperación gradual. Los ingresos y beneficios han aumentado paulatinamente desde 2009, y el número de empleados ha estado creciendo desde entonces.

En el caso de España, la caída duró mucho más. La economía volvió a crecer sólo hasta septiembre de 2013. Incluso hoy, el desempleo – cercano al 24 por ciento – permanece asombrosamente alto. Pero el renovado sentimiento de confianza expresado por el Sr. Antolín tiene eco en toda de la economía. Día sí y día no los pronósticos de crecimiento españoles son revisados al alza. En Madrid el Gobierno prevé que el producto interior bruto crezca un 2,4 por ciento este año. Algunos economistas del sector privado predicen un crecimiento del 3 por ciento – el doble del alemán y de otras grandes economías de la eurozona.

En un marcado contraste con la fase inicial de la recuperación, cuando los exportadores como el Grupo Antolín eran los únicos sectores que daban esperanzas, la economía española está ahora progresando en todos sus frentes críticos: la demanda y el consumo están aumentando, la inversión doméstica y extranjera están al alza, los precios de la vivienda han vuelto a crecer, e incluso el vapuleado sector de la construcción comenzará a crecer, aunque modestamente, este año.

“Hemos pasado de una recuperación incipiente a una consolidada”, dice Matías Lamas, economista de la madrileña analistas financieros Internacionales. “Lo que ahora vemos es que la recuperación está llegando a sectores que previamente se habían quedado fuera”.

Lleno de confianza, y vislumbrando las elecciones generales a finales de este año, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy ha prometido la creación de 3 millones de empleos en los próximos cinco años. Luis de Guindos, ministro de Economía, predice que el país crecerá a una tasa del 2,5-3 por ciento en el mismo periodo. Habiendo soportado años de duras lecciones económicas desde Bruselas y Berlín, ambos personajes parecen disfrutar del estatus ganado con esfuerzo de pupilos estrellas de la eurozona.

Como la mayor parte del bloque del euro, España disfruta de dos cruciales vientos a favor: uno es la reciente depreciación de la moneda única, lo que facilita a grupos como Antolín el vender sus productos en el extranjero. El segundo es la aguda caída del precio del petróleo, lo que da un descanso financiero a los grandes importadores de energía como España. Sólo con la caída del precio del petróleo se espera que añada este año alrededor de un 0,5 por ciento al PIB español, mayormente por incrementar el gasto de los hogares.

Pero – y Madrid no se cansa de señalar – la recuperación económica del país no se debe sólo a factores externos. Desde que llegó al poder, el Gobierno de Rajoy ha impulsado una serie de ambiciosas reformas, la más notable fue la de la reforma del mercado laboral en 2012. La histórica ley, vista por algunos como el modelo a seguir por otros países de la eurozona, hizo más fácil contratar y despedir trabajadores, y permitió a las empresas negociar directamente con sus empleados los convenios laborales.

En Burgos, José Manuel Temiño, consejero delegado del Grupo Antolín desde hace mucho tiempo, señala que la reforma laboral ha ayudado particularmente a la empresa a ser más competitiva. Los trabajadores recién contratados tienen un coste para la empresa de sólo 16-17 euros por hora, comparado con los 22-23 euros pagados a los empleados contratados bajo el anterior régimen. “En los últimos años España ha hecho mucho más que otras regiones, incluyendo Europa del este”, dice el Sr. Temiño. “Las empresas españolas son ahora muy competitivas”.

Pero rápidamente los economistas señalan la existencia de problemas. El más grande, y por mucho, es la continuada crisis española del paro, con más de uno de cada cinco trabajadores buscando empleo. Los niveles de deuda pública y privada permanecen altos, y el déficit del Gobierno español continúa estando significativamente por encima del objetivo propuesto por la Comisión Europea.

Otra preocupación es que ejemplos como el Grupo Antolín – con su elevada inversión en investigación y desarrollo, y una fuerte exposición a los mercados exteriores – continúan siendo pocos y alejados entre sí. Cuando el Gobierno se embarcó en su movimiento reformista el objetivo señalado era cambiar el modelo de crecimiento de uno inmobiliario y de construcción hacia un régimen más alemán orientado a la exportación.

Cuatro años han pasado y aun siendo optimistas el proyecto permanece incompleto. De hecho las exportaciones aportan hoy más al producto nacional bruto que antes de la burbuja inmobiliaria pre-crisis, y el sector automotriz en particular ha florecido. El verdadero motor de la recuperación actual, sin embargo, ya no es el sector externo: “La recuperación está basada en mayor medida en el consumo privado”, dice el Sr. Lamas, quien señala que de nuevo las importaciones están creciendo más rápido que las exportaciones. Y advierte que “No está del todo claro que España realmente haya cambiado su modelo de crecimiento”.

Tales “peros” difícilmente serán escuchados cuando España se prepara para las elecciones más competitivas del pasado reciente. El mensaje de los ministros y líderes empresariales, por lo menos, es claro: la eurozona ha pasado de la crisis a la recuperación – y España, durante mucho tiempo en la cola del continente, encabeza el cambio.

Low oil prices and weak euro boost Spanish recovery

03/016/2015 | Tobias Buck in Burgos – Financial Times English

The six production lines at Grupo Antolín’s headquarters in Burgos run in three shifts, 24 hours a day, slicing and pressing and cutting, until another roof panel drops off the machines. There is little noise, aside from a faint hissing every few seconds. Listen carefully, though, and you can hear the sound of Spain’s economic recovery crunching into higher gear.

In the company boardroom, dominated by a vast map of the world, the mood is confident and the talk is of expansion. “The smiles are back,” says Ernesto Antolín, the group chairman, when asked how sentiment has changed among Spanish business leaders.

Grupo Antolín, one of the biggest car parts makers in the country with annual sales of €2.2bn, serves up a miniature version of Spain’s broader economic story: a brutal decline in revenues at the start of the crisis, a harsh round of cost cutting and lay-offs, a decisive turn towards foreign markets, followed by gradual recovery. Earnings and revenues have risen steadily since 2009, and staff levels are growing once again.

In the case of Spain, the downturn lasted much longer. The economy returned to growth only in September 2013. Even today, unemployment — at close to 24 per cent — remains shockingly high. But the renewed sense of confidence voiced by Mr Antolín is now echoed across the broader economy. Every other day, growth forecasts for Spain are revised upwards. The government in Madrid now expects gross domestic product to expand by 2.4 per cent this year.

Some private sector economists predict growth of 3 per cent — twice as fast as Germany and ahead of all the other large eurozone economies.

In marked contrast with the early phase of the recovery, when exporters such as Grupo Antolín were the only sector providing any lift, Spain’s economy is now firing on most of its critical cylinders: demand and consumption are on the rise, domestic and foreign investment is up, house prices have turned the corner, and even the bombed-out construction sector is set to grow, albeit modestly, this year.

“We have moved from incipient recovery to consolidated recovery,” says Matías Lamas, a Madrid-based economist at Analistas Financieros Internacionales. “What we are seeing is that the recuperation is now affecting sectors that were previously left out.”

Flush with confidence, and with a general election looming later this year, Mariano Rajoy, the prime minister, has promised to create 3m new jobs over the next five years. Luis de Guindos, the economy minister, predicts the country will post annual growth rates of 2.5-3 per cent over the same period. Having endured years of economic lectures from Brussels and Berlin, both men appear to relish their hard-won status as the star pupils of the eurozone.

Much like the rest of the currency bloc, Spain is enjoying two crucial economic tailwinds: one is the recent decline in the value of the single currency, which makes it easier for groups such as Antolín to sell their goods abroad. The second is the sharp fall in the oil price, which gives a financial boost to big energy importers such as Spain. The oil price drop alone is expected to add roughly 0.5 per cent to Spanish GDP this year, mostly by lifting household spending.

But — as Madrid never tires of pointing out — the country’s economic turnround is not only due to external factors. Since taking office, the Rajoy government has pushed through a series of ambitious reforms, most notably the 2012 overhaul of the labour market. The landmark law, seen by some as a blueprint for other eurozone countries, made it easier to hire and fire workers, and allowed companies to strike more wage deals at factory level.

At Burgos, José Manuel Temiño, Antolín’s veteran chief executive, points out that the labour reform in particular has helped the company become more competitive. Newly-hired workers cost the company just €16-€17 an hour, compared with €22-€23 for employees hired under the old regime. “In the last few years, Spain has done a lot more than other regions, including in eastern Europe,” says Mr Temiño. “Spanish companies are very competitive now.”

Still, economists are quick to point to residual problems. The biggest by far is Spain’s continuing unemployment crisis, with more than one in five workers still looking for jobs. Public and private debt levels remain high, and Spain’s government deficit continues to hover significantly above the target set by the European Commission.

Another worry is that examples such as Grupo Antolín — with its heavy investment in research and development, and strong exposure to foreign markets — remain few and far between. When the government embarked on its reform drive, the stated goal was to shift Spain’s growth model away from housing and construction and towards a more Germanic export-led regime.

Four years on, and the project remains incomplete at best. Exports indeed account for a larger share of national output than during the pre-crisis construction boom, and the car sector in particular has flourished. The real driver of recovery today, however, is no longer the external sector: “The recuperation is based very much on private consumption now,” says Mr Lamas, who points out that imports are once again rising more rapidly than exports. “It is not clear that Spain has really changed its growth model,” he cautions.

Such caveats will probably struggle to be heard as Spain gears up for one of the most bitterly-contested elections in recent memory. The message from ministers and business leaders, at least, is clear: the eurozone has moved from crisis to recovery — and Spain, for so long the continent’s laggard, is leading the way.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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