Las gallinas de los huevos de oro echan a los inversores alcistas

09/04/2015 | Ralph Atkins – Financial Times Español

¿Cuál es la causa del insomnio de los banqueros centrales? Quizás sea el miedo a que los consejeros delegados de las empresas ignoren sus extraordinarios esfuerzos para echar a andar las economías.

Los bajos niveles de inversión empresarial desde el colapso de Lehman Brothers son una creciente preocupación en 2015. Para los banqueros centrales la preocupación es que en lugar de reanimar los “espíritus animales de Keynes, las excepcionales acciones en política monetaria hayan debilitado en realidad la función básica de los mercados que es financiar la expansión de las economías.

Para los inversores en valores, el peligro es que las bolsas de valores han sido demasiado optimistas acerca de las expectativas de crecimiento – y premien a los directores ejecutivos que han dado dinero a los accionistas en lugar de darlo a aquellos con ambiciosos planes de expansión y creación de empleo.

Esta semana el fondo monetario internacional advirtió que las crisis financieras posteriores a la de 2007 podrían haber disminuido permanentemente la tasa a la cual las economías pueden expandirse. Pero el mismo día, el FMI proporcionó algo de tranquilidad a los insomnes políticos y nerviosos inversores en un análisis aparte acerca de por qué la inversión privada cayó un 25 por ciento en las economías desarrolladas durante el periodo 2008-2014, comparado con las previsiones hechas a principios de 2007.

En lugar de sugerir que algo ha marchado bastante mal con los mercados financieros, el FMI argumenta que la caída se puede explicar sencillamente como el resultado de un crecimiento económico excepcionalmente débil. Algunos efectos negativos fueron identificados como resultado de una alta incertidumbre y debilidad de los sistemas bancarios, como los del sur de Europa. Incluso entonces, sin embargo, el comportamiento de las empresas no fue particularmente anormal.

Inclusive, el FMI argumentó que la actual “desconexión” entre los altos precios de las acciones y un pobre crecimiento económico real no era excepcional.

Los libros de texto de economía sugerirían que unos mercados de valores fuertes – el FTSE All World share index ha subido un 150 por ciento desde principios de 2009 – debería haber animado un boom inversor; con una fuerte demanda por sus acciones, las empresas deberían haber tenido pocos problemas para financiar sus planes de expansión.

Ciertamente esto no ha sucedido, pero el análisis del FMI dice que la débil relación entre las valoraciones del mercado y el gasto de capital no era inusual.

En un tono aún más positivo, el FMI argumentó que los mercados de valores podrían ser indicadores guía de futuras tendencias de inversión. “Si las acciones se mantienen a flote, la inversión ocasionalmente las seguirán”, concluyó de manera optimista.

Las implicaciones de la investigación del FMI son claras: las debilidades de las economías deberían ser atacadas pero a la flexibilización cuantitativa (QE) se le debería dar tiempo para funcionar, con los banqueros centrales teniendo cuidado de prevenir una subida prematura en las tasas reales de interés.

Para aquellos que han esperado pacientemente para elegir una inversión, la posición del FMI pudiera parecer demasiado complaciente. No analiza qué causó la debilidad en la producción más allá de decir que “esta debilidad en sí misma se debe a varios factores, incluyendo los financieros”. Un factor financiero significativo fue el colapso de la burbuja crediticia, la cual antes de la crisis había alimentado expectativas irreales acerca del futuro crecimiento económico.

En consecuencia, el gasto en inversiones ha sido limitado por el panorama de altos niveles de deuda. Si eso está limitando la inversión, es poco probable que grandes inyecciones de liquidez en el sistema financiero a través de la “flexibilización cuantitativa” del banco central cause mucha diferencia.

Una política monetaria agresiva también tendrá poco impacto si los incentivos de los mercados de valores han cambiado de una manera que desalientan el gasto de capital. Los estrategas de Citigroup argumentan que esto es exactamente lo que ha pasado. Ellos calculan que las empresas globales en bolsa han reducido la inversión en un 6 por ciento durante el año pasado – tanto como durante los años de crisis financiera – mientras que el pago de dividendos globales y re-compra de acciones se incrementaron un 15 por ciento. “Por ahora, el mercado quiere “gallinas de huevos de oro”, no adictos a los gastos de capital. Los consejeros delegados deberían tomar nota”, concluía una reciente nota informativa del Citigroup.

Con los bajos precios del petróleo afectando negativamente a la inversión de las empresas de energía, no hay grandes expectativas para un ajuste. El punto de vista del FMI sobre el mundo posterior a la crisis es obviamente tranquilizador. Incluso si no avisa de una mejora repentina, sugiere que los líderes empresariales están reaccionando normalmente y que la inversión eventualmente regresará. Pero aun si está en lo correcto, eso podría significar que los mercados de valores se han desconectado bastante de la economía real. El FMI sólo consideró si las empresas estaban siendo razonables – no los mercados de valores.

 

Corporate cash cows drive out investment bulls

04/09/2015 | Ralph Atkins – Financial Times English

What keeps central bankers awake at night? Maybe it is the fear that company chief executives are ignoring their extraordinary efforts to kick-start economies.

Low levels of business investment since the collapse of Lehman Brothers are a growing concern in 2015. For central bankers, the worry is that rather than reviving Keynesian “animal spirits”, exceptional monetary policy actions have actually hampered markets´ basic function of financing the expansion of economies.

For equity investors, the danger is that surging stock markets have been far too optimistic about growth prospects – and reward those chief executives who hand money back to shareholders rather than those with ambitious, job-creating expansion plans.

This week the international monetary fund warned that the post-2007 financial crises could have permanently lowered the rate at which economies can expand. Yet on the same day, the IMF provided some comfort for insomniac policymakers and nervous investors in a separate analysis of why private investment fell 25 per cent in advanced economies during 2008 to 2014, compared with forecasts made in early 2007.

Rather than suggesting something had gone profoundly wrong with financial markets, the IMF argued the fall could be explained simply as the result of exceptionally weak economic growth. Some negative effects were identified as resulting from high economic uncertainty and weakened banking systems, for instance in southern Europe. Even then, however, the behaviour of companies was not particularly abnormal.

What was more, the IMF argued that the current “disconnect” between high share prices and poor real economic growth was not exceptional.

Textbook economics would suggest that strong stock markets – the FTSE All World share index is up 150 per cent since early 2009 – should have encouraged an investment boom; with demand for their shares strong, companies should have little problem financing expansion plans.

That has clearly not happened, but the IMF analysis maintained that the weak relationship between market valuations and capital spending was not unusual.

Striking an even more positive tone, the IMF argued stock markets could instead be leading indicators of future investment trends. “If stocks remain buoyant, investment could eventually pick up,” it concluded optimistically.

The implications of the IMF´s research are clear: structural weaknesses in economies should be addressed but QE should be given time to work, with central bankers taking care to prevent a premature rise in real interest rates.

For those who have waited patiently for a pick-up in investment, the IMF´s stance might seem far too complacent. It does not discuss what caused output to weaken in the first place beyond noting that “this weakness itself is due to many factors, including financial factors”. One significant financial factor was the collapse in the credit bubble, which prior to the crisis had fuelled unrealistic expectations about future economic growth.

Subsequently, investment spending has been curtailed against the backdrop of high debt levels. If that is holding back investment, large injections of liquidity into the financial system via central bankquantitative easing” are unlikely to make much difference.

Aggressive monetary policy will also have little impact if stock market incentives have changed in a way that discourages capital expenditure. Citigroup equity strategists argue that is exactly what has happened. They calculate that global listed companies cut investment by 6 per cent last year – as much as during the financial crisis years – while global dividend payments and share buybacks increased by 15 per cent. “For now, the market wants ´cash cows´ not capex addicts. CEOs should take note,” a recent Citigroup note concluded.

With lower oil prices hitting investment by energy companies, the prospects for a pick-up are not great. The IMF´s view of the post-crisis world is obviously reassuring. Even if it does not herald a sudden improvement, it suggests business leaders are reacting normally and that investment will eventually rebound. But even if right, that could still mean stock markets have become badly disconnected from economic reality. The IMF only considered whether companies were being reasonable – not share markets.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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