Los geeks también pueden ser chicas: ¿Por qué el mundo necesita más mujeres informáticas?

05/10/2013 | Gillian Tett – Financial Times Español

Hace pocos días, 5 mil científicos informáticos llegaron a Minneapolis para asistir a una conferencia. Nada raro hay en ello, podrías pensar: los friquis de la tecnología frecuentemente se reúnen en fríos centros de conferencias (y, ocasionalmente, en lugares memorables también, como el desierto de Nevada para el evento Burning Man).

Pero la reunión en Minneapolis era altamente extraña en un aspecto: esos 5 mil friquis informáticos eran mujeres. Más específicamente, la conferencia había sido organizada en honor de Grace Hopper, la oficial de la Marina de los EE. UU fallecida y científica informática, para “honrar” a las friquis informáticas, por “poner en primer plano el interés de la mujer por desarrollar su carrera en el campo de la tecnología y la investigación”. Detrás de este noble objetivo está una historia curiosa y a menudo ignorada.

El asunto clave es si la informática es un “mundo de hombres” o no. Hace medio siglo, cuando la informática era algo emergente, la respuesta habría sido “no”. En los años 70, este campo era tan nuevo que había pocos prejuicios anti-mujeres establecidos; más aún, teclear era una habilidad que se veía “femenina”, al ser una actividad para secretarias. “A principios de los años 80 en el Reino Unido casi una tercera parte de los estudiantes en ciencias de la computación (CdC) eran mujeres”, dice Wendy Hall de la Universidad de Southampton. De hecho, en los EE. UU. en 1984, el 37 por ciento de los graduados en CdC eran mujeres.

Pero algo raro sucedió entonces. Justo cuando las ciencias de la computación pasaron a ser el centro de nuestras vidas – y produjeron una plétora de empleos muy bien remunerados – las mujeres se desvanecieron. De acuerdo al grupo de apoyo Chicas que Codifican, mientras que a día de hoy el 57 por ciento de los graduados en los EE. UU. son mujeres, solo el 13 por ciento de graduados en CdC son mujeres. Y mientras el 74 por ciento de las chicas estadounidenses preuniversitarias dicen en las encuestas que quieren estudiar ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología, solo un débil 0,3 por ciento inicia estudios en Ciencias de la Computación.

¿Por qué? En el pasado, algunos científicos han tratado de explicar que la falta de mujeres en los campos de ingeniería, matemáticas y física se debía a diferencias entre el cerebro masculino y femenino. Pero la fisiología no basta para explicar esto realmente – no solo por el patrón existente hace cinco décadas (o el hecho de que a día de hoy en la India cerca de la mitad del alumnado en CdC son mujeres).

Al contrario, el hecho parece ser que la informática ha pasado a ser definida culturalmente como algo “masculino” entre el estudiante occidental. Eso puede deberse a que se han abierto oportunidades laborales para las estudiantes en otros campos (por ejemplo en medicina o leyes). “A mediados de los años 80 los nuevos ordenadores personales como el Sinclair ZX Spectrum y el BBC Micro aparecían en el mercado. Poco se podía hacer con ellos excepto programar en Basic o codificar, o jugar a una limitada serie de juegos – principalmente juegos de guerra”, agrega la profesora Hall. “Como resultado, fueron promovidos como juguetes para niños”.

O pudiera ser que salga de la idea transmitida por los medios de que ser friqui implica ser un adolescente del sexo masculino, o por sesgos de mercadotecnia. Por lo que sea, esto nos lleva a una cuestión: ¿se puede cambiar esta idea?

La industria tecnológica estadounidense tiene ahora poderosos motivos para intentarlo. Según las proyecciones actuales, los EE. UU. solo están formando a un tercio de los 1,4 millones de científicos en computación que necesitará en el 2020. De aquí el hecho de que organizaciones como Yahoo, Google y Facebook estén respaldando eventos como la conferencia Grace Hopper. “Aquí hay un imperativo económico”, dice Sheryl Sandberg, jefe de operaciones de Facebook, que describe como “una emergencia” al declive en la proporción de mujeres en CdC.

Algunas instituciones educativas están impulsando el cambio de esta tendencia: Harvey Mudd College en el sur de California, por ejemplo, ha elevado la proporción de mujeres en sus clases de CdC desde un 10 por ciento hasta un 40 por ciento en los últimos seis años, gracias a una profesora pionera, Maria Klawe, que está redefiniendo a la informática como “femenina”.

Los emprendedores también se están uniendo a esto. El año pasado una start-up lanzó un juguete llamado GoldieBlox, con la intención de hacerles atractiva la ingeniería a las niñas.

Pero lo que ahora importa es si las escuelas y los padres pueden superar los prejuicios. No será algo fácil. Hasta que me topé con la reunión Grace Hopper no me había dado cuenta de cuantos estereotipos tenía yo. Así que la próxima vez que mis hijas cojan un aparato digital intentaré sugerir que no solo jueguen con él sino que exploren y disfruten la tecnología que hay detrás de estos dispositivos. (Como dice Sandberg: “Los juegos fueron lo que atrajo primero a muchos científicos – a este campo-). Después de todo, si aprenden a codificar, esto les podrá conseguir un empleo algún día – especialmente en un mundo cada vez más competitivo e informatizado.

Geeks can be girls: Why the world needs more female computer geeks?

10/05/2013 | Gillian Tett – Financial Times English

In recent days, 5,000 computer scientists descended on Minneapolis for a conference. Nothing odd about that, you might think: techies frequently congregate in soulless conference centres (and, occasionally, more memorable places too, such as the Nevada desert for the Burning Man event).

But this week’s Minneapolis cluster is highly unusual in one respect: those 5,000 geeks are women. More specifically, the conference has been arranged in the name of Grace Hopper, the late US naval officer and computer scientist, to “celebrate” female geeks, by “bringing the research and career interests of women in technology to the forefront”. Behind this laudable goal lies a curious, oft-ignored tale.

The issue at stake is whether computing is a “boys’ world” or not. Half a century ago, when computers first emerged, the answer appeared to be “no”. In the 1970s, the field was so new that there were fewer established anti-women prejudices; moreover, typing was a skill that seemed “female”, as many women trained as secretaries. “Up to a third of the students [in the early 1980s in the UK] studying computer science were female,” Wendy Hall of Southampton University recently observed. Indeed, in the US in 1984, 37 per cent of CS graduates were women.

But then something odd occurred. At the very moment computer science became central to our lives – and produced a plethora of high-paying jobs – women vanished. According to advocacy group Girls Who Code, while 57 per cent of today’s US graduates are women, just 13 per cent of CS graduates are female. And while 74 per cent of American high-school girls tell pollsters they want to study science, maths, engineering and technology, a paltry 0.3 per cent enter computer science courses.

Why? In the past, some (male) scientists have tried to explain away the gender gap in engineering, maths and physics by pointing to differences in the male and female brain. But physiology alone does not really explain this – not given the pattern seen five decades ago (or the fact that in India today, around half of all CS students are women).

Instead, the real issue seems to be that computing has somehow become culturally defined as “male” in the western student world. That might be because new job opportunities have opened up to female graduates elsewhere (say, in medicine or law). “In the mid-1980s the new personal computers such as the Sinclair ZX Spectrum and the BBC Micro began to emerge. There was very little you could do on them except program in Basic or assembly code, or play the limited set of games that was available for them – mainly war games,” Professor Hall has observed. “As a result, they were marketed as toys for boys.”

Or it might stem from media depictions of geeks as teenage males, or from marketing biases. Either way, it begs a key question: can this pattern be changed?

The American tech industry now has powerful motives to try. On current projections, the US is only training a third of the 1.4m computer scientists it will need by 2020. Hence the fact that organisations such as Yahoo, Google and Facebook are backing events such as the Grace Hopper conference. “There is an economic imperative here,” says Sheryl Sandberg, chief operating officer of Facebook, who describes the declining proportion of women in CS as “an emergency”.

Some educational institutions are turning the tide too: Harvey Mudd College in Southern California, for example, has raised the proportion of female undergraduates in its CS classes from 10 per cent to a peak of 40 per cent over the past six years, because a pioneering professor, Maria Klawe, has tried to rebrand computing as “female”.

Entrepreneurs are also jumping in. Last year one US start-up launched a toy called GoldieBlox, which tries to get girls excited about engineering.

But what matters now is whether schools and parents can overcome prejudices. It will not be easy. Until I encountered the Grace Hopper gathering, I had not realised how many stereotypes I was harbouring. But the next time my daughters grab a digital device, I will try to suggest that they do not just play games but explore and enjoy the science behind the gadgets too. (As Sandberg says: “Games are what first bring many computer scientists into [this field]”). After all, if they learn to code, it might get them a job one day – especially in an increasingly competitive, tech-savvy world.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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