Max Warburg

Max Warburg (Hamburgo, 1867- Nueva York, 1946) nació en el seno de una antigua familia de banqueros de Hamburgo que desde 1798 regentaba una casa de cambio y préstamos llamada M.M. Warburg & Co. A mediados del siglo XIX la empresa familiar estableció relaciones con la rama inglesa y francesa de los Rothschild y durante los setenta ya participó en la fundación del Commerz-und Disconto-Bank, hoy Commerzbank. Max se dedicó a la actividad financiera junto a tres de sus hermanos mientras el quinto, Abraham Moritz Warburg (Aby Warburg), se convirtió en reconocido pionero en el campo de la iconografía en historia del arte. Dos de sus hermanos eran socios de la casa de banca Kuhn Loeb & Co asentada en Wall Street, en Nueva York. En especial, hay que destacar la figura de su hermano Paul Moritz Warburg, promotor y primer vicepresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos en 1914. El hijo de este último, James Warburg, fue consejero financiero de Franklin D. Roosevelt en su primer año de presidencia.

La formación inicial de Max Warburg tuvo como centros neurálgicos las ciudades de Amsterdam y Frankfurt am Main. Posteriormente, tuvo un periodo de prácticas en la Banque Impérial Ottomane en Paris y en la casa de Rothschild en Londres. Tras este periodo de aprendizaje se hizo cargo de la casa de banca familiar. Durante los años que Max tuvo a su cargo la antigua casa de banca, ésta se hizo fuerte dentro de la Alemania Imperial. Su relación con el importante empresario naviero de Hamburgo, Albert Ballin y sus vínculos familiares con la banca norteamericana fueron dos soportes básicos del avance de la empresa.

Cuando Warburg se hizo cargo del negocio familiar, sus actividades se basaban en operaciones de cambio de divisas con grandes casas de comercio y banca, que en su mayoría estaban fuera de Alemania, especialmente en los países escandinavos, en Gran Bretaña y en Rusia. Junto a las actividades sustentadas en el comercio internacional, la empresa se orientó hacia el negocio de emisiones e inversiones en el exterior llevando a cabo préstamos exteriores a Japón a comienzos del siglo XX. Otro de los campos en los que desarrolló su labor fue la financiación de la política colonial alemana de preguerra. Tras la experiencia de la Primera Guerra Mundial, en la que financió al gobierno imperial, quedó orillada su fascinación juvenil por el mundo militar. “Estoy por un pacifismo militante” señalaría Warburg después de la contienda.

En medio de las negociaciones del Versalles, Max Warburg fue uno de los miembros de la delegación alemana que presidió su amigo Carl Melchior. La oferta de Melchior y Warburg fue rechazada por los aliados y las condiciones del tratado que se firmaron hicieron que ambos se convirtieran ante la opinión pública en traidores al país. Pese a las críticas, tanto Melchior como Warburg siguieron formando parte de las reuniones para gestionar la cuestión de las reparaciones desde Spa en 1920 hasta Lausana en 1932. En medio de unos años convulsos, el recuerdo de la prosperidad, del patrón oro y del comercio de preguerra fue unas de las constantes en el banquero.

Durante la República de Weimar, Warburg defendió en numerosas ocasiones al nuevo régimen democrático que se tambaleó primero en medio de la hiperinflación. Se mostró siempre en favor de una sociedad capitalista a la vez que aceptaba la presencia de los sindicatos, su representación en las empresas y salarios más elevados en el marco de las posibilidades económicas de cada país. Este posicionamiento público en favor de Weimar convivió con una todavía más estrecha relación con la rama banquera familiar asentada en Nueva York. En el contexto de la posguerra, Estados Unidos se convirtió en el mayor exportador de capital. Las relaciones familiares con la banca norteamericana fueron uno de los pilares en los que centró su actividad financiera durante este periodo. Max Warburg fue el mediador del capital que llegaba desde Estados Unidos a Alemania y también, el “banquero diplomático” que se mostraba en el exterior como soporte de la joven república. Antes de la firma del Plan Dawes en 1924, su hermano Paul Warburg y él mismo, fundaron el International Acceptance Bank, destinado a asegurar la presencia de capital norteamericano para financiar el comercio internacional durante el boom de los años veinte. No todo eran buenas noticias para Warburg. Tras el atentado y asesinato del ministro de asuntos exteriores Walther Rathenau, en 1922, fue avisado por la policía para que se hiciera acompañar de guardaespaldas poniendo éste tierra de por medio durante un tiempo. La inestabilidad económica y política también le llevaron en 1929 a fundar una sociedad hermana en Amsterdam con el mismo nombre que el banco en Alemania.

A lo largo de los años veinte mostró públicamente su apoyo a la supervisión de la contabilidad de las empresas y de las entidades públicas. Se considera por ello a Warburg uno de los defensores del control financiero en Alemania siguiendo la estela de los chartered accountants de Gran Bretaña y de los financial auditors de Estados Unidos. No obstante, y a pesar de estas llamadas a la transparencia y seriedad en las actividades financieras, se vio envuelto en la crisis bancaria europea que acompaño al norteamericano crash del 29. Así, perdió su solvencia en medio de la huida de capital a comienzos de los años treinta. El apoyo de sus hermanos banqueros en Estados Unidos y de la Berliner Handelgesellschaft (BHG), único banco que se libró de la crisis financiera de los treinta sin apoyo estatal, salvó a su empresa de la ruina.

A partir de 1933 comenzó un progresivo proceso de aislamiento personal y empresarial marcado por la subida al poder de Hitler. Desaparecieron poco a poco muchos compañeros de negocios, los nombramientos, las presidencias de honor y las relaciones crediticias. Mientras, Warburg se involucraba públicamente en la defensa de los judíos cada vez más. Todavía en 1938 inauguró un nuevo centro de reunión para la comunidad judía de Hamburgo a la que siempre había pertenecido. A la vez, su banco se convertía en el centro organizador de la numerosa emigración judía desde Alemania en aquellos años. A finales de 1938, en medio del progromo de noviembre y de la detención de su hermano Fritz, decidió no volver de un viaje a Estados Unidos. Moría en 1946 nueva York en el exilio. Su hijo, volvió a Alemania en 1956 al Hamburger Bank, entidad que recogió lo que quedaba de la antigua banca vinculada a su padre.

Max Warburg participó junto a su hermano Aby en la Fundación Científica de Hamburgo, en la creación del Warburg Institute de la Universidad de Londres, del Instituto de Política Exterior y colaboró para la puesta en marcha de una universidad en Hamburgo en 1919. Es considerado uno de los banqueros más influyentes durante la República de Weimar y también, uno de los pocos que apoyaron la joven democracia alemana. Warburg perteneció al grupo de financieros alemanes con una amplia formación y capacidad para exceder los estrechos límites técnicos de su oficio, al situarse en el campo de la reflexión científica sobre la banca. Rechazó en varias ocasiones su nominación para desempeñar cargos ministeriales y para hacerse con la presidencia del Reichsbank pero nunca se mantuvo al margen de actividades políticas.

Bibliografía:

BALDERSTON, Theodore (1991) “German Banking between the Wars” en Business History Review, 66, pp. 554-605.

HARDACH, Gerd (1995) “Banking in Germany “ en FEINSTEIN, Charles H. (ed.) Banking, Currency and Finance in Europe between the Wars, Oxford/ New York, Oxford University Press, pp. 269-295.

HAUSER, Dorothea; KREUTZMÜLLER, Christoph (2008) “Max Warburg [1867-1946]” en POHL, Hans (ed.) Deutsche Bankiers des 20. Jahrhunderts, Stuttgart, Franz Steiner Verlag, pp. 419-432.

Gloria Sanz (Universidad Pública de Navarra)

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