Miguel Muñiz de las Cuevas

Miguel Muñiz inauguró la presidencia más larga del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la ocupó durante una década entre 1986 y 1996. Bajo su dirección se estableció una dinámica nueva en el Instituto. El ICO había iniciado en 1983 un proceso de modernización orientado a mejorar su organización y reforzar su solvencia, liquidez y seguridad financiera. Hasta entonces, el grueso de la financiación del ICO se obtenía de dotaciones del Tesoro sin plazo de amortización y a muy bajos tipos de interés y el gran cambio fue que en la década de 1980 la entidad debió de recurrir prioritariamente al mercado para obtener los fondos. La presidencia de Muñiz coincidió con la entrada de España en la Unión Europea. España había firmado en 1985 el acta de Adhesión y desde 1981 el Banco Europeo de Inversiones (BEI) había realizado préstamos al país con objeto de facilitar su ingreso. El BEI fue un organismo decisivo en el proceso que había encarado el crédito oficial en España. El ICO se estaba convirtiendo en un instrumento financiero de política económica, operando a largo plazo con criterios de equilibrio financiero. Muñiz había formado parte del Consejo del ICO desde 1982, actuando como Secretario de economía, de modo que cuando fue nombrado presidente ya conocía la institución así como los cambios que se habían iniciado.

El Instituto de Crédito Oficial había surgido en 1971 a raíz del escándalo que envolvió el caso Matesa y con el objetivo de reorganizar las Entidades Crédito Oficial (ECO) que estaban dirigidas por el Instituto de Medio y largo plazo (creado en 1962). Las Entidades de Crédito Oficial que pasaron a ser coordinadas, controladas e inspeccionadas por el ICO eran: el Banco Hipotecario de España, el Banco de Crédito Industrial (responsable del asunto Matesa), el Banco de Crédito Local y el Banco de Crédito Agrícola. Era obligación del Instituto proveer de fondos a estas entidades para que pudieran cumplir sus fines. Su tarea inicial consistía en realizar el servicio crediticio que permitiese alcanzar los objetivos de los Planes de Desarrollo Económico y Social, es decir, los fines prioritarios de la política económica del Gobierno, a la vez que complementar el crédito privado. Se requería asimismo dirigir los esfuerzos para alcanzar el equilibrio financiero de las EOC. Este objetivo, enunciado en la década de 1980, se alcanzó finalmente en la década siguiente y cabe atribuir a la presidencia de Muñiz importantes logros en este terreno.

Miguel Muñiz de las Cuevas nació en Orense en 1943 y estudió ciencias económicas en la Universidad Complutense de Madrid. Había militado en el FELIPE (Frente de Liberación Popular), una organización política que actuó contra el franquismo desde finales de los años de 1950, e ingresó en el Partido Socialista Obrero Español en 1975. Su trayectoria antifranquista le llevó a formar parte del comité fundador de la revista Cambio 16 (impulsada por Juan Tomas de Salas). Su actividad laboral estuvo vinculada a diversos organismos del estado pero desde 1977 había sido responsable de la política económica del PSOE. En diciembre de 1982 fue nombrado Secretario General de Economía y Planificación del Ministerio de Hacienda, en el primer gabinete de Felipe González. Su actividad en el Ministerio de Hacienda se desarrolló entre 1982 y 1986, periodo en el que fueron ministros Miguel Boyer y Carlos Solchaga. En ese último año fue nombrado presidente del Instituto de Crédito Oficial.

Ni bien ocupó su sillón en la presidencia del ICO, un cambio en la regulación modificó la actuación y la dimensión del Instituto: en 1987 la ley de presupuestos incluía el artículo 127 que determinaba la constitución del ICO como sociedad estatal definida como entidad de crédito. La ley le atribuía al Instituto la titularidad de las acciones de las Entidades del Crédito Oficial. Quedaron fuera el Banco Exterior y la Caja Postal de Ahorros. Pero el resto de los bancos oficiales quedaban agrupados en un holding, el Grupo ICO, cuya cabeza era el Instituto de Crédito Oficial. El principal desafío era obtener el 80% de la financiación del mercado ya que se preveía que en 1991 menos del 20% de la financiación del ICO proviniese del Tesoro, cuando en 1982 era de alrededor del 70%.

El reto de la dirección presidida por Muñiz pasaba por establecer una nueva dinámica de gobierno de la entidad que permitiese la integración de los bancos oficiales en la nueva marca. El Grupo ICO se constituyó como un gran grupo financiero con un activo total que en 1990 era de 5,6 billones de pesetas. La presidencia del ICO contaba con un poder importante ya que la institución estaba marcadamente jerarquizada. En 1988 se diseñó un plan estratégico para establecer una hoja de ruta para el Grupo ICO que tenía como objetivo prepararse para los cambios que a nivel europeo se estaban gestando. La actividad del crédito oficial presionó a la baja los tipos y los costes del sector. Por su parte, el activo del Grupo ICO, según las Memorias de la institución, creció y la inversión crediticia pasó de 3.000 mil millones en 1989 a 3.900 mil millones en 1990. En relación a los recursos humanos pasó de 178 empleados en 1989 a 274 en 1990. Las inversiones de estos años tuvieron una expansión sin precedentes. Ya en 1990 la totalidad de los recursos ajenos captados por el grupo ICO fue en régimen de competencia con el resto de entidades financieras y representaron más de la mitad del total de sus recursos. En este periodo la actividad del ICO se diversificó buscando aprovechar la diversidad del Grupo. Se creó en 1989 la Sociedad ICOPOSTAL Valores, Sociedad de Valores y Bolsa SA, una sociedad participada que incorporaba servicios que demandaba el mercado. También se crearon, entre otras, dos empresas de seguros en los ramos de vida y general, así como una correduría de seguros para la comercialización de los mismos. El ICO extendió su participación a sociedades que operaban en la gestión de fondos de capital riesgo, en la intermediación y colocación de los activos financieros emitidos por las entidades del grupo, en la valoración de garantías… Asimismo en 1989 se inició una nueva línea de crédito: las líneas de futuro que resultaron ser una de las marcas más reconocidas de la institución, utilizadas para financiar determinados sectores de especial interés para el futuro de la economía española. En el terreno de la captación de pasivo se extendieron los bonos ICO, ampliamente aceptados.

La presidencia de Miguel Muñiz estuvo muy determinada por los acontecimientos que se vivían en Europa y las implicaciones que dichos acontecimientos tuvieron para España. La entrada en Europa exigió que se precipitaran reformas para adaptarse al mercado y poder competir en el terreno bancario con países que no llevaban la rémora de los 40 años de franquismo. En 1989 se presentó el “informe Delors” en el que se proponían tres etapas en la integración europea haciendo énfasis en la coordinación de las políticas económicas, la regulación de los déficits presupuestarios nacionales y la creación del Banco Central Europeo. A partir de este informe se puso en marcha la liberalización de los movimientos de capitales (1990) y se consolidaron las propuestas del informe Delors en el Tratado de Maastricht (1991). El Instituto de Crédito Oficial había obtenido buenos resultados a fines de 1990. Sin embargo los planes del gobierno para el Grupo ICO no pasaban por su continuidad. En 1991 se creó la Corporación Bancaria de España (CBE), posteriormente Argentaria, que agrupó los bancos que habían conformado el ICO en 1987, incluyendo al Banco Exterior y la Caja Postal de Ahorros. En el ánimo de Solchaga y Felipe González estaba apoyar un fortalecido sistema bancario español que pudiera competir en Europa. La CBE fue encabezada por Francisco Luzón, el presidente del Banco Exterior de España. En la nueva formulación había incidido en gran medida el informe que Jack Revell había realizado (precisamente por encargo de Luzón). El “informe Revell” analizaba la situación de la banca pública en Europa y recomendaba a España conformar un gran grupo en el que se englobaran tanto los bancos que tenían buenas redes para captar pasivo (la Caja Postal y el Banco Exterior) como aquellos que canalizaban un gran volumen de crédito (los pertenecientes al grupo ICO). El resultado fue la creación de la Corporación Bancaria de España.

La constitución de la CBE dejó al ICO en 1991 sorprendido y en una manifiesta orfandad ya que había perdido las instituciones por las que discurría el crédito oficial. Pero a la vez el ICO seguía manteniendo sus competencias como Agencia Financiera del Estado y Banco de Desarrollo. Miguel Muñiz encabezó el desarrollo del nuevo lineamiento con un equipo remodelado, ya que la dirección del ICO había quedado desarbolada tras la pérdida de los bancos sectoriales. La reorganización se inspiró en el modelo del BEI o del FKW (Kreditanstalt für Wiederaufban) alemán, cuyas funciones se desarrollaban en el ámbito del fomento de la inversión a medio y largo plazo y la actividad como banca de desarrollo. El significado de esta nueva etapa, iniciada formalmente en 1993, implicaba que el ICO debía actuar de forma no competitiva sino complementaria con la banca privada y el resto de las entidades crediticias, pero se encontraba comprometido con una serie de actuaciones relacionadas con el cumplimiento de objetivos de política económica. A la vez, la orientación que el ICO diera a la actividad crediticia estaba determinada por la estrategia gubernamental vinculada a cumplir los objetivos de la Unión Europea, en aquel momento formulados para el mejoramiento de la cohesión económica.

Con objeto de reorganizar el ICO Miguel Muñiz lideró un nuevo plan estratégico para el crédito oficial. En 1993 se formuló dicho plan. El ICO reconocía tres campos de actuación: el que se derivaba de su actuación como agente financiero del gobierno, el que reconocía su actividad como entidad de crédito y un campo relativo a las sociedades participadas por la institución.

Miguel Muñiz fue presidente del ICO hasta que en 1996 ganó las elecciones el Partido Popular y la presidencia de la institución fue ocupada por Fernando Becker (1996-1998). La presidencia de Muñiz había colocado al ICO en disposición de alinear las finanzas públicas de modo que se alcanzasen los objetivos previstos por Maastricht para 1999. En 1995 llegaron las primeras subvenciones FEDER para la Línea Pyme, la línea de mediación de mayor éxito del ICO que se había iniciado durante la presidencia de Muñiz y que Becker continuó.

Tras su paso por el ICO la actividad de Muñiz fue diversa. Por una parte, participó en 1997 en la conformación del Patronato de la Fundación Alternativas en el que coincidió, entre otros, con Felipe González, Joaquín Estefanía o Manuela Carmena. También fue consejero de Caja Madrid, puesto por el que se vio involucrado en el uso indebido de las tarjetas black. Posteriormente ocupó la dirección del Teatro Real de Madrid, en el que desarrolló su curiosidad y gusto por la música hasta 2012. En la actualidad Miguel Muñiz está jubilado y sin cargos oficiales, sin embargo todavía en sus ojos se distingue la pasión por el trabajo realizado en el Instituto de Crédito Oficial durante una década que configuró el ICO que conocemos hoy.

Bibliografía:

  • Martín-Aceña, P., Blasco-Martel, Y. y Cuevas, J.: Instituto de Crédito Oficial 1971-2015. Editorial Dextra. Madrid. (en prensa). 2016.
  • Muñiz de las Cuevas, M.,(1988): . “El Grupo ICO en el proceso de su adaptación con vistas al Mercado Único Europeo”. Economistas, 6(30), pp.4–9.
  • Muñiz de las Cuevas, M. (1993): “El Instituto de Crédito Oficial: nuevas ideas para viejos problemas”. Economía industrial, (293), pp.129–134.

Yolanda Blasco Martel. Universitat de Barcelona.

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