Participaciones de los bancos en empresas y su impacto en la emisión de instrumentos financieros en diferentes entornos institucionales

Josep A. Tribó. Universidad Carlos III. Departamento de Economía de la Empresa (AEFIN)

 

Existe un amplio debate sobre el papel que juegan los bancos como accionistas de referencia en las empresas. Hay aspectos positivos tales como el respaldo que los bancos prestan a la realización de inversiones a largo plazo por parte de sus empresas participadas. Entre estas inversiones cabe destacar las que involucran proyectos intensivos en I+D, que son generadoras de alto valor neto. Entre los aspectos negativos cabe indicar el riesgo que los bancos utilicen su poder de influencia como accionistas de referencia para obtener beneficios privados. Ejemplos típicos son el forzar a las empresas participadas en aceptar créditos concedidos por los bancos propietarios en condiciones peores que alternativas presentes en los mercados de créditos. Por tanto, el efecto de la participación accionarial de los bancos en el desempeño de las empresas participadas es una cuestión empírica a analizar que va a depender de diversos elementos.

En este trabajo nos centramos en dos elementos que, a su vez, están interconectados: i) el montante de la participación accionarial de los bancos; ii) la presión que ejercen los mercados financieros como alternativas de financiación a los bancos. La visión tradicional establece que los mercados financieros compiten con los bancos para proveer financiación a las empresas. Bajo esta premisa, los bancos con poder en las empresas van a tratar de proteger su poder reduciendo el papel que los mercados financieros juegan en la financiación de las empresas. Una forma de conseguir este objetivo es obstaculizando la emisión de instrumentos financieros negociables en los mercados de capitales (emisiones de acciones y de bonos). Sin embargo, esta visión “competitiva” entre el canal de financiación bancario y el basado en los mercados cada vez está dando paso a una visión más complementaria entre ambos canales, de tal forma que los bancos completan el funcionamiento de los mercados financieros como partícipes en actividades tales como el respaldo en la emisión de activos financieros. Esta labor facilita, por una parte, la captación de capital por parte de las empresas y, por otra parte, la generación de negocio para los bancos en forma de las primas que cargan a las empresas emisoras por los servicios prestados. Vemos, por tanto, que hay efectos contrapuestos respecto del interés que tienen los bancos en facilitar la participación en los mercados financieros de las empresas sobre las que tienen un poder propietario.

En este trabajo investigamos qué efecto es más importante y lo conectamos con el tamaño de la participación de los bancos en las empresas. Razonamos que si la participación de los bancos en las empresas no es muy grande (en cualquier caso menor al 50%), los bancos accionista tratan de impedir/limitar la participación de las empresas en los mercados financieros. En este escenario, los bancos tratan de obtener beneficios privados utilizando su poder para forzar la aceptación por parte de las empresas de condiciones de financiación gravosas para ellas como prestatarias pero beneficiosas para los bancos como prestamistas. El coste de esta política la soportan los accionistas minoritarios de la empresa participada. Esto es lo que se conoce como “expropiación” a los accionistas minoritarios. Sin embargo, si la participación de los bancos en las empresas es elevada, éstos favorecen la presencia de las empresas en los mercados financieros ya que este hecho, por una parte, no amenaza de forma significativa el poder de los bancos y, por otra parte, abre a los bancos posibilidades de negocios futuros asociados al respaldo en la emisión de activos financieros en los mercados financieros. En este escenario no hay “expropiación” a los minoritarios, entre otras cosas porque el banco con su alta participación en las empresas soportaría un coste elevado como accionista de la fijación de unas condiciones muy gravosas en los créditos que concede como acreedor. En este entorno hay una colaboración “estratégica” natural entre bancos y mercados financieros, que acaba beneficiando tanto a los bancos como a las empresas. Establecemos, por tanto, una hipótesis de una relación en forma de U entre la participación de los bancos en las empresas y la probabilidad de éstas en la emisión de activos financieros.

Esquemáticamente

participaciones

La tensión entre la situación competitiva entre bancos y mercados y la situación de colaboración entre estos actores está, a su vez, conectada en gran medida con el entorno institucional. En países del ámbito no anglosajón (europeo continental), hay una relación de “sustitución” entre la financiación bancaria y la de mercado y se espera obtener una relación negativa entre la participación bancaria en empresas y la actividad de éstas en los mercados financieros (nos situaríamos en la región de la izquierda del gráfico anterior). Es decir, los bancos tratan de entorpecer la presencia de sus empresas participadas en los mercados financieros. Por otra parte, en países del ámbito anglosajón (mercados financieros desarrollados), hay una complementariedad natural de los bancos y los mercados financieros. En concreto, los bancos completan los mercados financieros reduciendo sus asimetrías informativas y obtienen como contrapartida pingües beneficios a través de actividades tales como el respaldo en la emisión de activos financieros. Estaríamos en la zona de la derecha del gráfico anterior donde incrementos en la participación accionarial bancaria favorecen la emisión de activos financieros.

En el estudio que llevamos a cabo probamos empíricamente la existencia de las relaciones anteriores utilizando una base de datos internacional de 5730 empresas distribuidas entre 59 países a lo largo del período comprendido entre 2000 y 2013.

Del trabajo se pueden extraer una serie de recomendaciones:
1) En primer lugar, el trabajo cuestiona ciertas llamadas para reducir la participación de los bancos en las empresas con objeto de promover la presencia de éstas en los mercados financieros. Si estamos en la región de la derecha en el gráfico anterior (alta participación accionarial de los bancos), reducciones en las participaciones de los bancos reducen en mayor medida la probabilidad que las empresas emitan instrumentos financieros negociables y con ello se dificulta la presencia de éstas en los mercados financieros.
2) En segundo lugar, la relación entre bancos y mercados financieros depende críticamente del entorno institucional en el que nos situemos. En entornos de menor desarrollo de los mercados financieros (países no anglosajones), hay una relación de sustitución entre bancos y mercados financieros de tal forma que para incentivar la participación de las empresas en los mercados financieros, la recomendación es la reducción en la participación de los bancos en las empresas (zona de la izquierda del gráfico anterior). Sin embargo, en países con alto desarrollo de los mercados financieros (países anglosajones), hay una complementariedad natural entre bancos y mercados financieros y los incrementos en la participación accionarial de los bancos en las empresas favorecen la presencia de éstas en los mercados de capitales (zona de derecha del gráfico).
3) Por último, es relevante tomar en consideración el tipo de accionistas que acompaña a los bancos en la estructura de propiedad de las empresas. En concreto, es importante introducir heterogeneidad en la estructura de propiedad de las empresas. Configuraciones heterogéneas en las que los bancos como accionistas coexisten con accionistas de tipología diferente (e. g. otras empresas) dificultan las coaliciones entre los accionistas mayoritarios (blockholders), con lo que se protegen los intereses de los accionistas minoritarios y se evita la expropiación de estos últimos. Como en muchos otros ámbitos, la heterogeneidad genera valor!

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