Problemas en mercados emergentes destacan el alcance global de políticas de la Fed

25/08/2013 | Pedro da Costa – Europa Press – Europa Press Español

La reciente ola de ventas en los mercados emergentes es un caso clásico de la necesidad de tener cuidado con lo que uno desea.

Cuando la Reserva Federal estaba elevando sus compras de activos para apoyar a la economía de Estados Unidos, muchos funcionarios del exterior criticaron a la Fed por generar una presión innecesaria al alza sobre sus monedas.

En una declaración muy recordada, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, sugirió que las naciones ricas estaban involucradas en una “guerra cambiaria” para ganar ventaja comercial.

Ahora que la Fed está a punto de tomar medidas para empezar a recortar su programa de compras de bonos, las divisas de los mercados emergentes están comenzando a desplomarse y existen crecientes temores de una posible crisis.

La rupia india y la lira turca se han hundido a mínimos récord contra el dólar, mientras que la rupia indonesia ha tocado un el punto más bajo en cuatro años. México y Corea del Sur han enfrentado presiones, al igual que Brasil, que esta semana lanzó un programa de intervención de 60.000 millones de dólares para detener la depreciación del real.

El riesgo de que estas presiones se acumulen hasta generar una crisis que afecte a la economía global fue el centro de buena parte de la conferencia económica de la Reserva Federal de este año en Jackson Hole, Wyoming, cuyo tema se centraba en las dimensiones mundiales de la política monetaria de la Fed.

Banqueros centrales de todas partes del mundo asistieron a la conferencia, que terminó el sábado, y su conclusión no fue sorprendente: la política monetaria no convencional en las naciones desarrolladas como Estados Unidos, aunque son apropiadas para algunos objetivos domésticos, puede tener severos efectos colaterales.

Y para bien o para mal, estas políticascomo las compras de bonos y las tasas de interés cercanas a cero de la Fedhan generado la necesidad de las naciones emergentes de crear sus propias herramientas no convencionales para controlar los flujos monetarios.

Riesgo global
Pero hubo desacuerdos sobre el grado en que los banqueros centrales de los países ricos deberían prestar atención al impacto en el exterior de sus políticas, al contrario de sólo enfocarse en las metas económicas domésticas.

Agustín Carstens, gobernador del Banco Central de México, argumentó que los bancos centrales de las economías avanzadas no pueden aplicar las políticas monetarias aisladamente y que deben tener en cuenta los efectos internacionales o el riesgo de propagar otra crisis financiera.

Carstens advirtió sobre los peligros que representan para las naciones emergentes una eventual estrategia de salida descuidada de las políticas monetarias ultra expansivas en países como Estados Unidos.

“Sería deseable que las economías avanzadas implementaran una salida más predecible”, declaró el viernes durante un panel de discusión. “Es muy importante que haya una mejor comunicación, que se hable a través de una sola voz”, aseveró.

Los funcionarios de la Fed mostraron poco interés en dar mayor peso al impacto internacional de sus políticas. La Reserva Federal ha estado comprando 85.000 millones de dólares en bonos cada mes, pero planea reducir el programa antes de fin de año y ponerle fin a mediados del 2014.

“Estamos ahí para establecer la política monetaria en favor de la economía estadounidense y no tenemos demasiado alcance para ir más allá de ese grupo de consideraciones”, dijo el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Dennis Lockhart, a Reuters el sábado.

“Pero si (un funcionario del banco central estadounidense) viera un riesgo global real y determinara que eso será un efecto de segundo orden en nuestra economía, entonces claramente podría considerarse (una acción), yo la consideraría”, aseveró.

Problems in emerging markets show global reach of the Fed´s policies

25/08/2013 | Pedro da Costa – Europa Press – Europa Press English

The recent selloff in emerging markets is a classic case of needing to be careful what you wish for.

When the Federal Reserve was ramping up its asset purchases to support a flagging U.S. economy, many officials overseas criticized the United States for putting undue upward pressure on their currencies.

Most memorably, Brazilian Finance Minister Guido Mantega suggested rich countries were engaged in a “currency war” or a race to devalue to gain a trade advantage.

Now that the Fed is moving toward shuttering its bond-buying program, currencies in emerging markets have begun to plunge and there are growing fears of a possible crisis.

The Indian rupee and Turkish lira have sunk to record lows against the dollar, while the Indonesian rupiah has hit a four-year low. Mexico and Korea have faced pressure, as has Brazil, which last week put up $60 billion to stem the real´s slide.

The risk of these pressures snowballing into a crisis that engulfs the world economy was the focus of much of this year´s Federal Reserve conference at Jackson Hole, whose theme was the global dimensions of monetary policy.

Central bankers from around the world attended the conference, which wrapped up on Saturday, and their conclusion was not startling: unconventional monetary policy in developed nations such as the United States, while appropriate for domestic objectives, can have big spillover effects.

And, for better or worse, these policiessuch as the Fed´s bond buying and near-zero interest rateshave spurred the need for developing countries to create their own unconventional tools to control monetary flows.

Global Risk
But there was disagreement as to the degree central bankers in rich nations should pay attention to the overseas impact of their policies, as opposed to simply focusing on the economic goals of their home country.

Agustín Carstens, governor of Mexico´s central bank, argued that central banks in rich countries cannot conduct policy in a vacuum, and must keep in mind the international effects or risk sparking another financial crisis.

Carstens warned about the dangers a mismanaged exit from unconventional monetary policies in countries like the United States would pose for the developing world.

“It would be desirable for advanced economies to implement a more predictable exit,” he said during a panel discussion on Friday. “Better communication, speaking with one voice, is very important,” he commented.

Fed officials showed little interest in giving the international impact of their policies more weight. The Fed has been buying $85 billion in bonds each month, but plans to scale that back before year end and bring the purchases to a halt by mid-2014.

“We are there to set national policy for the betterment of the U.S. economy and do not have a lot of scope to go outside that set of considerations,” Atlanta Federal Reserve Bank President Dennis Lockhart told Reuters on Saturday.

“But if (a U.S. policymaker) saw real global risk, and said that is going to be a second order effect on our domestic economy, then that clearly could be considered, and I would consider it,” he assured.

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