¿Puede Wall Street ayudar en la lucha contra el cáncer?

22/06/2013 | Gillian Tett – Financial Times Español

Esta semana se reunieron en Boston los especialistas médicos en cáncer más importantes de los EE. UU. para intercambiar ideas sobre la investigación que se debe realizar de esta enfermedad. Se puede pensar que esto no es sorprendente, pero esta reunión, organizada por la escuela de negocios Sloan del MIT y conocida como CanceRX, tuvo dos novedosos giros: junto a los oncólogos había renombrados economistas como Andrew Lo (un destacado profesor de comportamiento humano en las finanzas) y Robert Merton (economista ganador del premio Nobel que contribuyó a desarrollar el modelo Black-Scholes del precio de opciones). Todavía más inusual era que también había banqueros y financieros.

¿Cuál es la razón? En esta época, académicos como el profesor Lo se sienten defraudados por la falta de avances en la lucha contra el cáncer. Argumenta que, a pesar de haber habido sorprendentes avances médicos recientemente, estos avances no se han traducido en tratamientos efectivos con esa misma velocidad, debido a que las compañías se muestran reacias a financiar proyectos de investigación a largo plazo por sus resultados inciertos. Por ello el profesor Lo, cuya madre murió de cáncer, quiere atraer más fondos copiando las técnicas que los banqueros han desarrollado en un campo específico de las finanzas. De manera sorprendente, el profesor Lo quiere importar la idea de “obligaciones colaterales de deuda” (CDO) para permitir a los inversores que compartan los riesgos y los beneficios de la investigación médica.

¿Es una idea alocada? Mi instinto me decía que la respuesta era “Sí”. Después de todo, los CDO han jugado un papel importante en los recientes dramas financieros. Sin embargo, mis colegas John Authers and John Gapper han señalado que la medicina necesita desesperadamente más fondos para realizar investigaciones, especialmente dado que los presupuestos de los gobiernos han sufrido recortes. A pesar de mis reservas, vale la pena explorar la idea del profesor Lo – no solo por su pensamiento creativo.

Hay una segunda razón para celebrar la reunión en Boston: juntó a diferentes tribus académicas. Esto es notable porque parece una corriente loable en la investigación médica mundial. Durante la mayor parte de la posguerra hubo una tendencia en los investigadores médicos y doctores para llevar a cabo investigaciones dentro de las estrechas líneas marcadas por las estructuras académicas. Esto se debía, parcialmente, a que los modelos dominantes de financiación y desarrollo profesional comúnmente penalizaban que alguien se saliera del camino establecido. Pero otro problema era que los doctores, banqueros, científicos y economistas tendían a vivir en espacios diferentes.

Una de las ventajas de Boston es que hay una alta concentración de académicos, lo que facilita el encuentro de ideas y personas – de ahí la aparición de CanceRX. Mejor aún, esa lluvia de ideas surgida por la cercanía no sólo está ocurriendo en las ciudades con universidades de prestigio. Por ejemplo, en Long Island, el laboratorio Cold Sprig Harbor ha empezado a realizar reuniones entre financieros, académicos y científicos para desarrollar nuevos enfoques en la medicina. Iniciativas similares se están llevando a cabo en la costa oeste de los EE. UU. Mientras tanto, en la investigación médica, se está volviendo tan común que haya colaboración entre las especialidades para expandir sus investigaciones (de ahí que surjan términos como biofísica, bioingeniería, neurociencia, etc.).

Esto pasa en alguno de los centros médicos como la Clínica Cleveland o la Clínica Mayo. Pero también hay proyectos interesantes. Por ejemplo, justo la semana pasada, Adam Glick, un financiero de Nueva York, lanzó la fundación Blue Guitar. “Hay varias cosas que me han frustrado acerca de cómo se realiza la investigación en los EE. UU.”, explica. “La mayor parte de una investigación está ligada a una institución… no se puede poner en práctica… y por razones estructurales es muy difícil realizar cualquier investigación que quede en el punto de intersección de dos campos, especialmente en biología y ciencias sociales”. Por eso Blue Guitar financiará la investigación que abarque a la vez los campos de la medicina y la sicología, buscando el por qué y el cuándo los placebos son efectivos como terapia.

Queda por ver si cualquiera de estas iniciativas dará sus frutos. Pero en esta época, cuando hay razón para sentirse escéptico acerca del estado del sistema de salud – y el financiero – es alentador apoyar el pensamiento creativo; y más aún hacerlo en un mundo donde casi la mitad de nosotros terminará enfrentándose al cáncer en algún momento de nuestra vida.

Can Wall Street help cure cancer?

22/06/2013 | Gillian Tett – Financial Times English

This week some of America’s top cancer doctors convened in Boston to brainstorm about future research into the disease. No surprise there, you might think, but this gathering, organised by the MIT Sloan School of Management and known as CanceRX, featured a novel twist: next to the oncologists were renowned economists such as Andrew Lo (a leading behavioural finance professor) and Robert Merton (the Nobel Prize-winning economist who helped devise the Black-Scholes model of option pricing). More unusual still, there were bankers and financiers too.

The reason? These days academics such as Prof Lo are dismayed by the lack of progress in beating cancer. For though there have been medical breakthroughs in recent years, he argues these have not been turning into effective treatments at an equally impressive rate because companies are unwilling to fund speculative long-term research. Thus Prof Lo, who lost his mother to cancer, wants to attract more funding into the sector by borrowing techniques that bankers have developed in an unrelated corner of finance. Most notably, Prof Lo hopes to import the idea of “collateralised debt obligations” to enable investors to share the risks and rewards of investing in medicine.

Is the idea mad? My first instinct was to say “yes”. After all, CDOs were central to recent financial dramas. However, as my colleagues John Authers and John Gapper have pointed out, medicine desperately needs more research dollars, particularly given that government budgets are being cut. So notwithstanding my reservations, Prof Lo’s idea is worth exploring – not least for its creative thought.

There was a second reason to celebrate the Boston gathering: it pulled together different academic tribes. This is noteworthy because it seems to be something of a laudable trend in the medical research world. During most of the postwar years there has been a tendency for medical scientists and doctors to conduct research only along narrow lines within a preset academic structure. That was partly because the dominant models of funding and career advancement usually penalised anyone who stepped outside the normal box. But another issue was that doctors, bankers, scientists and economists tended to inhabit different spaces.

One of the beauties of Boston is that there are so many academics in a small space that it is easy for ideas and people to collide – hence the appearance of CanceRX. Better still, such boundary-hopping brainstorming is not just happening in university towns. Over in Long Island, for example, the Cold Spring Harbor Laboratory has begun hosting meetings between financiers, academics and scientists to develop novel approaches to medicine. Similar initiatives are under way on the US west coast. Meanwhile, in medical research, it is becoming so trendy for institutions to break down specialist silos that there is a host of boundary-hopping terms (think of biophysics, bioengineering, neuroscience and so on).

Some of this occurs at medical centres such as the Cleveland Clinic and Mayo Clinic. But there are intriguing new ventures too. Just last week, for example, Adam Glick, a New York financier, launched a foundation called Blue Guitar. “There are a number of things that have frustrated me about how a lot of research is done in America,” Mr. Glick explains. “Most research is handcuffed to one institution… [is] not actionable… and for structural reasons it is very difficult to do any research that falls at the nexus of two fields, particularly biology and social science.” So Blue Guitar will fund boundary-hopping research that straddles medicine and psychology, by looking at when and why placebos are effective in therapy.

It remains to be seen whether any of these initiatives will bear fruit. But at a time when there is reason to feel gloomy about the state of healthcare – and finance – it is nice to cheer some creative thought; and doubly so in a world where almost half of us will end up grappling with cancer at some point in our lives.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
¿Te ha resultado interesante? ¡Compártelo!