¿Qué pasa con el Mercado laboral español?

23/01/2014 | Tobias Buck – Financial Times Español

A finales del último trimestre del año pasado disminuyó el número de desempleados en España, lo que fue la primera caída en una década y la última de una serie de amplias señales que apuntan hacia una naciente recuperación económica del país.

5,9 millones de españoles estaban desempleados a finales del año pasado, lo que es una tasa de desempleo que alcanza el 26 por ciento – la segunda más alta de Europa, después de Grecia.

El número de desempleados cayó en 8.400 comparado con el tercer trimestre de 2013, y en 69.000 comparado con el último trimestre del año pasado. Los datos muestran la primera caída en número de desempleados del tercer al cuarto trimestre desde 2004, en la cúspide de la frustrada burbuja inmobiliaria española.

¿Qué pasa con el mercado laboral español?

La tasa de desempleo en España permanece en el 26 por ciento. Cerca de 5,9 millones de españoles actualmente están buscando trabajo, y más de 1,8 millones de hogares en todo el país tienen a todos sus miembros en paro. Sorprendentes como pueden ser estas estadísticas, no son algo nuevo en la historia española, un país que vio subir la tasa de desempleo por encima del 20 por ciento durante años, tanto en la década de 1980 como en la de 1990. Aún durante 2005, en la etapa más intensa del ciclo económico, con el boom inmobiliario atrayendo a un gran número de trabajadores inmigrantes, la tasa de desempleo española estaba por encima del 8 por ciento.

¿Por qué es tan alto el desempleo?

Los economistas dicen que una de las razones clave del mal desempeño del mercado laboral español es el relativamente alto número de trabajadores con bajo nivel educativo, y escasas habilidades laborales. Para estos trabajadores el boom inmobiliario fue un regalo del cielo porque creó una alta demanda de trabajos no cualificados en las construcciones. Cuando se paralizó el mercado constructor se desvanecieron, quizás para no volver, millones de empleos que no requerían estudios. Otra razón clave del problema del desempleo español es que los trabajadores desempleados permanecen en esta situación durante más tiempo que en otros países, entre otras razones porque hay poca presión para buscar un nuevo empleo de manera inmediata. Por último, las empresas españolas se apoyan mucho en trabajadores temporales, quienes a menudo se encuentran desempleados mientras están a la espera de la renovación de su contrato. Este alto grado de fluctuación en el mercado laboral se transforma en un alto promedio de desempleo.

¿Qué ha hecho el gobierno español para atacar el problema?

En febrero de 2012, solo dos meses después de llegar al poder, el gobierno de Mariano Rajoy llevó a cabo una importante reforma del mercado laboral. La cual permanece hasta la fecha como una de las piezas más controvertidas de la legislación promovida por el gobierno de centro-derecha, y que es estudiada de cerca por otros países asediados por la crisis, como es Italia. En una apuesta para inyectar más flexibilidad en el mercado laboral el nuevo régimen dio preferencia a acuerdos laborales a nivel de empresa individual sobre acuerdos colectivos a nivel regional o nacional. También simplificó y abarató el despido de los empleados, por ejemplo al reducir el pago final por cancelación de contrato y disminuir los requisitos para los despidos masivos cuando las empresas están en problemas financieros.

¿Funcionó la reforma?

Depende de dónde se mire. Hay un amplio consenso de que la reforma del mercado laboral español ayudó a restablecer la capacidad exportadora del país al mantener a raya los salarios en el sector privado. Tal y como menciona la OCDE en un reciente estudio, “Desde 2012 ha sido España uno de los países europeos donde más han disminuido los costos laborales unitarios”. La caída en los salarios ha hecho que los productos españoles sean más competitivos en los mercados mundiales, alimentando el boom exportador que el año pasado sacó finalmente a España de la recesión. Los expertos señalan que al menos una parte de la disminución en los costes laborales se debe al aumento del desempleo y a la corriente generalizada de moderación de alzas salariales durante la recesión, pero la reforma del mercado laboral es vista ampliamente como el factor clave.

¿Pero la reforma creó algún empleo?

Había más de un cuarto de un millón de desempleados más en España al final del año pasado de los que había en el primer trimestre de 2012, cuando la reforma fue aprobada. La tasa de desempleo, sin embargo, está casi dos puntos arriba. La respuesta fácil sería No. Sin embargo, tanto la OCDE como los expertos en el mercado laboral español creen que el país habría perdido más empleos si el mercado laboral hubiese permanecido tan rígido como antes. Dice Marcel Jansen, profesor de economía de la Universidad Autónoma de Madrid, que “La aceleración en el ajuste de los salarios ayudó a preservar empleos que de otra manera habrían desaparecido”. Muchos creen que la reforma dará frutos reales en el mercado laboral apenas ahora que se vuelve a crecer lentamente. Antes de la crisis, la economía española necesitaba un crecimiento anual del 2 por ciento para comenzar a crear empleo. Una serie de estudios recientes sugiere que el umbral ahora ha caído hasta el 1 – 1,5 por ciento, lo que significa que España puede ser capaz de crear más empleos más rápido que en las anteriores recuperaciones.

¿En qué se quedó corta la reforma?

En dos áreas clave: La primera, la reforma no hizo nada para reducir la brecha entre los empleados temporales y los que tienen contrato permanente. Los primeros son baratos de contratar y despedir, y relativamente disfrutan de pocas prestaciones, lo que significa que los empresarios tienen un fuerte incentivo para apoyarse en mano de obra temporal para cubrir cualquier vacante. El mes pasado, por ejemplo, más del 90 por ciento de los nuevos contratos laborales fueron temporales. Esto puede ayudar a mantener bajos los costos laborales, pero tiene sus inconvenientes en el largo plazo. Las empresas tienden a invertir menos en capacitación para sus empleados temporales, lo que disminuye la productividad. Para los trabajadores, mientras tanto, un contrato temporal significa menos paga y más inseguridad, lo que los hace menos proclives a gastar e invertir en ellos mismos.

¿Y el segundo problema?

España tiene un gran, y creciente, problema con el desempleo de larga duración. Más de 3 millones de españoles han estado desempleados durante más de un año; y con cada mes que pasa es menos probable que encuentren un nuevo empleo. El país se enfrenta a un reto particular con el amplio número de jóvenes españoles que abandonaron la escuela para trabajar en la construcción durante los años de la burbuja inmobiliaria – muchos de los cuales carecen de habilidades básicas. Los críticos dicen que el gobierno hace bastante poco para redirigir a esta gente hacia el mercado laboral, por ejemplo a través de programas de capacitación y la mejora de la orientación individual. El riesgo es que España se encuentre con millones de ciudadanos que no solo estén desempleados sino que efectivamente sean inempleables. Esta es una de las razones por las cuales nadie espera que el desempleo baje del 20 por ciento en el futuro cercano – y por lo que muchos expertos dicen que Madrid enfrenta todavía una dura cuesta para hacer que el disfuncional mercado laboral funcione correctamente.

What´s wrong with Spain´s job market?

01/23/2014 | Tobias Buck – Financial Times English

The number of unemployed people in Spain dropped slightly in the final quarter of last year, the first such fall in a decade and the latest in a series of broadly encouraging signs that point towards a nascent economic recovery in the country.

It was found that 5.9m Spaniards were out of a job at the end of last year, with the jobless rate reaching 26 per cent – the highest in Europe after Greece.

The number of unemployed dropped by 8,400 compared with the third quarter of 2013, and by 69,000 compared with the final quarter of the previous year. The data recorded the first drop in jobless numbers from the third to the fourth quarter since 2004, at the height of Spain’s ill-fated construction boom.

What is wrong with Spain’s labour market?

The unemployment rate in Spain stands at 26 per cent. Close to 5.9m Spaniards are currently looking for a job, and more than 1.8m households in the country are without a single breadwinner. Shocking as these statistics may be, they are not without precedent in Spain, a country that saw unemployment rise above 20 per cent for several years both in the 1980s and 1990s. Even at the top of the economic cycle around 2005, with the construction boom sucking in vast numbers of migrant workers, Spain’s jobless rate was still above 8 per cent.

Why is unemployment so high?

Economists say one key reason for Spain’s persistently poor job performance is the relatively large number of workers with low levels of education, and limited employable skills. For these workers, the property boom was a godsend, because it created huge demand for casual labour on building sites. When construction ground to a halt, millions of low-skilled jobs vanished, perhaps never to return. Another key reason for Spain’s unemployment problem is that unemployed workers typically stay on the dole for longer than in other countries, not least because there is little pressure to look for new jobs straight away. Finally, Spanish employers rely heavily on temporary workers, who often find themselves unemployed as they wait for a new contract. This high degree of fluctuation in the labour market translates into higher average unemployment.

What has the Spanish government done to tackle the problem?

In February 2012, just two months after coming to office, the government of Mariano Rajoy passed a landmark labour market reform law. It remains one of the most controversial pieces of legislation pushed through by Spain’s centre-right cabinet to date, and one that is studied closely in other crisis-ridden countries such as Italy. In a bid to inject more flexibility into the labour market, the new regime gave preference to wage deals struck at factory level over collective agreements at regional or national level. It also made it simpler and cheaper to fire workers, for example by reducing severance pay and lowering the bar for mass dismissals when companies are in financial trouble.

Did the reform work?

That depends on where you look. There is broad agreement that Spain’s labour market reform helped restore the country’s export competitiveness by holding down wages in the private sector. As theOrganisation for Economic Co-operation and Development found in a recent study, “Spain has been one of the European countries where unit labour costs have declined the most since 2012″. The fall in wages has made Spanish goods more competitive on world markets, fuelling an export boom that finally dragged Spain out of recession last year. Experts point out that at least some of the decline in unit labour costs is down to the spike in unemployment and the general trend towards moderate wage deals during recession, but the labour market reform is widely seen as the key factor.

But did the reform create any jobs?

There were more than a quarter of a million more unemployed workers in Spain at the end of last year than in the first quarter of 2012, when the reform was passed. The unemployment rate, meanwhile, is almost two points higher. The simple answer, therefore, is No. However, both the OECD and Spanish labour market experts believe the country would have lost even more jobs had the job market remained as rigid as before. “The acceleration of wage adjustments helped preserve jobs that would have been destroyed otherwise,” argues Marcel Jansen, a professor of economics at Madrid’s Autónoma University. Many believe the reform will start to deliver real benefits on the job market only now that growth is slowly returning. Before the crisis, the Spanish economy needed annual growth of about 2 per cent to start creating jobs. A series of recent studies suggest that threshold has now fallen to 1-1.5 per cent, meaning Spain may be able to create more jobs more quickly than in previous recoveries.

Where did the reform fall short?

In two key areas: First of all, the reform did nothing to reduce the chasm between temporary workers and workers on permanent contracts. The first are cheap to hire and fire, and enjoy relatively few benefits, which means employers have a strong incentive to rely heavily on temporary labour to fill any gaps in staffing. Last month, for example, more than 90 per cent of all new labour contracts were for temporary work. This may help keep wage costs down now, but has downsides in the long term. Companies tend to invest less in training their temporary staff, which lowers productivity. For the workers, meanwhile, a temporary contract means less pay and more insecurity, which makes them less likely to spend and invest themselves.

And the second problem?

Spain has a very large, and growing, problem with long-term unemployment. More than 3m Spaniards have been unemployed for more than a year. With every month that passes, they are less likely to find a new job. The country faces a particular challenge with the vast number of young Spaniards who dropped out of school to work on building sites during the boom years – many of whom now lack basic skills. Critics say the government is doing far too little to steer these people back into the labour market, for example through retraining programmes and better individual counselling. The risk is that Spain will find itself dealing with millions of citizens who are not just unemployed but effectively unemployable. That is one reason why no one expects unemployment to fall below 20 per cent in the foreseeable future – and why many experts say that Madrid still faces an uphill struggle to get the country’s broken labour market to work properly.

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“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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