¿Qué significa ser un deportista profesional?

30/06/2015 | Victor Calle Marsella

Según el régimen laboral de los deportistas, se entiende que un deportista profesional es aquel que se dedica voluntariamente a la práctica del deporte dentro de la organización de un club o entidad deportiva, a cambio de una retribución. Sin embargo quedan excluidas aquellas personas que se dediquen a la práctica del deporte dentro del ámbito de un club percibiendo de este solamente la compensación de los gastos derivados de su práctica deportiva.

En el mundo del deporte existen diferentes niveles, desde los deportistas de élite y medallistas olímpicos hasta los deportistas aficionados que practican deporte únicamente por diversión o salud. De entre todos los practicantes, sólo una minoría son deportistas profesionales.

Es fácil entender que los jugadores de fútbol o de baloncesto estén considerados como deportistas profesionales pero, ¿lo son menos otros deportistas como Michael Phelps, Maider Unda o Mireia Belmonte?

Es importante entender que en España la mayoría de los deportistas que practican cualquier disciplina deportiva son aficionados, sin importar el deporte que realizan. La mayoría de los que son remunerados lo son con salarios bajos que no sobrepasan el salario mínimo pero, por lo general, los deportistas no cobran absolutamente nada.

¿Es sólo un deportista profesional el que tiene dedicación exclusiva?

Si llevamos esta pregunta al mundo del fútbol es fácil encontrar la respuesta. Las categorías son principalmente las que marcan las diferencias. Mientras en la LFP el 99% de los jugadores son profesionales, en la Segunda División B española, todos los equipos deben contar con al menos seis fichas P (profesionales). Las siguientes divisiones están dedicadas a futbolistas aficionados y en muy pocos casos podemos encontrar a jugadores con ficha profesional.

Por tanto, podemos decir que los futbolistas profesionales son aquellos que tienen plena dedicación a su deporte. La cuestión es si se puede ser deportista profesional compaginándolo con otro trabajo.

Maider Unda es uno de los grandes ejemplos de cómo se puede llegar a la cima compaginando trabajo y deporte. La luchadora alavesa, bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, trabaja en su caserío donde se encarga de cuidar a las ovejas y elaborar quesos. Su vida diaria en el campo contrasta con sus duros entrenamientos de lucha libre. Un trabajo familiar que le resta tiempo para dedicarse plenamente en su deporte, pero a pesar de la adversidad, ha conseguido llegar a lo más alto en los anteriores Juegos Olímpicos.

En una entrevista realizada en el año 2013, Maider decía que el ex-jugador del Athletic de Bilbao, Koikili Lertxundi, podría haber sido un gran campeón de lucha, pero eligió el fútbol entre otras razones porque hay más dinero, y en la lucha no.

Un caso que sobresale por encima del resto es el de la campeona Mireia Belmonte. La nadadora de Badalona, doble subcampeona olímpica y multimedallista mundial y europea, recibe 88.700 euros del Plan ADO para la preparación de los Juegos Olímpicos de Río, es la deportista más beneficiada por las becas, gracias a sus resultados en las competiciones internacionales.

Se puede observar que estos dos casos son totalmente diferentes, mientras Mireia puede financiar su carrera a consta de becas y patrocinadores, Maider tiene que costear su vida deportiva compatibilizándolo con su trabajo. Poder vivir de la lucha es algo que resulta impensable.

No es un secreto que Michael Phelps es el mejor nadador de todos los tiempos, su trayectoria profesional y su medallero le avalan. En la actualidad, está considerado el tercer deportista olímpico mejor pagado con 7 millones de euros anuales, detrás del velocista Usain Bolt con 20 millones y de la patinadora Kim Yuna con 9 millones.

¿Por qué hay tantos jugadores de fútbol que ganan más que estos atletas?

Resulta comprensible que jugadores de la categoría de Leo Messi o Cristiano Ronaldo alcancen cifras astronómicas. Pero no es entendible que un jugador como Dani Alves gane al año el mismo dinero que un nadador como Michael Phelps, campeón de campeones.

En los deportes individuales, para que un deportista pueda ser considerado como profesional, debe conseguir sus propios ingresos; bien sea a través de premios, competiciones ganadas, así como obteniendo el apoyo de patrocinadores o mediante la venta de su propia imagen.

Otros atletas que son pagados por el gobierno, pueden ser considerados como profesionales, siempre y cuando no necesiten de otro trabajo fuera de la actividad deportiva para poder hacerle frente a todos sus gastos.

Si nos paramos a pensar en el sistema económico en el que vivimos “gana más el que más vende”. Se puede entiende que los mejores retribuidos son los que tienen más seguidores dispuestos a pagar por verlos; quedando de lado los deportistas cuya actividad sea más de “nicho” a pesar de que pueden requerir jornadas de preparación de mayor intensidad que la de los jugadores de fútbol o baloncesto.

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