Todo por un sueño

02/06/2015 | Victor Calle Marsella

Estudios estadísticos realizados por Seth Stephens-Davidowitz, que ha trabajado para Google y el New York Times, han demostrado que cuando una persona demuestra tener aptitudes muy superiores a la media, pongamos de ejemplo a Michael Jordan, sus hijos no heredan esa brillantez. ¿Por qué las estrellas deportivas rara vez tienen descendencia que llegue al mismo nivel de excelencia? ¿Qué pasa cuando el “ser humano normal” es quien quiere crear a un súper atleta?

“Un 11% de los jóvenes se ven obligados a hacer deportes que ni siquiera les gusta”.

El deseo de un padre debería ser que sus hijos pudieran hacer realidad sus propios sueños. En la actualidad, sabemos que uno de cada tres padres intenta convertir sus propias fantasías en los sueños de sus hijos. Un 11% de los jóvenes se ven obligados a hacer deportes que ni siquiera les gusta, sólo por ser el deseo sus progenitores. Padres que tratan de cumplir sus propias ilusiones a través de sus hijos.

Los niños nacen para ser ellos mismos. Nacieron para volar, soñar y crear su propio camino. Algunos padres se toman el atrevimiento de soñar por sus hijos, sin darse cuenta del dolor y el daño que pueden llegar a ocasionarles.

La historia de Todd Marinovich nos muestra cómo la ambición de un padre puede arruinar la infancia de un hijo… Es la historia de un deportista que comenzó a entrenar desde que era un embrión.

Su padre fue jugador de fútbol americano y estuvo varias temporadas en la NFL. Más tarde, comenzó entrenar a jugadores en Estados Unidos utilizando métodos de entrenamiento empleados en la Unión Soviética y en la Alemania del Este.

Marv Marinovich comenzó a entrenar a su hijo desde que estaba en el vientre de su mujer Trudi. Al nacer y ya en la cuna se convirtió en una especie de experimento para su padre, una apuesta de futuro, un sueño por cumplir, su papá le estiraba las piernas para que comenzara a crecer. Resulta obsesivo hacer algo así.

Ya siendo un joven Todd Marinovich daba sus frutos, era el mejor en el Mater Dei High School y cuando fue al College Football en la USC (Universidad de California del Sur), un paso anterior a la NFL, el entrenador Larry Smith estableció el objetivo de un 70% de pases completados, lo que sería un auténtico hito. Logró más yardas que ninguno y algunas de las mejores cifras en el fútbol americano universitario. Todd fue la portada de Sport Illustrated con nombres como “Criado para ser una superestrella” o “La creación de un atleta perfecto”. Dott fue escogido por los Raiders de Los Angeles de la NFL, quedando como el segundo mariscal de campo por delante de Brett Favre, uno de los grandes de la historia.

Todd era un joven de 2,25 millones de dólares. Él fue el quarterback de un súper equipo, El hombre. Pero se ser un deportista que se cuidaba en exceso pasó a ser preso del alcohol y las drogas. Su carrera deportiva se vio frustrada, acabando en la liga de fútbol canadiense con el objetivo de financiar su adicción a las drogas.

Dos décadas mendigando en las calles dieron paso a un cambio en su vida, y a día de hoy es un reputado pintor y escultor. Es probable que si Todd Marinovich hubiera jugado en los tiempos actuales sería un multimillonario del deporte, encabezaría listas del Fantasy Football como Drew Brees, actual quarterback de los Santos de Nueva Orleans, deportista que genera 51 millones de dólares por temporada.

No sabemos si su padre estará arrepentido por el tratamiento que dio a su hijo, pero al menos sabemos que en la actualidad Todd vive felizmente con su familia.

¿Qué hubiera pasado si Todd Marinovich no hubiera caído en el mundo de las drogas? ¿Hablaríamos de una “infancia arruinada” por el padre o celebraríamos la formación de un atleta de élite desde su nacimiento?

Existen numerosos casos en el deporte, uno de ellos es el de las Hermanas Williams. También formadas por su padre, en este caso, para ser estrellas del tenis profesional. Un caso parecido pero con resultados diferentes, Venus y Serena, no sucumbieron al “encanto” de las drogas. Podemos decir que el sueño de su padre se cumplió, hoy Serena Williams, es la tercera tenista mejor pagada del circuito, embolsando unos 22 millones de dólares anuales, la mitad de ellos procedentes de sus contratos publicitarios, según la revista Forbes.

Las dos superestrellas del fútbol, Leo Messi y Cristiano Ronaldo, han vivido casos similares. El argentino desde pequeño se dedicó al fútbol y esto lo llevó a abandonar su país desde bien joven para apostar todo por su sueño, el fútbol. Su padre le acompañó desde el primer momento y, poco tiempo después, su familia se trasladaría a Barcelona. El caso de Cristiano Ronaldo sería diferente ya que se trasladó desde muy pequeño y solo a la capital portuguesa dejando a su familia en Madeira. El club donde militaba C. D. Nacional tenía una deuda de 450 mil escudos que quedarían saldados merced a la progresión y trayectoria cosechados por Ronaldo en su traspaso a Lisboa.

No cabe duda que sus sueños se cumplieron, son los dos mejores futbolistas del mundo y tienen salarios estratosféricos, siendo los dos futbolistas mejores pagados del mundo. Leo Messi encabeza la lista con unos ingresos de 65 millones de euros anuales, seguido por el portugués con 54 millones de euros. Son cifras mareantes que a los mortales se nos escapan de las manos. ¿Qué sería capaz de hacer un ciudadano de a pie con tanto dinero?

Es por todo esto, por lo que el 32% de los padres generan sus propias ilusiones en el futuro de sus hijos.

En la actualidad, podemos observar las altas expectativas de muchos padres en crear cracks del fútbol, padres que dedican su tiempo y su dinero. Me pregunto si serán capaces de darse cuenta de la cantidad de tiempo invertido, pero sobre todo del dinero destinado a sus propios sueños. La gasolina del día a día para llevar a sus hijos a los entrenamientos y los partidos. Los cientos de euros gastados en cursos, campus, clinics (curso de alto rendimiento) y tantas otras actividades relacionadas con su deporte. El ingente material deportivo comprado, en muchas ocasiones con las últimas tendencias. Las horas de espera y de café…

¿Es tan importante el valor del dinero y el precio de la fama?

Deberíamos tener la obligación de poner al alcance de los hijos la mayor cantidad de disciplinas deportivas posibles para que puedan elegir practicar, o no practicar. Pero sobre todo y lo que es lo más importante seguir los sueños de los hijos, y no al revés.

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