Twitter lucha para convertir sus tuits en un tesoro

21/09/2017 | Matthew Garrahan (Financial Times)

Casi todos los días, poco antes de las 7 a.m. hora de Washington, Donald Trump toma su teléfono inteligente, escribe un tuit y enloquece a los medios de comunicación internacionales. Sus comentarios a menudo dictan la agenda informativa del día.

Los arrebatos en Twitter del presidente estadounidense, ya sean en la mañana, durante el día o ya entrada la noche, generan millones de reacciones online, desde la adulación hasta la condena y la indignación. Pero no le han dado un impulso significativo a Twitter, que continúa luchando a la sombra de sus primos mucho mayores y con un crecimiento más rápido, Google y Facebook.

Las acciones de la plataforma se han mantenido relativamente estables durante dos años a causa de las preocupaciones de los inversores de que su crecimiento de usuarios se ha paralizado. Después de su más reciente informe de ganancias el mes pasado, el precio de las acciones cayó cuando Twitter reveló que no había sumado ningún nuevo usuario del primer trimestre al segundo.

Sin embargo, si los niveles de participación de usuarios determinaran su valor, Twitter sería un gran éxito. No está claro cuántos de sus 328 millones de usuarios son “tuiteros” prolíficos, pero un rápido análisis de la plataforma los días de noticias importantes — como las secuelas de la violencia por parte de nacionalistas blancos en Charlottesville, o durante un evento importante, como el Súper Tazón o los Oscars — muestra lo metido que está Twitter en la vida pública.

Este nivel de profundo compromiso debería tener un valor claro para los anunciantes. Los editores y las marcas han intentado forjar conexiones más profundas y personales con los consumidores en lugar de esperar pasivamente a que vean un anuncio online. Con los millones de usuarios que comentan diariamente noticias, deportes y espectáculos, Twitter debería, al menos en teoría, ser muy atractivo para los anunciantes.

Como medio de comunicación, tiene un poder innegable. Los tuits pueden afectar a los mercados, acabar carreras políticas, hundir compañías y desencadenar revoluciones. Pero sus acciones estancadas y el valor atribuido a Twitter por parte del mercado no reflejan la amplitud de su alcance y potencia. Esto plantea una pregunta: si Twitter no puede convertir su participación de usuarios en éxito financiero, ¿cómo lo harán los editores de noticias?

Los sitios de noticias de todo el mundo han levantado muros de pago para compensar la disminución de las ventas de periódicos y la disminución de los ingresos publicitarios. Twitter, que no tiene ningún muro de pago, no sufre de estos problemas. Es una plataforma abierta que, al igual que Facebook, utiliza la magnitud de su base de usuarios para impulsar las ganancias publicitarias. Pero los inversores le han puesto una prima al número de personas que utilizan las redes sociales — en lugar de centrarse en su nivel de participación — que es la razón por la que Facebook, con su creciente base de 2 mil millones de usuarios, tiene un valor cercano a los 500 mil millones de dólares y Twitter menos de 12 mil millones de dólares.

Dado que su base de usuarios ha dejado de crecer, ¿habría algún tipo de modelo de suscripción que hiciera aumentar el precio de las acciones de Twitter de nuevo?

También ha habido especulaciones — pero no hay pruebas concretas — de que la compañía podría introducir un día suscripciones destinadas a sus usuarios más activos. Dicha medida podría crear un flujo de ingresos secundario y darles a los anunciantes más datos de usuarios para analizar y explotar.

Sin embargo, es difícil ver que un modelo de suscripción más amplio de Twitter funcione en la práctica. Puede que no sea una red social tan grande como Facebook, pero su escala es clave para su atractivo: un tuit divertido, informado o revelador vuela alrededor del mundo en cuestión de minutos porque es compartido por una red que abarca más de 300 millones de personas. Eso es lo que hace que sus usuarios vuelvan una y otra vez. Pregúntale a cualquiera que esté atento al último drama de la Casa Blanca… o del hombre que vive allí.

Twitter struggles to turn tweets into treasure

21/09/2017 | Matthew Garrahan (Financial Times)

Most days, shortly before 7am Washington time, Donald Trump picks up his smartphone, taps out a tweet and sends the international media into a tailspin. His remarks often dictate the news agenda for the day.

The US president’s Twitter outbursts, whether in the morning, throughout the day or deep into the night, generate millions of online reactions, from adulation to condemnation and outrage. But they have failed to provide a meaningful boost to Twitter itself, which continues to toil in the shadow of its significantly larger, faster-growing cousins Google and Facebook.

Shares in the platform have been relatively flat for two years over investor concerns that its user growth has stalled. At its most recent earnings last month, the stock price plunged when Twitter revealed that it had added no new users from the first quarter to the second.

Yet if levels of user engagement determined its value, Twitter would be a roaring success. It is unclear how many of its 328m users are prolific tweeters but a glance through the site on big news days, such as the aftermath of last weekend’s white nationalist violence in Charlottesville, or during a big event, such as the Super Bowl or the Oscars, shows how tightly woven in public life Twitter has become.

This level of deep engagement should have clear value for advertisers. Traditional media business models have been blown up by the internet and advertising has scattered across new digital devices. So publishers and brands have tried to forge deeper, more personal connections with consumers rather than hoping they passively view an online ad. With millions of its users commenting on daily news, sports and entertainment events Twitter should, on paper at least, be catnip for advertisers.

As a communications medium it has undeniable power. Tweets can move markets, end political careers, crater companies and spark revolutions. But its stagnant shares and the value ascribed to Twitter by the market do not reflect the scale of its reach and potency. This raises a question: if Twitter cannot convert its user engagement into financial success, how will news publishers?

News sites around the world have erected paywalls to offset shrinking newsstand sales and declining ad revenues. Twitter, which has no paywall, doesn’t suffer from these problems. It is an open platform which, like Facebook, uses the scale of its user base to drive advertising returns. But investors have put a premium on the number of people using social networks — rather than focusing on their level of engagement — which is why Facebook, with its ever-growing user base of 2bn, is worth close to $500bn and Twitter less than $12bn.

Given that its user base has stopped growing, could some sort of subscription model get Twitter’s share price moving again?

There has also been speculation — but no concrete evidence — that the company might one day introduce subscriptions aimed at its most active users. Such a move would create a secondary revenue stream and give advertisers more user data to mine and exploit.

And yet it is hard to see a broader Twitter subscription model working in practice. It may not be as big a social network as Facebook but its scale is key to its appeal: a funny, informed or revealing tweet flies around the world in minutes because it is shared by a network that spans more than 300m people. That is what makes its users return again and again. Just ask anyone glued to the latest drama from the White House — or the man who lives there.

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