Un poco de medicina de mercado para prevenir la próxima pandemia

23/01/2015 | Gillian Tett – Financial Times Español

Primero, celebremos las buenas noticias: parece que el azote del ébola está disminuyendo gradualmente. Trágicamente, un alto número de personas sigue muriendo en África, pero la propagación de la enfermedad ha sido contenida.

Ahora las malas noticias: esta semana en el Foro Económico Mundial en Davos hay un creciente consenso de que la lucha contra el ébola podría ser solamente el preludio de un desastre médico aún mayor.

Después de todo, ya hemos visto antes peores crisis médicas. Durante 1918-19, la gripe española mató entre 50 y 100 millones de personas en un año. Y esto fue antes de que la gente viajara en avión por el mundo. A día de hoy las enfermedades se extienden y mutan alarmantemente rápido. O como dijo Bill Gates al Financial Times: “Allá afuera hay muchos patógenos que son mucho peores – incluso más infecciosos que el ébola”.

Más preocupante aún, los sistemas globales no parecen preparados para hacerle frente. Pasaron meses hasta que los grupos internacionales de asistencia entraran a combatir el ébola, y pasó más tiempo aún para que los gobiernos locales implementaran los controles adecuados. La respuesta fue tan caótica que miles de personas murieron innecesariamente.

Entonces, ¿hay algo que la comunidad global pueda hacer para reducir las posibilidades de un desastre tipo-ébola todavía peor? Este fin de semana la Organización Mundial de la Salud empezará discretamente su propia investigación para idear lo que se necesita hacer de otra manera. Pero el Banco Mundial está proponiendo sus propias ideas en Davos, en coordinación con ONGs, entidades públicas y compañías como Munich Re, Swiss Re, UPS, InterPublic, Mitsui y Unilever.

La iniciativa tiene dos partes cruciales. La primera (y más simple) crearía una fundación global para entrenar decenas de miles de trabajadores de la salud para luchar contra las pandemias antes de que la siguiente ocurra. La segunda, y más interesante, parte de la propuesta de poder utilizar los mercados de capital para forzar a los gobiernos, ONGs y grupos multilaterales para hacerse más efectivos en su preparación ante las pandemias.

Más notable, Jim Kim, presidente del Banco Mundial, quiere crear un fondo global que emitiría bonos para financiar las medidas de lucha contra las pandemias por parte de los gobiernos y otros entes. Estos bonos se podrían emitir con una garantía del Banco Mundial o alguna otra forma de compartir los riesgos. De cualquiera manera, la idea es proporcionar algún tipo de seguro contra futuros desastres, como la protección que ofrecen los bonos catástrofe (CAT) contra los desastres naturales.

Esto podría ayudar a los gobiernos en apuros económicos a financiar medidas para vencer a las enfermedades. Pero potencialmente podría tener una finalidad más importante: podría inyectar rigor en el sector privado y disciplina de mercado en las burocracias médicas globales.

Los grupos de reaseguradoras como Swiss Re o Munich Re apoyarían este tipo de bonos sólo si pueden evaluar primero la probabilidad de pandemias, y la disposición de las burocracias, ONG’s y otros. Los inversores necesitan medidas de riesgo transparentes. Emitiendo este tipo de “bonos pandémicos” el debate se alejaría de la burocracia de la ayuda humanitaria y se enfatizaría en la gestión de riesgo. Esto podría forzar una colaboración más efectiva, como preparar con anticipación a los trabajadores de la salud.

Personalmente, yo pienso que es sensato; crear precios y probabilidades tiende a concentrar opiniones. Y, en teoría, estos bonos deben funcionar. Cuando el mercado de bonos catástrofe (CAT) se inició hace dos décadas algunos observadores pensaron que sonaba de mal gusto. Pero hoy en día hay en circulación cerca de 10 mil millones de dólares en bonos catástrofe.

Si se replicara la misma idea con bonos pandémicos, la emisión inicial probablemente sería pequeña, limitada a alrededor de 100 millones de dólares en bonos. Pero algunos expertos en reaseguros creen que el mercado pronto rebasaría al de bonos catástrofe. En el mercado hay grandes fondos de capital socialmente responsables – y muchas compañías a las que les gustaría cubrir los riesgos de una pandemia.

Pero antes de que la idea pueda probar su efectividad en la lucha contra el siguiente ébola, hay dos grandes factores que necesitan ser abordados. Primero, se necesitan mejores incentivos de mercado para que las compañías farmacéuticas desarrollen con rapidez medicinas contra la pandemia. Segundo, antes de que se aprueben los bonos pandémicos (o que se involucre el sector privado), se necesita apoyo conjunto de las instituciones multilaterales. Eso podría ser un gran problema dado el historial de enfrentamientos tribales entre las burocracias globales.

Sin embargo, uno de los pocos aspectos positivos sobre el ébola es que ha inyectado urgencia al debate de la pandemia. Y uno de los beneficios de Davos es que puede atraer diferentes participantes a la mesa. Así que hay una posibilidad de que la reunión de esta semana del Foro Económico Mundial ayude a impulsar la idea. Si es así, podrían ser buenas noticias. Y mostrará que Davos puede (ocasionalmente) producir más que ideas utópicas.

A little market medicine to prevent the next pandemic

01/23/2015 | Gillian Tett – Financial Times English

First, let us celebrate the good news: it seems that the scourge of Ebola is gradually abating. Tragically, people are still dying in large numbers in Africa, but the spread of the disease has been contained.

Now the bad news: at the World Economic Forum in Davos this week, there is a growing consensus that the Ebola fight could merely be the prelude to a far bigger medical disaster.

After all, we have seen worse medical crises before now: back in 1918-19, the Spanish flu pandemic killed 50m-100m people in a year. And that was before people were whizzing around the world on aircraft. These days diseases move and mutate frighteningly fast. Or as Bill Gates told the Financial Times: “There are many pathogens out there that are much worse – even more infectious than Ebola.”

More worrying still, the global system seems ill-equipped to cope. It took months before international relief groups really swung into action against Ebola, and even longer before local governments implemented proper controls. The response was so shambolic that thousands died needlessly.

So is there anything that the global community can do to reduce the chance of an even worse Ebola-style disaster? This weekend the World Health Organisation will quietly start its own inquiry to work out what needs to be done differently. But the World Bank has been floating its own ideas in Davos, in co-ordination with non-governmental organisations, public bodies and companies such as Munich Re, Swiss Re, UPS, InterPublic, Mitsui and Unilever.

The initiative has two crucial parts. The first (and simplest) would create a global foundation to train tens of thousands of healthcare workers to fight pandemics before the next one hits. The second, and more interesting, part of the proposal would use capital markets to force governments, NGOs and multilateral groups to become more effective in preparing for pandemics.

Most notably, Jim Kim, World Bank president, wants to create a global fund that would issue bonds to finance pandemic-fighting measures by governments and other bodies. These bonds could be issued with a World Bank guarantee or some other form of risk-sharing. Either way, the idea is to provide a form of insurance against future disasters, just as catastrophe or “cat” bonds offer protection against natural shocks.

This could help cash-strapped governments finance measures to beat disease. But it would also have a potentially more important goal: it could inject private-sector rigour and market discipline into global medical bureaucracies.

Reinsurance groups such as Swiss Re or Munich Re would support this type of bond only if they could first conduct exacting assessments of the probability of pandemics, and the readiness of bureaucracies, NGOs and others. investors need transparent measures of risk. So issuing these “pandemic bonds” would shift the debate away from a bureaucratic emphasis on humanitarian relief towards risk management. That could force more effective collaboration, such as training healthcare workers in advance.

Personally, I think this is sensible; creating prices and probabilities tends to concentrate minds. And, in theory, these bonds might just work. When the cat bond market was launched two decades ago some observers thought it sounded distasteful. But today there are about $10bn cat bonds in circulation.

If the same idea was replicated with pandemic bonds, initial issuance would probably be small, limited to $100m bonds or so. But some reinsurance experts think the market could soon outstrip the one in cat bonds. There are large pools of socially responsible capital in the market – and plenty of companies that would like to hedge pandemic risks.

But before the idea can truly prove effective in fighting the next Ebola, there are two big factors that need to be tackled. First, better market incentives are needed for the pharmaceutical companies to develop pandemic-fighting drugs swiftly. Second, before pandemic bonds can fly clear (or the private sector become involved), joint support from multilateral institutions is needed. That could be a big sticking point, given the history of tribal bickering between global bureaucracies.

Nevertheless, one of the few bright spots about Ebola is that it has injected urgency into the pandemic debate. And one benefit of Davos is that it can bring different parties to the table. So there is a chance that this week´s WEF gathering will help the pandemic bond idea to fly. If so, that would be good news. And it will show that Davos can (occasionally) produce more than just hot air.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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