Wall Street experimenta con las inversiones en la marihuana

12/04/2018 | Gregory Meyer (Financial Times)

Los grandes vinos circulaban en un salón de banquetes de Manhattan durante una reciente conversación nocturna inspirada por otra sustancia estimulante: la marihuana.

Los rincones más aventureros de Wall Street están experimentando con la marihuana como inversión a pesar de que el uso recreativo de la droga es ilegal en Nueva York, y que el fiscal general de EEUU le ha recordado a la industria que la marihuana está prohibida bajo los estatutos federales.

La reunión en Aretsky’s Patroon, en el centro de Manhattan, les dio la oportunidad a 80 ejecutivos de capital privado, gestores de fondos e inversores de oficinas familiares de escuchar a empresarios de la marihuana en busca de capital. Uno presumió de la experiencia del equipo de gestión que incluía a Blackstone, Goldman Sachs y la Escuela de Negocios Harvard.

El mercado de la marihuana legal en América del Norte creció en un tercio hasta casi los 10 mil millones de dólares el año pasado, según ArcView Market Research, y se pronostica que duplicará su tamaño para el año 2021.

Nueve estados, incluyendo California, Colorado y Massachusetts, han permitido la venta de marihuana para uso recreativo en los adultos. Otros están debatiendo si tomarán medidas en ese sentido. Canadá planea legalizar el uso recreativo este año.

Al ser conscientes de una oportunidad, el ex corredor de Bear Stearns, Gregg Schreiber, ayudó a fundar Green Table, una empresa que facilita las interconexiones comerciales con la industria de la marihuana legal. Su evento en Manhattan les dio a las compañías un estrado desde el cual darles discursos sobre ventas a los posibles inversores. Otra cena de Green Table está programada en Boston para abril.

De pie, ante los invitados bien vestidos, se encontraban ejecutivos de empresas como Firefly, la cual vende un vaporizador controlado mediante una aplicación, y PROHBTD Media, una compañía de comercialización de marihuana. Imaginaban un país donde consumir marihuana no fuera más polémico que pedir un Chardonnay.

“La cultura de los porros — con todo mi respeto para esa subcultura — se está desvaneciendo”, dijo a los allí presentes Steve Berg, director ejecutivo de Firefly. “La marihuana se está volviendo más convencional. Y la pregunta que deberían hacerse todos en esta sala es: ¿Cómo puedo ganar dinero?”.

El Sr. Berg dijo que se interesó en la industria de la marihuana hace nueve años después de haber hecho una carrera en el sector bancario. Su vaporizador de 329 dólares no tiene el estilo barroco de la parafernalia de una “head shop” (tienda especializada en la parafernalia de marihuana), sino que posee las elegantes líneas de un teléfono inteligente.

Drake Sutton-Shearer, director ejecutivo de PROHBTD Media, dijo que su asociación con un grupo de eventos publicitarios “introduciría la marihuana a Madison Avenue”. Eso significa contactar a Procter & Gamble, Mondelez, Kraft Foods. Esas compañías quieren comprar marcas a gran escala”.

El mundo de las inversiones en la marihuana tiene una jerga que refleja su incierta situación legal. Las compañías que cultivan o venden productos de marihuana se describen a sí mismas como “en contacto con las plantas”, mientras que las compañías “que no están en contacto con las plantas” venden equipos o servicios, como lámparas de cultivo o vídeos de mercadotecnia. Algunos inversores creen que este último sector está menos expuesto al riesgo de una ofensiva legal. “Queremos vender picos y palas”, dijo un inversor de capital privado que se encontraba en la cena.

El riesgo es real. Jeff Sessions, el fiscal general de EEUU, anuló en enero una política de la Administración Obama que les ordenaba a los fiscales federales no tomar medidas contra la marihuana en los estados que legalizaron su uso.

Se está gestando una resistencia en contra de la legalización. Smart Approaches to Marijuana (SAM), un grupo de defensa, advierte que una industria de marihuana legal con poder financiero tendrá el mismo poder que alguna vez tuvo la industria del tabaco.

“Ha pasado de Woodstock a Wall Street, y ése es un cambio enorme y preocupante”, dijo Kevin Sabet, presidente de SAM. “Cuando se trata de dinero, la salud pública y la seguridad pública se echan a un lado”.

La mayoría de los bancos han evitado la industria de la marihuana en EEUU, según ArcView. Los inversores de capital privado y de capital de riesgo pueden acudir a escuchar los discursos de ventas, pero “los únicos que escriben cheques son las personas ricas y las oficinas familiares”. Y tampoco hay un mercado profundo y amplio de personas que estén haciendo eso”, dijo Hadley Ford, director ejecutivo de iAnthus Capital Holdings, la cual opera con invernaderos y tiendas de marihuana en EEUU.

Sin embargo, iAnthus y otras compañías relacionadas con la marihuana tienen acciones cotizadas en Canadá. Cronos Group, grupo productor y distribuidor con sede en Toronto, cotizó sus acciones en la Bolsa Nasdaq de Nueva York en febrero. Compañías privadas y públicas recaudaron 3,5 mil millones de dólares de capital el año pasado y más de 2 mil millones de dólares en 2018 hasta principios de marzo, según Viridian Capital Advisors.

Green Table no es el único grupo que convoca a empresarios y financieros de la marihuana. ArcView celebra foros de inversores en varios lugares de América del Norte. El jueves por la noche, el Simposio de Cannabis de Nueva Jersey atrajo a cientos de inversores a una sala de conciertos de Newark para discutir las oportunidades en aquellos momentos en que el gobernador del estado, Phil Murphy, impulsa la legalización del uso con fines recreativos.

Los carteles en el interior de la sala advertían que no se debía fumar, pero el aroma inconfundible de la marihuana se colaba desde el patio. Keith Stroup, fundador de National Organization for the Reform of Marijuana Laws (Norml), un grupo de defensa, se dirigió a una multitud que vestía una combinación de trajes de negocios y playeras.

“Es un momento increíblemente emocionante para estar vivo si te gusta fumar marihuana”, dijo.

Wall Street experiments with marijuana investments

12/04/2018 | Gregory Meyer (Financial Times)

The fine wines flowing in a Manhattan banquet hall on a recent evening lubricated talk of another intoxicant: pot.
More adventurous corners of Wall Street are experimenting with marijuana as an investment even though recreational use of the drug is illegal in New York and the US attorney-general has reminded the industry that cannabis is outlawed by federal statute.

The gathering at Aretsky’s Patroon in midtown Manhattan gave 80 private equity executives, fund managers and family-office investors a chance to hear from pot entrepreneurs seeking capital. One bragged of management team experience that included Blackstone, Goldman Sachs and the Harvard Business School.

The North American legal cannabis market grew by a third to nearly $10bn last year, according to ArcView Market Research, and is forecast to more than double in size by 2021.

Nine states including California, Colorado and Massachusetts have allowed sales of cannabis for adult recreational use. Others are debating a move in that direction. Canada plans to legalise recreational use this year.

Sensing an opportunity, former Bear Stearns broker Gregg Schreiber helped found Green Table, a legal marijuana industry networking business. Its Manhattan event gave companies a soapbox to make pitches to potential investors. Another Green Table dinner is scheduled in Boston in April.

Standing before the well-dressed guests were executives from companies such as Firefly, which sells an app-controlled vaporiser, and PROHBTD Media, a cannabis marketing company. They envisaged a country where consuming pot was no more controversial than ordering a Chardonnay.

“Stoner culture, all props and respect to that subculture, is fading away,” Steve Berg, Firefly’s chief executive, told the audience. “Cannabis is going mainstream. And the question everybody in this room should be asking is, ‘How do I make money?’”

Mr Berg said he moved into the cannabis industry nine years ago after a career in banking. His $329 vaporiser lacks the baroque styling of head shop paraphernalia, instead sporting the clean lines of a smartphone. Drake Sutton-Shearer, chief executive of PROHBTD Media, said his partnership with an advertising events group would “introduce cannabis to Madison Avenue. That means going to Procter & Gamble, Mondelez, Kraft Foods. These guys want to buy brands at scale.”

The weed investment world has jargon that reflects its uncertain legal status. companies that cultivate or sell marijuana products describe themselves as “plant-touching,” while “non-plant-touching” businesses sell equipment or services such as growing lamps or marketing videos. Some investors believe the latter sector is less exposed to the risk of a legal crackdown. “We want to be selling picks and shovels,” said a private equity investor seated at the dinner.

The risk is real. Jeff Sessions, US attorney-general, in January rescinded an Obama administration policy instructing federal prosecutors not to take action against marijuana in states that made it legal.

Resistance is brewing against legalisation. Smart Approaches to Marijuana, an advocacy group, warns that a legal pot industry with financial muscle will command the power the tobacco industry once had.

“It’s gone from Woodstock to Wall Street, and that is a big, disturbing change,” said Kevin Sabet, SAM’s president. “When it becomes about money, public health and public safety get thrown aside.”

Most banks have shunned the US cannabis industry, according to ArcView. Private equity and venture capital investors may listen to pitches, but “the only ones writing checks are rich individuals and family offices. And there’s not a deep, broad market of guys doing that, either,” said Hadley Ford, chief executive of iAnthus Capital Holdings, which operates marijuana farms and shops in the US.

However, iAnthus and several other cannabis-related companies have listed shares in Canada. Toronto-based grower and distributor Cronos Group cross-listed shares on New York’s Nasdaq exchange in February. Private and public companies raised $3.5bn in capital last year and more than $2bn in 2018 to early March, according to Viridian Capital Advisors.

Green Table is not the only group convening pot entrepreneurs and financiers. ArcView holds investor forums around North America. On Thursday evening, the New Jersey Cannabis Symposium drew hundreds to a Newark concert hall to discuss opportunities as the state’s governor, Phil Murphy, pushes for recreational legalisation.

Signs inside the hall warned against smoking, but the unmistakable scent of burning pot blew in from the veranda. Keith Stroup, founder of the National Organization for the Reform of Marijuana Laws (Norml), an advocacy group, addressed a crowd wearing a blend of business suits and T-shirts.

“It’s an incredibly exciting time to be alive if you’re a marijuana smoker,” he said.

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