Wall Street vs. P2P

15/11/2013 | Financial Times – Financial Times Español

Los banqueros empiezan a recolonizar a los intermediarios alternativos.

En Rebelión en la granja de George Orwell, un grupo de animales expulsan a sus amos humanos y establecen una cooperativa en la que todas las criaturas son iguales. Mientras está claro que Orwell estaba satirizando el comunismo soviético, es tentador ver las similitudes entre su fábula y el crecimiento de préstamos entre particulares (peer-to-peer lending, P2P) en el mundo poscrisis.

Aunque no ha habido un momento de catarsis parecido a la revuelta en la granja Manor, esto es una historia de emancipación. Dentro de ella, la tecnología ha permitido que los clientes oprimidos de los bancos escapen de los grilletes de Wall Street y que los prestamistas y prestatarios hagan sus transacciones directamente. Las plataformas P2P han utilizado esta narrativa para venderse como modestas operaciones comunitarias con un buen aseguramiento y un bajo nivel de impago. Gracias a sus costes reducidos, ofrecen unas tarifas que gustan tanto a los prestamistas como los prestatarios.

Pero de la misma manera que los animales de la fábula de Orwell poco a poco iban quedando bajo el dominio de los cerdos, quienes recrearon furtivamente el sistema humano, las plataformas en los EE. UU. que posibilitan esta actividad parece que estén recayendo en los brazos de Wall Street. Hace poco algunas de las plataformas P2P más grandes de los EE. UU. abandonaron su enfoque en los clientes particulares y ahora permiten que las instituciones inviertan directamente en préstamos enteros – en vez de en partes más pequeñas.

Esto ha dado lugar a un incremento en el interés de las compañías de capital de inversión privada e incluso de los bancos en hacer préstamos a través de ellas. Ahora, empieza a ejercer toda la parafernalia tecnológica de Wall Street. El mes pasado, una compañía de inversión, Eaglewood Capital, juntó 52 millones de dólares en préstamos P2P y los vendió a algunos inversores institucionales en varios tramos.

Para los bancos e inversores, puede que esto tenga sentido. Subcontratar la apertura de préstamos a las plataformas P2P con tecnología buena y barata puede reducir los costes y mejorar las ganancias. Al usar plataformas como Lending Club o Prosper, los bancos pueden aprender sobre este negocio sin la necesidad de poner en riesgo sus marcas tan frágiles.

Los beneficios para los dueños de las plataformas P2P son evidentes. Con sus ingresos vinculados al volumen de actividad, el dinero institucional acelera su crecimiento sin las molestias de tener que hacer marketing directo a los individuos.

No está tan claro lo que va a significar todo esto para el cliente individual. Lo que sí está claro es que la naturaleza del negocio está cambiando. La acogedora cooperativa igualitaria a la que se unieron los clientes está reclasificándose disimuladamente en la estructura ya conocida de dos niveles: el de clientes particulares y el de clientes institucionales. Al final del cuento de Orwell, los cerdos han asimilado tantos atributos humanos que los animales ya no les distinguen de sus amos anteriores. Puede que la transformación sea menos avanzada con las P2P pero se les está nublando la vista.

Wall Street vs. P2P

11/15/2013 | Financial Times – Financial Times English

The bankers start to recolonise the disintermediators.

In George Orwell’s Animal Farm, a group of animals drive out their human masters and establish a co-operative in which all beasts are equal. While Orwell was, of course, satirising Soviet communism, it is tempting to see parallels between his fable and the growth of peer- to-peer lending in the post-crisis world.

Although there has been no moment of catharsis akin to the revolt at Manor Farm, this is a story of emancipation. In it, technology has allowed downtrodden banking customers to slip Wall Street’s shackles and deal directly lender to borrower. P2P platforms have used this narrative to market themselves as modest community operations with sound underwriting and low defaults. Thanks to slender costs, they offer rates that please lenders and borrowers alike.

But just as the animals in Orwell’s fable fell slowly under the sway of the pigs, who stealthily recreated the human system, the US platforms that make this activity possible appear to be falling back into the arms of Wall Street. Some of the largest US P2P platforms have lately abandoned their retail focus, allowing institutions to invest directly in whole loans – rather than just little chunks.

The result has been an upsurge of interest from private equity firms and even banks in lending through them. Now the full technological paraphernalia of Wall Street is being brought to bear. Last month, Eaglewood Capital, an investment firm, bundled together $53m of P2P loans and sold them in tranches to institutional investors.

This may make sense for banks and investors. Subcontracting loan origination to P2P platforms with smart and cheap technology may shave costs and improve returns. By using operations such as Lending Club or Prosper, banks can learn about the business without putting their fragile brands at risk.

The benefits for P2P platform owners are similarly evident. With their revenues linked to volumes, institutional money speeds their growth without the inconvenience of marketing to individuals.

What this all means for the retail customer is somewhat murkier. It is clear, however, that the nature of the business is changing. The cozy co-operative of equals they joined is stealthily reclassifying itself into the familiar two-tier structure of retail and institutional clients. At the end of Orwell’s tale, the pigs have taken on so many human attributes that the animals can no longer tell which is which. The transformation may be less advanced with P2P, but the picture is blurring.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
¿Te ha resultado interesante? ¡Compártelo!