¿A quién le pertenece el arcoíris?

29/08/2014 | Hugo Vázquez (FxM)

Ciertamente no a los gays, pero el uso reiterado de este “símbolo” por parte de este colectivo social nos lleva a pensar que algo es “gay” cuando lleva o tiene los colores del arcoíris.

¿El nombre, la imagen y los productos de mi pueblo tienen dueño?

Al parecer sí, la oficina de patentes y marcas registradas de los EE. UU. le ha revocado en junio pasado el derecho de exclusividad en el uso del nombre “Pieles Rojas” al equipo de futbol americano Pieles Rojas de Washington; y el pueblo Maasai (que vive entre Kenia y Tanzania) trabaja con la firma de abogados Hogan Lovells para que el uso de su imagen le genere ingresos en favor de su desarrollo. Y solo pueden llamarse Champagne o Tequila las bebidas alcohólicas que sean producidas en esas regiones de Francia y México.

Entonces ¿toda creación humana tiene dueño?

Sí y no. Pero para poner orden en el reconocimiento, uso y explotación comercial de “toda creación humana” los estados modernos han creado instancias que regulan y protegen a los autores, investigadores e inventores. En la Unión Europea existe la European Office for Harmonization in the Internal Market (OHIM/OAMI), oficina que se encarga de regular las Patentes, Marcas registradas, derechos de autor, invenciones biotecnológicas, derechos sobre el uso de denominaciones geográficas y de origen, entre otras cosas.

¿Qué es una patente?

Una patente es el permiso de uso exclusivo de un invento o creación, proceso o producto, que reúna características técnicas que lo hagan susceptible de ser utilizado industrialmente, garantizando así que el uso y provecho de una invención o creación le genere a su creador beneficios económicos, como recompensa o retribución por su esfuerzo.

¿Es positivo que existan las patentes?

Sí y no. Sí es positivo porque todo trabajo debe ser recompensado, no es positivo porque el tener que pagar derechos por el uso de una patente puede retrasar el avance de la ciencia y la tecnología y, de paso, dejar morir a millones de personas (en el caso de patentes médicas).

¿Cuánto cuesta obtener una patente?

Dependiendo de lo que se quiera patentar y el país donde se realice el trámite, una patente puede costar hasta 15 mil dólares en los EE. UU., mientras que en la UE 27 ha llegado a costar hasta 36 mil euros pero está en proceso de reducirse hasta 5 mil euros. A estas cantidades habría que sumar el pago de los abogados cuando lo que se quiera patentar sea motivo de disputas.

Una de las características de las principales empresas tecnológicas del siglo XXI es que están envueltas en la llamada guerra de patentes, que les ha implicado desembolsar millones de dólares tan solo en el pago de abogados.

¿Puedo controlar el uso de algo porque lo considero ofensivo aunque yo no tenga los derechos de autor, patente, marca registrada, etc.?

Al parecer sí. El mundo es tan grande y variado que ha habido empresas e instituciones que se han visto envueltas en polémicas por el uso de diseños de ropa, símbolos y palabras que algunos colectivos sociales consideran ofensivos, aunque su uso sea común para otros grupos humanos, logrando que sean retirados del mercado o borrados de sus páginas web en los países “ofendidos”.

¿Algún ejemplo de esto?

Zara tuvo que retirar un producto de sus tiendas cuando la comunidad judía de Israel vio en el diseño de una prenda semejanzas con el uniforme utilizado por los judíos en los campos de concentración alemanes durante el nazismo.

Pero esto no es nuevo para Zara, ya en 2007 tuvo que retirar de sus tiendas una serie de bolsos con esvásticas bordadas. Pero la esvástica no es nueva ni está patentada por los nazis, de hecho es un símbolo milenario que tiene significado religioso y es utilizado en India y Nepal.

¿Habrá que llegar hasta un juzgado para respetar el uso o no uso de un símbolo, imagen, diseño y ropa?

Al parecer sí, en varios países europeos se ha prohibido por ley el uso de ropa con significado religioso, símbolos y hasta libros.

El lenguaje, o las palabras, también han dado problemas a otras empresas españolas del mundo de la moda. En 2013 Mango tuvo que cambiar el nombre de una serie de pulseras (“esclavas”) porque causó polémica en Francia. A raíz de esto la mismísima Real Academia Española enmendó su definición de la palabra. Y la FIFA se metió en la polémica cuando, basándose en el artículo 23 de su código ético, intentó prohibir a los fans mexicanos utilizar la palabra “puto” en los estadios de futbol.

Por cierto, el arcoíris de los gays solo tiene seis colores mientras que el arcoíris de todo el mundo tiene siete colores.

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