Adiós a los aranceles entre Europa y Canadá

El origen de los aranceles es tan antiguo como la génesis de la primera civilización. Una política, fundamentalmente fiscal, que ya desarrollaban los egipcios o fenicios, pero que fue en la Edad Media donde su uso fiscal tornó a un tinte nacionalista y proteccionista de la economía interna de cada país, extendiéndose como la pólvora. No obstante, el tema que se va a tratar en este artículo es la otra cara de la moneda. Es decir, la supresión de los aranceles y en concreto el pacto acordado entre la Unión Europea y Canadá, que llega a su recta final tras más de 7 años de negociación.

CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) es el acrónimo que recibe tal acuerdo que la Unión Europea ha creado con Canadá, el cual podría traducirse como Acuerdo Integral de Economía y Comercio. Su objetivo es facilitar las transacciones de mercancías a ambos lados del Atlántico y así suprimir el 99% de los aranceles que gravan sus intercambios.

Esta travesía se inició en 2007 pero no sería hasta 2009 cuando la UE y Canadá anunciaran, en una cumbre en Praga, el inicio de las negociaciones. Según Malmstrom (Comisaria de Comercio en la Comisión Europea), además de eliminar prácticamente los aranceles entre ambas economías, este acuerdo proporcionará un aumento del PIB europeo de 12.000 millones de euros cada año y mantendrá 14.000 puestos de trabajo por cada 1.000 millones de euros de esas ventas.

Para la Comisión Europea sólo traerá ventajas. Sin embargo, sus detractores no son tan optimistas. El Consejo de los Canadienses (la mayor estructura de acción social del país) afirma que el CETA acarreará una caída del 0,5% del PIB de la UE y del 1% del PIB canadiense. Asimismo, argumentan que podrían perderse 230.000 puestos de trabajo, sobre todo en Europa, y que aumentaría la brecha salarial. En definitiva, sus opositores contemplan que el impacto económico negativo será fruto de la consecuente pérdida de soberanía que el CETA impone a los Estados en favor de las empresas privadas.

La oposición al CETA en Europa ha venido comandada por la región belga de Valonia, que veía como este acuerdo iba a debilitar el poder del Estado frente a las multinacionales, sobre todo en el sector agrícola. Finalmente, el acuerdo ha quedado plasmado en un texto de 1.600 páginas que entrará en vigor, en teoría a principios del próximo año, tras la ratificación de los veintiocho socios de la Unión Europea.

Cronología del acuerdo

En junio de 2007, la UE y Canadá acuerdan realizar un estudio que determiné los efectos de un acuerdo de libre comercio entre las partes. Dos años después, comienzan las negociaciones y se pone nombre al acuerdo (CETA). A finales de ese mismo año, comienzan las primeras negociaciones. En 2014, los líderes de Europa y Canadá anuncian el fin de las negociaciones. Será en julio de 2016 cuando la Comisión Europea propone la firma del acuerdo por parte de todos los Estados que lo integran y en octubre de ese mismo año el Tribunal Constitucional Alemán permite su aprobación temporal, pero con la salvedad de estudiar varios capítulos de dudosa legalidad. Fue en ese punto donde los grupos opositores al tratado se manifestaron de forma más organizada pero finalmente, tras meses de negociaciones, parece que la intención de voto será a favor del CETA.

Otro acuerdo importante de libre comercio, que la Unión Europea tiene al otro lado del charco con EEUU, es el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones). Actualmente se encuentra en negociaciones y como en el CETA, su número de detractores es considerable.

Actualmente, el cambio entre las divisas equivale a 1 euro = 1,47 dólares canadienses. Europa tiene una divisa más fuerte, lo cual ayuda a las importaciones, pero limita las exportaciones (para Canadá el precio para comprar es muy alto al cambio de su divisa respecto a la europea). Por lo tanto, en el punto en el que se encuentra el acuerdo, todas las cávalas sobre las consecuencias de su aprobación son meras hipótesis, en una economía que no quiere barreras en son de la globalización y la libre circulación de mercancías.

Autor: Daniel Moreno (14 noviembre 2017)

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