Austeridad, economía y sexo

Austeridad, economía y sexo

16/05/2013 | FxM – Hugo Vázquez

No es de extrañar que después de haber sido puesta en duda la austeridad como vía de salida a la crisis, quienes habían ganado influencia promoviendo este tipo de política estén ahora a la defensiva y utilicen argumentos extra-económicos para desacreditar a Keynes y sus seguidores. El FMI señaló a finales del año pasado los fallos en sus mediciones y más recientemente se encontraron errores en el trabajo de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff que venía siendo utilizado como justificación para las políticas de austeridad.

“Keynes era un homosexual que no tenía la intención de tener hijos. En el largo plazo NO estaremos muertos… nuestros hijos son nuestros descendientes. Son los ideales económicos de Keynes los que nos han metido en los problemas actuales. Correcciones cortoplacistas, que olvidan el largo plazo, nos llevan a continuos ciclos de burbujas y estallidos”. Estas fueron las declaraciones hechas por Niall Ferguson durante la sesión de preguntas en la décima conferencia anual de Inversiones estratégicas (mayo 2013), patrocinada por Altegris Investment y John Mauldin.

Niall Ferguson tiene un Curriculum impresionante: profesor de la Universidad de Harvard, Senior Fellow de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford, Investigador en el Jesus College de la Universidad de Oxford, autor de 14 libros muy vendidos, etc.

Pero después de cinco años de crisis no es de extrañar que haya cansancio y broten reacciones de intolerancia tanto a nivel de la calle como en las mentes mejor preparadas, después de todo hasta “la gente inteligente comete estupideces”, o como lo dice el mismo profesor Ferguson en su carta abierta a la comunidad de Harvard, donde se disculpaba por lo dicho días antes: “… Aún el poderoso Keynes decía cosas estúpidas. La mayoría de los profesores lo hace, y, reconozcámoslo, también los estudiantes lo hacen”.

Cinco años es mucho tiempo en esta época en que la mayor parte de la información se transmite en “tiempo real”, en que las transacciones financieras se realizan en fracciones de segundo, en que las comunicaciones se originan y pueden recibirse en dispositivos móviles…

Aunque el Sr. Ferguson se disculpó por sus comentarios homófobos: “La semana pasada dije algo estúpido sobre John Maynard Keynes…”, dejó al descubierto su desconocimiento, ceguera u olvido calculado, de la obra de Keynes, quien, por ejemplo, en 1930 había escrito un ensayo titulado “Las posibilidades económicas de nuestros nietos” donde sus hipotéticos nietos vivirían en una “época de abundancia y placer”.

Pero estos comentarios no son nuevos, ya en 1946 Joseph Schumpeter decía de Keynes que “no tenía hijos y su filosofía de la vida era esencialmente una filosofía de corto-plazo”. Esta declaración de Schumpeter ha seguido siendo citada a pesar de ser errónea, tanto a nivel biográfico como por simple lógica.

Judith Mackrell (biógrafa de la esposa de Keynes, Lydia Lopokova) escribió el 6 de mayo de 2013 en The Guardian, en la nota titulada “Niall Ferguson should know that JM Keynes’s marriage was happy – with plenty of sex”, que existe gran cantidad de información escrita que da fe del feliz matrimonio de Keynes con Lopokova, además de las razones fisiológicas por las cuales no tuvieron descendencia.

Siendo el progreso de la humanidad una labor colectiva, no ha sido necesario que algunos de los que han moldeado nuestra historia hayan tenido que ser padres para validar su aportación intelectual. En los últimos dos mil años podemos citar desde Cristo hasta Beethoven.

Pero la economía y el sexo no tienen por qué ser cuestiones sin relación, al contrario, la economía no es una ciencia moralmente neutral, sino que está íntimamente ligada a la manera en que vivimos. A través de la historia ha sido recurrente la asociación de la usura con la sodomía como medios no-naturales de obtención de: dinero (usura) o placer (sodomía). Especialmente en el hemisferio occidental el cristianismo ha impulsado una lucha constante contra estas actividades que considera pecado. Lo que ha dado pie a repudiar a los judíos (por usura) o a los homosexuales (por sodomía), llegando incluso a negarles derechos básicos.

Una crisis económica de larga duración, o una crisis en general, suele ser la situación en que sale lo peor (racismo, xenofobia) y lo mejor (solidaridad, frugalidad) de las personas. Las declaraciones de un miembro de la élite intelectual que confunden la orientación sexual de un economista con egoísmo solo empantanan el debate libre de prejuicios que es necesario para poder implementar políticas económicas que nos reconduzcan al crecimiento.

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