Brasil: el fútbol pasa a segundo plano

Brasil: el fútbol pasa a segundo plano

19/06/2013 | FxM – Hugo Vázquez

Según la OECD, “Brasil ha progresado de manera impresionante, con una marcada reducción de la pobreza y la desigualdad. Su batalla contra la extrema pobreza está en primer lugar entre las políticas del actual gobierno. Desde 1993 Brasil está teniendo un continuo declive en su nivel de desigualdad, mostrando un buen desempeño de su mercado laboral y una exitosa política de redistribución. La tasa de pobreza se ha reducido a la mitad.” (www.oecd.org/eco/surveys/brazil).

Entonces ¿Qué motiva las protestas del mes de junio de 2013?

«No quiero que haya más corrupción, ni que los brasileños tengan que pagar tan altos impuestos para nada. Falta inversión en educación, salud, transporte», Marina Santos, 18 años, estudiante. (La Jornada, 18 de junio 2013).

Brasil ocupa el lugar 69 mundial en el “índice de percepción de corrupción 2012” de Transparencia Internacional, superando a 8 de los 10 países con los cuales comparte fronteras en Sudamérica, quedando atrás de Uruguay y la Guayana Francesa, que ocupan el lugar 20 y 22 respectivamente. Siendo sus partidos políticos y el parlamento quienes son percibidos como las instituciones nacionales más corruptas.

«Estoy acá porque quiero reclamar por todo ese dinero usado en los estadios. Quiero educación, hospitales, y al menos tener una ciudad más limpia», Alina Castro, 18 años, estudiante. (La Jornada, 18 de junio 2013).

El Comité Olímpico Internacional incluye en los requisitos para las ciudades sedes de los Juegos Olímpicos que las instalaciones tengan utilidad después de celebrarse las competiciones, pero la FIFA no incluye estos requisitos para decidir la sede de la Copa del Mundo, y la experiencia de Brasil con las instalaciones construidas para los Juegos Panamericanos de 2007 no es muy halagüeña, siendo representativo el estadio que se construye en Manaos con una capacidad para 43.000 aficionados… cuando el promedio de asistencia a los partidos en esa ciudad no llega a mil fanáticos.

“Amo el futbol, pero necesitamos escuelas”, Evaldir Cardoso, 48 años, bombero.

Desde el inicio del siglo XXI alrededor de 40 millones de brasileños han ingresado en la clase media y el país vive una explosión del consumo y un inédito acceso al crédito. Según el FMI, “una distribución más igualitaria del ingreso nacional está asociada a un crecimiento económico más estable.”

Históricamente, cuando una nación tiene una amplia clase media crea y sostiene mejor los mercados, apoya el crecimiento económico y crea comunidades con lazos más fuertes. Uno de los ejemplos más recientes son los EE. UU. durante el periodo que va del fin de la segunda Guerra mundial hasta mediados de los años 70, cuando lograron un crecimiento sorprendente en casi todas las áreas económicas; siendo el Comité para el desarrollo económico de los EE. UU., formado por alguno de los hombres de negocios más influyentes o poderosos (Coca Cola, General Electric, Goldman Sachs), un factor determinante porque ellos creían que para mantener el sistema económico del cual obtenían sus privilegios, era necesario atender el bienestar de la mayor parte de la población. Lo cual significaba mantener bajo el paro, reducir la pobreza, disminuir las desventajas de las minorías raciales, y proporcionar el suficiente poder de compra a la población en general para que consumieran los productos que fabricaban los negocios de los EE. UU. y, algo muy importante, que la población en general percibiese los beneficios del sistema.

Pero a partir de finales de los años setenta, cambió ese enfoque y sus políticas económicas resultantes, lo que ha llevado a que en 2013, el jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca dijera que “el 1 % de las familias estadounidenses habían duplicado su parte del ingreso nacional entre 1979 y 2011. En 1979 el 1 % más alto recibía el 10 % del ingreso nacional, en 2011 se llevaban a casa el 20 %”. Y ese fenómeno no solo ocurre en los EE. UU. según el informe “Riqueza en el Mundo de 2013” elaborado por RBC Wealth Management y Capgemini, un millón de personas se unieron en 2012 a la población mundial de individuos con grandes patrimonios, hasta alcanzar los 12 millones de ricos en todo el planeta, lo que supone un aumento del 9,2% respecto al año anterior. De los doce países con más población del mundo, en Brasil “la población de individuos con alto nivel de patrimonio aumentó un 6,2%, donde el ingreso nacional bruto (INB), el ahorro nacional, el mercado inmobiliario y otros indicadores fueron todos positivos”.

Y ¿Existe un perfil definido de los que protestan?

Los manifestantes, convocados a través de las redes sociales, son en su mayoría jóvenes con educación superior y apolíticos, que no quieren ver frustrados sus sueños de vivir en un país de nivel de primer mundo… sin tener que emigrar. Entre sus aliados está el grupo Anonymous, que logró hackear el sitio web del mundial Brasil 2014 y colocó banners invitando a unirse a las protestas, que hasta ahora han sido en su mayoría pacíficas e incluyentes. Siendo bien recibidas por la exguerrillera Dilma Rousseff que ahora ocupa la presidencia brasileña.

Estas protestas ti
enen más que ver con la “Occupy Wall Street” de los estadounidenses y “los Indignados” españoles que con los de Taksim en Turquía o la “Primavera árabe”; no hay que olvidar que en Brasil la religión no es factor influyente, la democracia funciona adecuadamente, el partido en el poder desde 2003 es de izquierdas y su devoción por la belleza corporal (siendo el país donde más cirugías estéticas se realizan) se demuestra sin tapujos en el carnaval de Río.

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