Brexit o Bremain: ésa es la cuestión

Esta semana, el jueves 23, sabremos, por fin, si los británicos salen o no de la Unión Europea. El temido Brexit ha estado en boca de todos durante meses, unos a favor, casi todos en contra, aunque los últimos sondeos hayan sido más favorables (53%) a los que apuestan por salir: la inmigración y la economía serán los principales problemas que los británicos tengan en mente cuando voten el próximo jueves.

La campaña se inició el pasado 15 de abril con dos posibles opciones, “Vote Leave” (salir) o “Stronger In” (más fuertes dentro). El país está dividido entre euroescépticos y europeístas, independientemente del partido al que pertenezcan. Brexit (British + Exit, o salir) o Bremain (British + Remain, o quedarse): ésa es la cuestión.

EUROPEÍSTAS: Entre los que propugnan mantenerse en el bloque europeo están el Partido Laborista (con el ex primer ministro, Gordon Brown a la cabeza), el Partido Liberal Demócrata, los nacionalistas escoceses del SNP y la formación irlandesa Sinn Féin. Aunque sean partidos radicalmente diferentes están de acuerdo en que lo mejor para el país es quedarse en Europa (Bremain) y así lo están defendiendo, aunque de forma autónoma, en cada una de las cuatro naciones que forman Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte).

El partido en el poder (los conservadores del Tory) no se ha posicionado de forma oficial aunque el primer ministro David Cameron, gran parte de su ejecutivo y la mayoría de sus diputados apoyan la permanencia en la UE. Según ellos, lo contrario supondría que el país tendría que afrontar una década perdida en materia de crecimientos, financiación y gasto social. Sus argumentos son los siguientes:

– Inmigración: Reino Unido recibe cada año a 300 mil inmigrantes mientras que el número de británicos que emigra a la UE asciende a 1,2 millones. Respecto a los primeros, el gobierno consiguió el pasado mes de febrero, que los beneficios de los inmigrantes se limitaran a los primeros cuatro años. Sobre los segundos, perderían sus visas de trabajo y su residencia en los países de la UE que actualmente les alberga.

– Relaciones comerciales: Aunque es difícil vaticinar consecuencias inmediatas, los que están a favor de la permanencia recuerdan que el 45% de las exportaciones británicas tienen como destino los países de la UE. Según los datos publicados, en 2014 las exportaciones supusieron 320 millones de dólares mientras que las importaciones ascendieron a 406. Como miembro de la Unión Europea, Reino Unido ha evitado aranceles y burocracia, lo que ha permitido aumentar la productividad y, por tanto, el tráfico comercial. Algunas voces a favor de la permanencia afirman que, de producirse el Brexit, se perdería casi un millón de puestos de trabajo en los próximos 4 años.

El ministro de economía, George Osborne, ha advertido que si el país sale del bloque europeo será necesario subir impuestos y recortar el presupuesto de educación, sanidad y defensa, lo que le ha acarreado numerosas críticas incluso dentro de su partido. De hecho, 57 diputados conservadores han firmado una carta contra su propuesta. Además, otros dos, Boris Johnson (ex alcalde de Londres) y Michael Gove (ministro de Justicia) ya trabajan en la hoja de ruta que les permita desvincularse de Bruselas si el país decide abandonar la Unión Europea.

EUROESCÉPTICOS: Los que están a favor de salir de la UE, están divididos: además de los conservadores antes citados, se han creado dos plataformas pro-Brexit: Leave.EU y Grassroots Out a las que apoya el partido independentista, UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), liderado por Nigel Farage. Quieren sus propias leyes económicas ya que consideran que las leyes que marca la UE no han sido beneficiosas para el país y que las regulaciones que impone son muy costosas; además, quieren alianzas con otros países como India, China y Estados Unidos. También quieren el control sobre sus fronteras (regular los flujos de entrada, no sólo a ciudadanos europeos, sino también a los que proceden de otros continentes).

La realidad es que el partido conservador, en el poder, nunca ha querido salir de la UE pero cuando se alzaron las primeras voces críticas, David Cameron prometió mejorar las condiciones entre ambas partes y un referéndum para que fueran los propios británicos quienes decidieran. Algunos expertos aseguran que de producirse el Brexit, Cameron debería dimitir, lo que sería muy perjudicial para el partido conservador. El enemigo está en casa porque, incluso, algunos ya apuntan al euroescéptico Boris Johnson, como uno de sus posibles sucesores: antes de haber sido alcalde de Londres, fue periodista en Bruselas desde donde, parece, informaba negativamente sobre las instituciones europeas. Su motivación, por lo tanto, es doble, ideológica y personal: si gana el Brexit y Cameron dimite, él podría ser el próximo primer ministro.

Partidos políticos aparte, empresas y figuras mediáticas también se han posicionado. Según una encuesta reciente, el 80% de las grandes industrias británicas defienden la permanencia en la Unión Europea: entre ellas, la emblemática Rolls-Royce (entre sus clientes se encuentran Airbus y Air France, además de contar con 14.000 empleados en la parte continental), las aerolíneas Easy Jet y Virgin, además de actores como Benedict Cumberbatch, Helena Bonham Carter, Keira Knightley, la escritora J.K Rwoling, la revista The Economist o el diario Financial Times

En el lado opuesto, entre los que se han posicionado a favor del Brexit, están la aerolínea irlandesa Ryanair, el diario sensacionalista The Sun, el actor Michael Kane y el fundador de Wikileaks, Julian Assange.

¿Qué dice la UE? Su cabeza visible, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, apuesta por la permanencia, lógicamente, y está dispuesto a mejorar las condiciones entre ambos si finalmente deciden quedarse aunque ha advertido que no será un proceso sencillo. Por otro lado, si deciden salirse, no habrá favores. En caso de salida, desde la propia UE se teme un efecto dominó ya que el número de euroescépticos está aumentando debido, en gran parte, a las crisis griega y de refugiados. Según un sondeo de la consultora francesa TNS, un 42% de los ciudadanos de la UE prefieren que se les devuelva más poderes a sus países, lo que podría derivar en nuevos referéndum como el que se celebrará en Reino Unido el próximo jueves.

Y a España ¿cómo le afecta? Si Reino Unido saliera de la Unión Europea, se producirían muchos cambios en el país pero, según datos del Real Instituto Elcano, también habría consecuencias para otros estados, como España: Reino Unido es el quinto país que más invierte en nuestro país además de ser el primer mercado emisor de turistas extranjeros. Por lo tanto, las inversiones y el turismo se verían afectados, así como las relaciones de las empresas españolas que mantienen intereses en la isla (Banco Santander, BBVA, Sabadell o Telefónica).

Por otro lado, un informe de Standard & Poor’s, que ha evaluado el Brexit en veinte países en aspectos como las exportaciones, la inmigración, la inversión directa y el sector financiero, señala que España sería la octava economía más afectada, detrás de Irlanda, Malta y Luxemburgo.

No hay más que ver la evolución de la bolsa estas últimas semanas. El temor al Brexit ha provocado caídas en todos los mercados europeos que han llegado a cerrar con varias sesiones negativas consecutivas, entre los que no se ha escapado el Ibex español.

Autora: Elvira Calvo (20 junio 2016)

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