Carta a la economista más poderosa del mundo

Carta a la economista más poderosa del mundo

12/10/2013 | Robin Harding – Financial Times Español

Para: Janet Yellen, presidenta-designada de la Reserva Federal de los EE. UU.

Tema: ¡Felicidades!

Durante gran parte del verano parecía que no lo lograrías: quizás serías otra candidata más que se quedaba a las puertas del puesto más importante. Pero la proximidad de la derrota solo puede hacer más satisfactoria la nominación por parte del presidente Barack Obama para ocupar el puesto más poderoso de la economía mundial. ¡Felicidades!

Más allá de las indagaciones de los medios sobre tu vida pre-universitaria, una incomodidad a la que tendrás que acostumbrarte es a recibir consejos de gente escasamente cualificada. Me voy anticipando. Esta carta plantea las circunstancias que heredas y los problemas futuros. Es un reto enorme para el cual estás plenamente capacitada.

Tomarás el cargo en el momento menos próspero desde 1979, cuando Paul Volcker llegó a la presidencia de la Fed. El gobierno federal está detenido. La tasa de desempleo está en el 7,3 por ciento, llevamos cuatro años camino de la recuperación. La institución que encabezarás es formidable pero inestable; las posiciones intelectuales están muy definidas. Las decisiones trascendentes ya han sido tomadas – el balance de la Fed ronda los 4 billones de dólares y sus repercusiones definirán tu mandato de cuatro años.

El mandato de la Fed es tu objetivo – máximo empleo, precios estables – pero hay tres horizontes temporales a considerar. Por ahora, la economía está débil, y necesita de una elevada inserción laboral. Después, la inflación puede volver a ser una preocupación, así como empiece la salida de la política monetaria laxa. Por último, querrás dejar por herencia una institución que en el futuro pueda dar los niveles correctos de ambos.

El primer paso es tu confirmación por el Senado. Por ahora el Congreso está muy ocupado, pero encontrará la ocasión de entrevistarte en noviembre o diciembre. Seguro que encontrarás alguna oposición por parte de los republicanos. En este momento, dada tu reputación de “pro-empleo”, será oportuno resaltar tu determinación para controlar la inflación. No es algo que necesites fingir. Después de todo, tú eres una de las principales razones por las que la Fed tiene como objetivo una inflación del 2 por ciento – y el historial lo demuestra. Los mercados no tenderán a malinterpretar este tema como un cambio en la dirección de la política, y la credibilidad en la lucha contra la inflació
n llegará más tarde.

Las relaciones con el Congreso son importantes: la presidencia de la Fed la propone la Casa Blanca pero es aprobada por el Congreso, y lo visitarás por lo menos dos veces al año en el futuro más próximo. Esto no debería ser muy difícil: les encantarás a los políticos y al público. Tu predecesor, Ben Bernanke, tenía cualidades excelentes – pero un trato cercano no estaba entre ellas.

Después, necesitarás ganar la confianza del personal de la Fed y del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC), el cual establece la política monetaria. Como la actual co-presidenta, tus colegas te respetan profundamente pero saben que estás a favor de cambios en la manera de informar y suavizar las políticas de los últimos años. Ya has pisado algunos callos. Ahora tendrás que cambiar de papel: el de una presidenta que escucha y crea consenso. Si necesitaras hacer cambios de personal deberás hacerlos rápido.

Obama te podría ayudar enviandote a la vez algunos aliados: quedarán tres asientos libres en el directorio de gobernadores. En especial, el economista macroeconómico más apropiado como vicepresidente podría desempeñar el papel que tenías con Bernanke, promoviendo la creación de empleo, manteniendo el equilibrio del FOMC. Hay algunos candidatos excelentes. Dos dentro del sistema de la Fed son Charles Evans de la Reserva de Chicago y John Williams de San Francisco; otro que me viene a la memoria es de fuera, tu colega de Berkeley Christina Romer.

Te estarán esperando decisiones difíciles cuando encabeces en marzo la primera reunión del FOMC. Pero al final, poco importa cuándo y cómo de rápido la Fed ralentice la compra de acciones desde los 85 mil millones de dólares mensuales, porque la diferencia económica es marginal. Lo que importa ahora es que la decisión, cuando llegue, sea firme, bien explicada e inspire confianza.

La credibilidad lo será todo: la herramienta principal de la política monetaria es prometer los efectos que tendrán las tasas de interés. Los mercados deberán ser capaces de creérselo. De igual manera, corregir cuidadosamente la situación contable del balance de 4 billones de dólares requerirá claridad en la comunicación.

También necesitarás una extraordinaria flexibilidad intelectual. De alguna manera la política ha sido directa en estos últimos años: una elevada tasa de desempleo nos ha dicho todo lo que necesitamos saber sobre economía. En algún momento, la economía se habrá recuperado lo suficiente para responder a algunas preguntas vitales. ¿Cuántos de los desempleados no son aptos para que vuelvan a trabajar? ¿Cuál es el potencial propio del crecimiento de la economía de los EE. UU?

Estas preguntas necesitan ser respondidas una y otra vez con cada publicación de datos. Dependiendo de las respuestas, necesitarás el valor para cambiar de dirección hacia políticas más restrictivas, o insistir en que sigan relajadas para que más estadounidenses puedan reintegrarse al mercado laboral. Si aciertas, entonces alcanzarás la meta del pleno empleo y la estabilidad de precios durante tu mandato.

Pero hay un reto más grande. La improvisación de estos años ha mantenido a la economía a flote – pero ha dejado sin guía hacia el futuro. Si las circunstancias lo permiten, el FOMC necesita pensar en un nuevo modelo de política monetaria.

Debería dirigirse a evitar que las tasas de interés se estanquen en cero – y asegurarse de que la economía resiste si esto ocurre. Para ello se utilizará la política regulatoria – tu otra responsabilidad crucial – para contrarrestar las burbujas accionarias. Otro puede ser un cambio más formal hacia un régimen que asegure una inflación más elevada si se ha quedado corta en el pasado.

A menudo se ha dicho que Bernanke, un estudioso de la Gran Depresión, era el hombre adecuado para una crisis financiera. Como estudiosa del desempleo y sobre cómo combatirlo, con años de experiencia en la implantación de políticas económicas, tú eres seguramente la mujer adecuada para superar una recuperación mediocre.

¡Buena suerte y éxito!

A memo to the world’s most powerful economist

10/12/2013 | Robin Harding – Financial Times English

To: Janet Yellen, chairwoman-designate of the US Federal Reserve

Subject: Congratulations!

For a long time this summer it looked like you were not going to make it: just one more deputy falling short of the top job. But the proximity of defeat can only have made it sweeter this week when President Barack Obama nominated you to the most powerful job in the world economy. Congratulations!

Apart from newspapers digging through your high-school days, one indignity you will need to get used to is unsolicited advice from barely qualified people. I am starting early. This memo sets out the circumstances you inherit and the problems that lie ahead. It is an awesome challenge but one you are well suited to tackle.

You take over at a less auspicious time than any Fed chair since Paul Volcker in 1979. The federal government is shut down. The unemployment rate is still up at 7.3 per cent, four years into a recovery. The institution you will lead is formidable but war-weary; intellectual positions are entrenched. Fateful decisions are already made – the Fed’s balance sheet is nearing $4tn – and their repercussions will define your four-year term.

The Fed’s mandate is your goal – maximum employment, stable prices – but there are three time horizons to consider. For now, the economy is weak, and needs higher employment. Later on, inflation may become a worry again, as the exit from easy monetary policy begins. Finally, you will want to leave behind an institution that can deliver the right levels of both long into the future.

The first step is your confirmation by the Senate. Congress is busy right now, but will find time to grill you in November or December. Some Republican opposition is certain. At this stage, given your dovish reputation, it will make sense to highlight your determination to control inflation. It is not something you need to fake. After all, you are one of the main reasons that the Fed has a formal inflation goal of 2 per cent – and the record shows it. The markets are unlikely to interpret such talk as a change in the direction of policy and inflation-fighting credibility will come in handy later.

Relationships on Capitol Hill are important: the Fed chair is appointed by the president but answers to Congress, and you will be visiting at least twice a year for the foreseeable future. That should not be too difficult: you will charm politicians and the public. Your predecessor, Ben Bernanke, has many excellent qualities – but a warm demeanour is not among them.

Next, you will need to win the confidence of the Fed staff and the Federal Open Market Committee, which sets monetary policy. As current vice-chair, your colleagues already respect you deeply but know you as a relentless advocate for communications changes and the easy policies of the last few years. You have trodden on some toes. Now you will have to shift to a new role: a listening, consensus-building chair. If you need to make staff changes then do so quickly.

Mr Obama could help by sending along a few allies: three seats are falling vacant on the Board of Governors. In particular, the right macroeconomist as vice-chair could fill the dovish role you have played for Mr Bernanke, and keep the balance of the FOMC. There are many excellent candidates. Two from within the Fed system are Charles Evans of the Chicago Fed and John Williams of San Francisco; one who springs to mind from outside is your Berkeley colleague Christina Romer.

Difficult decisions may arrive before you chair your first FOMC in March. But ultimately, it matters little when and how fast the Fed slows asset purchases from $85bn a month, because the economic difference is marginal. What matters now is that the decision, when it arrives, is robust, well explained and inspiring of confidence.

Credibility will be everything: the main tool of policy is promises about what interest rates will do in the future. Markets must be able to believe them. Similarly, unwinding that $4tn balance sheet smoothly will take clarity of communication.

You will also need extraordinary intellectual flexibility. In some ways policy has been straightforward in recent years: a high rate of unemployment told us all we need to know about the economy. At some point, the economy will have recovered enough to answer some vital questions. How many of the unemployed are unemployable? What is the underlying potential growth of the US economy?

These questions need to be asked again and again with every data release. Depending on the answers, you may need the courage to change direction towards tighter policy or
to insist that it stays loose so more Americans can go back to work.
Get that right and you will meet the goal of maximum employment and stable prices during your term.

But there is a bigger challenge as well. The improvisation of the past few years has kept the economy afloat – but left no guide for the future. If circumstances allow, the FOMC needs to think about a new model for monetary policy.

It should aim to make it less likely interest rates get stuck at zero – and to make sure the economy is more resilient if it happens. Part of that will be using regulatory policy – your other crucial responsibility – to counter asset bubbles. Another may be a more formal shift towards a regime promising higher inflation in the future if it falls short in the past.

It was often said that Mr Bernanke, a student of the Great Depression, was the right man for a financial crisis. As a student of unemployment and how to fight it, with years of policy experience, you are surely the right woman to tackle a sluggish recovery.

Godspeed, and good luck!

Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of «Financial Times».
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