China elimina la política de hijo único

China elimina la política de hijo único

30/10/2015 | Patti Waldmeir (Financial Times) – Financial Times Español

China ha decidido eliminar su política de hijo único, uno de los experimentos sociales más draconianos en la historia moderna, que ha causado críticas en el extranjero y resentimiento en el país durante décadas.

Xinhua, la agencia de noticias estatal, envió un mensaje de Twitter de una línea el jueves por la noche en el que indicaba que todas las parejas podrían tener dos hijos, más de tres décadas después de que Beijing adoptara esta política que limitaba a casi toda la población del país a tener un sólo hijo.

El mensaje de Twitter no expresaba un margen de tiempo ni otros detalles, pero indicaba que el anuncio acerca de la política provenía del pleno anual de cuatro días del Comité Central del Partido Comunista de China.

Beijing se ha visto bajo crecientes presiones domésticas para eliminar la política de hijo único porque ha exacerbado el envejecimiento de la sociedad china y provocado una escasez de trabajadores en momentos en que China está atravesando una desaceleración económica.

Sin embargo, expertos demográficos advirtieron que el cambio probablemente no tenga un gran impacto sobre el tamaño de la población, puesto que otros recientes ajustes a dicha política, también con la intención de aumentar la tasa de natalidad, han fracasado a la hora de lograr un aumento de la natalidad.

La controvertida política, introducida en 1979 cuando el Partido Comunista temía que se descontrolara el crecimiento de la población, se ha plagado de tantas excepciones en años recientes que muchos demógrafos ya consideran que no es apropiado llamarla “política de hijo único”.

Hace dos años, Beijing relajó la política para permitir que cualquier pareja en la que uno de los padres fuera hijo único tuviera dos hijos.

Previamente, a las parejas en que ambos eran hijos únicos se les permitía tener dos hijos, y en la mayoría de las áreas rurales, si el primer hijo era niña o discapacitado, a los padres se les permitía tener un segundo hijo para tratar de lograr un niño varón o sano. A las minorías étnicas también se les permitía tener más hijos.

Beijing había dicho que esperaba que nacieran 1 millón de bebés como resultado de la relajación de la política en el año 2013, pero cifras recientes indican que se ha alcanzado menos de la mitad de ese número.

Wang Feng, uno de los principales demógrafos expertos en el impacto de la política de hijo único, dijo que la política no era necesaria porque la mayor disminución de la fertilidad en China ocurrió realmente la década antes de que la política fuera instaurada, como resultado de la creciente prosperidad, restricciones sobre la edad mínima requerida para el matrimonio y el espaciamiento entre nacimientos.

En la década antes de que se instaurara la política de hijo único, la tasa de fertilidad había disminuido en más de la mitad, de 5,8 en 1970 a 2,8 en 1979.

El estado aún limitará los derechos reproductivos de las parejas chinas, puesto que aún necesitan solicitar un permiso antes de tener un hijo.

La aplicación de la política de hijo único ha seguido siendo severa en muchas áreas rurales, y muchas mujeres chinas han experimentado exámenes de embarazo obligatorios, esterilizaciones forzadas, e incluso abortos forzados.

Las multas por tener exceso de hijos iban desde tres hasta diez veces el ingreso anual familiar, y variaban mucho según las regiones.

Los habitantes de pueblos de dos provincias visitadas por el Financial Times este mes dijeron que la ejecución de la planificación familiar se había vuelto más estricta a pesar de los anuncios del relajamiento a nivel nacional.

 

China scraps one-child policy after more than three decades

10/30/2015 | Patti Waldmeir (Financial Times) – Financial Times English

China has decided to scrap its one-child policy, one of the most draconian social experiments in modern history that has been the focus of criticism overseas and resentment at home for decades.

Xinhua, the state news agency, sent a one-line tweet on Thursday night saying that all couples would be allowed to have two children, more than three decades after Beijing adopted a policy limiting most of the country to only one child.

The tweet gave no timeframe or other details, but noted that the announcement came from the annual four-day plenum of the Chinese Communist party’s Central Committee, due to end on Thursday night.

Beijing has been under pressure domestically to end the one-child policy because it has contributed to the ageing of society and led to a shortage of workers at a time when China is experiencing an economic slowdown.

However, demographic experts cautioned that the change was unlikely to have a large effect on the size of the population, because other recent tweaks to the policy, also intended to increase the birth rate, have failed to generate a baby boom.

The policy, introduced in 1979 when the Communist party feared runaway population growth, has become riddled with so many exceptions that many demographers already consider its name a misnomer.

Two years ago, Beijing loosened the policy to allow any couple where one of the parents was an only child, to have two offspring.

Previously, couples where both were only children were allowed to have two, and in most rural areas, if the first child was a girl or disabled, parents were allowed to have a second child to try for a boy or a healthy infant. Ethnic minorities were also allowed more children.

Beijing had said it expected about 1m babies to be born as a result of the 2013 policy relaxation, but recent figures showed that fewer than half that number had so far been born.

Wang Feng, an expert on the demographic effect of the one-child policy, said it was unnecessary because the biggest decline in Chinese fertility actually took place in the decade before it was put into place. This was a result of greater prosperity, restrictions on the minimum age before marriage and spacing of births.

In the decade before China’s one-child policy was enacted, the fertility rate more than halved from 5.8 in 1970 to 2.8 in 1979.

Chinese couples will still have their reproductive rights circumscribed by the state, because they will still need to apply for a permit before having a child.

Enforcement of the one-child policy has remained harsh in many rural areas, even in recent years, with many Chinese women undergoing mandatory pregnancy tests, forced sterilisations after pregnancies and even forced abortions.

Financial penalties for excess children could range from three to 10 times annual family income, and varied widely by area.

Villagers in two provinces visited by the Financial Times this month said family planning enforcement had become stricter despite the announcements of loosening on a national level.

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