Cobayas humanas

19/08/2014 | FxM – Hugo Vázquez

“Si usas internet, eres parte de cientos de experimentos en cualquier momento, en cualquier sitio de internet. Así es cómo funcionan los sitios de internet”, estas son las palabras que escribió en su blog el presidente de OKCupid, uno de los sitios para ligar más grandes del mundo, cuando reveló que su empresa había realizado experimentos utilizando a sus usuarios como cobayas. (We experiment on human beings! July 28th, 2014 by Christian Rudder).

Semanas antes Facebook había revelado que había experimentado con 700 mil de sus usuarios alterando las noticias que aparecían en sus muros para saber cómo afectaba esto en su estado emocional.

Y sí, Google también lo hace y en grande. El gigante de internet ha realizado hasta 20 mil experimentos anuales, algunos tan banales como el probar cuál de los 41 tonos de azul presentados a diferentes grupos de usuarios generaba más permanencia en su sitio.

Gran parte de los estudios realizados por las empresas de internet tienen la finalidad de maximizar sus beneficios a través de conocer mejor a su producto (nosotros) y, con ello, presentarlo perfectamente clasificado a sus usuarios (las empresas que contratan sus servicios), aunque la información que se obtiene de todos nosotros es también analizada por científicos del comportamiento, a través de convenios con universidades (el estudio de Facebook incluyó a investigadores de la Cornell University).

En el caso de Microsoft esta empresa tiene su propia sección de investigación, Microsoft Research, y ha sido una de las primeras en realizar acciones encaminadas a dar soporte ético a los estudios realizados utilizando a los usuarios de internet.

Sin duda alguna es de gran ayuda para los investigadores del comportamiento el poder analizar la enorme cantidad de información que las empresas tecnológicas ponen a su alcance, no solo las de redes sociales sino también las comerciales (como Amazon) o educativas.

Este tipo de estudios se han realizado hasta ahora teniendo la ventaja de que el objeto de estudio (nosotros) no nos enteramos de que estamos siendo observados-estudiados… Porque ¿quién se lee todas las cláusulas de los contratos cuando descargamos una aplicación que es gratis?

Y si alguien se las lee y denuncia su contenido como intrusivo ¿se le hace caso? Según el Financial Times no (Las tres etapas de duelo de Facebook, 15 de agosto 2014, escrito por Richard Waters). Las tres etapas de duelo descritas por este autor son: Ira, negociación, aceptación. Y también sirven para explicar, por ejemplo, cómo llegamos a aceptar las nuevas versiones del Office de Microsoft: primero nos quejamos del cambio de algo que ya controlábamos y nos resultaba muy útil, después comenzamos a encontrarle nuevas ventajas y, finalmente, nos acostumbramos y nos olvidamos de la versión anterior.

Ciertamente hay gente interesada en permanecer en el anonimato digital y tiene la capacidad de limitar su presencia y utilización en casi cualquier tipo de red social, pero la mayoría de la población está (estamos) encantados de poder compartir nuestro día a día con nuestros amigos y familiares, sin apenas darle importancia “al qué dirán” si llegasen a ser públicas o virales las fotos o vídeos de nosotros en una situación que solo un puritano u ortodoxo pudiese considerar “comprometedora”.

Aunque quizás esa gente tan celosa de su privacidad se preocupa en exceso, durante milenios los seres humanos han vivido en comunidades pequeñas donde todos se conocían y sabían prácticamente todo de todos, lo del anonimato es algo bastante nuevo para la humanidad. Habría que hacer un ejercicio de tolerancia, como el de Springfield (de los Simpson) en su capítulo “Bart de noche”, antes de que llegaran los puritanos-ortodoxos e impusieran normas de convivencia que le quitan naturalidad y alegría a la vida.

¡Ah! Y no olvidemos que los adultos de este 2014 somos la generación que está con un pie en el mundo pre-digital, los niños y adolescentes de hoy no saben lo que es vivir sin estar siendo observados por una cámara en cualquier momento, ¿acaso esto los cohíbe o impide que actúen con naturalidad?

Volviendo al escándalo suscitado por la revelación del estudio de Facebook sobre la manipulación de los sentimientos de sus usuarios, sus acciones no solo no perdieron valor sino que han aumentado a partir de entonces.

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