Cómo llegó a su fin la era del teléfono BlackBerry

Cómo llegó a su fin la era del teléfono BlackBerry

26/10/2016 | Nic Fildes (Financial Times) – Financial Times Español

El teléfono BlackBerry, cuyo teclado táctil una vez lo convirtió en el mejor dispositivo de negocios que ningún director ejecutivo que se respetara podía no tener, ha pasado a la historia.

Durante años, sus devotos han asumido la «posición de oración» y se han arriesgado a sufrir dislocaciones de los pulgares para escribir correos electrónicos en sus codiciados teclados; pero el miércoles su fabricante canadiense finalmente decidió cerrar su división de hardware, tras fracasar en su intento de reavivar el frenético éxito de sus primeros días.

Aunque los teléfonos con la insignia de BlackBerry se seguirán vendiendo en mercados como Indonesia, y posiblemente China e India, dejaran de ser fabricados o diseñados por la compañía que lleva su nombre.

En efecto, la era de BlackBerry acabó. Los días en que las legiones de «adictos» al BlackBerry vagaban por las oficinas con sus teléfonos que sobresalían de las fundas en sus caderas mientras se quejaban de los típicos dolores en los pulgares causados por escribir correos electrónicos frenéticamente en sus teléfonos ya han pasado. El teléfono, que a principios del siglo era como un símbolo de estatus corporativo tanto como lo eran un brillante Rolex nuevo o una pluma Mont Blanc, perdió su atractivo en la oficina conforme más teléfonos iPhone y tabletas iPad comenzaron a aparecer sobre los escritorios hace cinco años.

Ha sido una lenta agonía para la compañía de teléfonos bajo su director ejecutivo John Chen, quien lentamente ha reducido los esfuerzos de la compañía para mantenerse a la cabeza en el mercado de los teléfonos.

Waterloo, Ontario, es ahora un semillero de empresas «startup» y de una floreciente industria tecnológica, pero en 1984 estaba lejos de serlo, cuando dos estudiantes de ingeniería, Mike Lazaridis y Douglas Fregin fundaron Research In Motion (RIM). La pequeña empresa comenzó como un negocio de transmisión inalámbrica de datos.

La capacidad para enviar correos electrónicos mientras te desplazabas tuvo un gran éxito y transformó a RIM en un jugador clave en el mercado de la electrónica. Se añadió la rueda central para desplazarse, se agrandó la pantalla y pronto se le agregó un teléfono al dispositivo, que inicialmente sólo se podía utilizar con un auricular externo. Para cuando se lanzó el BlackBerry 6210 en 2002, el dispositivo se había convertido en una herramienta indispensable no sólo para la gente de negocios, sino también para los consumidores que amaban el teclado. Surgió una legión de adictos al BlackBerry.

Cuando los modelos BlackBerry Pearl, Curve y Bold comenzaron a venderse por millones, la compañía se convirtió en una insólita estrella en el mercado adolescente, pues los jóvenes usuarios se sentían atraídos a su sistema de mensajería segura. Muchos compraron esos modelos y nunca hicieron el esfuerzo de marcar un número de teléfono.

Sin embargo, después vino un malogrado lanzamiento en el mercado de las tablets, conforme las ventas comenzaban a debilitarse y el antiguo equipo directivo se hizo a un lado en 2012.

El lanzamiento en 2012 del BlackBerry 10 — una nueva plataforma de software y una serie de teléfonos destinada a competir con los últimos teléfonos iPhone y Android — no tuvo éxito. El software fracasó, los teléfonos fracasaron y BlackBerry nunca se recuperó, mientras su club de legionarios se erosionaba rápidamente.

El Sr. Chen ha hecho un gran esfuerzo para revitalizar su destino en el mercado corporativo con el enorme teléfono cuadrado Passport, diseñado para arquitectos y amantes de las hojas de cálculo. También lanzó teléfonos basados en Android para ampliar su atractivo y agregó el nostálgico modelo Classic que recreaba el diseño del modelo Bold.

Resultó ser demasiado poco, demasiado tarde. Pero como Nokia, el nombre BlackBerry seguirá sonando.

How the BlackBerry phone era came to an end

26/10/2016 | Nic Fildes (Financial Times) – Financial Times English

The BlackBerry phone, whose tactile keyboard once made it the ultimate business gadget no self-respecting chief executive could be without, has been consigned to history by its maker.

Devotees — from the fictional Martin Lukes to the ultimate power user US President Barack Obama — have assumed the “prayer position” and risked thumb strains to bang out emails on its coveted keyboard over the years, but on Wednesday, its Canadian maker finally hung up on its hardware division, after failing to rekindle the wild success of its early days.

Although phones with a BlackBerry badge will continue to be sold in markets like Indonesia, and possibly China and India, they will not be made or designed by the company that bears its name.

In effect, the BlackBerry era is over. The days when legions of “CrackBerry” addicts wandered through offices with their phone jutting out of a holster on their hip while complaining about ‘BlackBerry Thumb’ from the frenetic typing of emails are long gone. The phone, which at the turn of the century was as much of a corporate status symbol as a shiny new Rolex or a Mont Blanc pen, lost its grip on the office as more iPhones and iPads started appearing on desks five years ago, and only the diehards have persevered.

It has been death by a thousand cuts for the phone business under chief executive John Chen, who has slowly unwound the company’s attempts to stay relevant in the handset market.

Waterloo, Ontario is now a hotbed of start-ups and a thriving technology industry, but that was far from the case in 1984, when Research In Motion was founded by two engineering students, Mike Lazaridis and Douglas Fregin. The tiny company started as a wireless data transmission business. By the 1990s it was making point-of-sale terminals and in 1996, launched the Inter@ctive Pager, which took it into competition with Motorola, then the giant of the mobile phone sector. The move into pagers, an unloved technology of yesteryear, paved the way for a sidestep into the growing handset market and RIM’s success anticipated the data-hungry habits of the modern smartphone user.

The ability to email on the move caught fire and transformed RIM into a major player in the electronics market. Thumb-wheels for scrolling were added, the screens got bigger and soon a phone was added to the device, initially one that could only be used with an external headset. By the time the BlackBerry 6210 was issued in 2002, the device had become a must-have tool not only for business people but also consumers that loved the keyboard. A legion of “Crackberry” addicts emerged.

Nokia and Microsoft both tried to match BlackBerry’s dominance in the enterprise market, but the Canadian company was also able to trade off its speed, reliability and security as it ran its own software and servers. By the time that the BlackBerry Pearl, Curve and Bold models started selling by the millions, the company found itself as an unlikely star in the teenage market, with young users flocking to use its secure messaging product in a pre-WhatsApp and Snapchat era. Many bought those models and never bothered tapping in a phone number.

A botched launch into the tablet market followed, as sales started to stutter and the longstanding management team moved aside in 2012.

Too much had been riding on the 2012 launch of BlackBerry 10, a new software platform and phone series, that was meant to go head-to-head with the latest iPhones and Android handsets. The software flopped, the phones flopped and BlackBerry — which dropped the RIM name during this period — never recovered, as its subscriber base rapidly eroded.

Mr Chen has thrown a huge amount of effort into reviving its fortunes in the corporate market with the giant square Passport phone — designed for architects and spreadsheet lovers. He also released Android-based handsets to broaden its appeal and added a nostalgic tinge to the product line with the Classic model that recreated the Bold design.

It proved too little, too late and BlackBerry. Yet like Nokia, the name BlackBerry will continue to resonate.


Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
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