De presidente a ¿presidiario?

28/04/2015 | Daniel Moreno

Las fábulas agradan, relajan e informan, entre otras de sus virtudes. Al tratarse de animales humanizados, podemos reírnos de nosotros mismos sin sentirnos ofendidos y, a la vez, aprender de sus virtudes.

Érase una vez la historia de Rodrigo el Ratón y el Gato con Sospechas.

El pasado jueves 16 de abril Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno entre 1996 y 2004, recibió la inestimable visita de la Unidad de Inteligencia Financiera española (Sepblac) para registrar su domicilio y otros bienes inmuebles en su propiedad. El que fuera también Director Gerente del FMI entre 2004 y 2007 está siendo investigado por un supuesto delito de fraude, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales, según fuentes fiscales. Por lo que podéis ver, este ratón no era un ratón más, sino que tenía poder, contactos y astucia, pero se topó con un gato más astuto y suspicaz que él.

Estos cargos no son los primeros a los que se enfrenta el ex vicepresidente. Anteriormente fue investigado por el posible fraude y malversación de fondos llevados a cabo durante la fusión, salida a bolsa y posterior quiebra de Bankia, institución financiera que tuvo que ser rescatada rascando los bolsillos de los españoles a través de su actual gobierno, proceso que lo llevó a figurar en 2012 en el quinto puesto de los peores CEO del mundo que elabora anualmente la revista financiera Bloomberg.

Son malos tiempos para los librepensadores del papel moneda y otros activos financieros. ¡Qué severidad tan ingrata para un ilusionista de su categoría! La buena mentira estaba montada, la desregulación parecía un gran aliado. Sin embargo, el Gato con Sospechas tenía una serie de indicios, una gran lupa con la que pudo ver las argucias más descabelladas y novedosas. Como en un buen film de mafia de Hollywood, se pueden ver paraísos fiscales en las Islas Vírgenes y en Gibraltar o se pueden ver 6,2 millones de euros que huelen mal. En definitiva, que todo olía a queso podrido, capaz de levantar el apetito de cualquier roedor y el recelo de algún gato.

A los ciudadanos nos queda esperar. Sabemos que la justicia es lenta como el tiempo que nos llevará a los españoles pagar los estropicios financieros de Bankia. Aquí hay fondo de maniobra. Hay ganas de corregir y castigar tanto engaño a millones de personas. Tan buena vida para unos por casi nada y tan mala vida para otros por todo. Desde 2008 hay una crisis económica pero desde hace mucho más tiempo hay una crisis de valores.

Este es otro capítulo más de la historia del Gato con Sospechas y Rodrigo el Ratón. Si se actúa con proceder judicial puede que no llegue a una temporada de episodios. Si dejamos que el tiempo dé sentencia, que el tiempo lo cure todo y que esto salga del debate público, entonces estaremos ante un culebrón de 10 temporadas. Las elecciones están cerca y no conviene irse a cazar.

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