Divisas digitales: un patrón oro para bitcoin

16/05/2015 | Henry Sanderson – Financial Times Español

Anthem Blanchard creció con el oro. Su padre apoyaba tanto el patrón oro que pilotó una avioneta con un cartel de 15 metros que decía “¡Legalicen el oro!” durante la ceremonia de inauguración del segundo periodo de Richard Nixon, para promover la idea de que se le permitiera al estadounidense común comprarlo.

La avioneta fue desviada por el Servicio Secreto de los EE. UU., pero el deseo de James Blanchard al final se hizo realidad: en diciembre de 1974 se permitió a los estadounidenses comprar el metal después de una moratoria de 40 años.

El joven Sr. Blanchard heredó la pasión de su padre. Al finalizar sus estudios a principios del siglo XXI empezó a trabajar en GoldMoney, una de las primeras empresas de oro online. Ahora planea llevar el oro más allá, a la era digital, con el lanzamiento de una divisa digital respaldada con oro a la que llama Hayek, en honor de Friedrich Hayek, el economista austriaco y héroe del libre mercado. Hayek resulta ser también el segundo nombre de Anthem Blanchard. Su primer nombre fue inspirado por una historia de Ayn Rand, santa patrona del libertarismo.

Su empresa, Anthem Vault, es una de las numerosas empresas que se han unido al objetivo de transformar el oro, que ha sido un refugio tradicional para los inversores en la base de una nueva divisa digital – y de paso corregir lo que algunos consideran es el pecado original de la política monetaria: la abolición del patrón oro en 1971.

El concepto es una mezcla perfecta de los ideales de dos generaciones de libertarios: la antigua guardia del “dinero sólido” que desconfía de las divisas impresas por los bancos centrales y de los entusiastas de bitcoin, la divisa digital más utilizada en el mundo.

Somos un renacimiento. El oro es la medida de valor más antigua. Sólo estamos acoplándolo con lo nuevo, el más innovador medio de intercambio”, dice el Sr. Blanchard a sus 35 años. “En verdad queremos mezclarnos con la comunidad bitcoin. Esa es la idea”.

La crisis financiera y los años de políticas laxas de los bancos centrales han creado una nueva generación de libertarios que dudan del valor del papel moneda. Ellos han mirado hacia el oro, como sus predecesores, que promovían conservar metales preciosos después de que Nixon cortara la relación entre el dólar y el oro.

Muchos encuentran que los ideales de los libertarios que reforzaron el lanzamiento del bitcoin en 2008 combinan perfectamente con aquellos que han apoyado durante mucho tiempo el mercado del oro. Mientras que los intentos para crear divisas respaldadas por oro han fallado antes, sus promotores dicen que las regulaciones dan ahora más apoyo ya que los gobiernos se dan cuenta del potencial de las tecnologías de pago, como el software que da soporte y se usa para verificar las transacciones con bitcoin.

“El tipo de gente al que le gusta el bitcoin tiende a compartir puntos de vista con aquellos a los que les gusta el oro”, dice Adam Cleary, fundador de Bullion bitcoin y director de la UK Digital Currency Association.

“El bitcoin es un reto para el sistema: dice que queremos un sistema que permita el flujo libre de divisas privadas y el modelo establecido dice que debemos tener una moneda emitida por un banco central”, dice él.

“En una época cuando tienes tasas de interés negativas y la Grexit, te tienes que preguntar si los bancos centrales realmente tienen todo bajo control”.

Señales claras en las regulaciones emitidas por los gobiernos están permitiendo a muchas empresas basadas en divisas digitales salir a la luz. Una guía emitida por el tesoro de los EE. UU. en 2013 dejó claros los requisitos para registrase como empresas de negocios de servicios monetarios. El gobierno del Reino Unido también dijo que este año está buscando regular las divisas digitales por primera vez.

“La evolución de las divisas digitales permite un nuevo método de intercambio que es increíblemente eficiente en costes y tiempo”, dice el Sr. Blanchard.

Los nuevos intentos tendrán que superar la historia de fallos de sus predecesores como e-Gold, uno de los primeros intentos de empezar a utilizar una divisa digital respaldada por oro a finales de los años 1990. Después de crecer hasta los cuatro millones de cuentas y superar los 60 millones de dólares en depósitos, Douglas Jackson, su fundador y oncólogo de Florida, se declaró culpable en 2008 de administrar un negocio ilegal de transferencia de dinero. Los investigadores federales declararon que “toda clase de criminales se dirigían a e-Gold para mover su dinero con total impunidad”.

La empresa identificó 12.869 cuentas con fondos conectados a hechos criminales, entre los que se incluían pornografía infantil, fraudes con tarjeta de crédito, robo de identidad, inversiones fraudulentas y la venta de bienes robados o inexistentes, según dijo el Departamento de Justicia.

Los avances en software facilitan a día de hoy el realizar una investigación completa del historial de los clientes, dice Roy Sebag, ex administrador de fondos de inversiones quien estableció BitGold en Toronto con un ex estratega en metales de Goldman Sachs. empresas como Jumio, fundada en 2010 y respaldada por el co-fundador de Facebook Eduardo Saverin, promete verificar las credenciales emitidas por más de 120 países.

BitGold quiere crear una plataforma similar a PayPal para el oro, permitiendo a los usuarios crear una cuenta en pocos minutos y comprar oro, pudiendo transferirse a cualquiera con un teléfono móvil o cuenta de correo electrónico. El oro puede ser comprado con una tarjeta de crédito o bitcoin. Ha reunido cerca de 12 millones de dólares de inversores foráneos, incluyendo a Soros Brothers Investments, administrada por el hijo de George Soros, y el administrador canadiense de valores Sprott.

El Sr. Sebag dice que la crisis financiera le afectó profundamente: lo llevó a cerrar su fondo de inversiones en Israel y trasladarse a Canadá. También aumentó su interés por el oro.

“Fue muy contradictorio para mí ver que no era verdad todo lo que había aprendido acerca de los mercados y cómo se suponía que funcionaban”, dijo acerca de su experiencia en 2008. “Fue un periodo de locura. Buscaba proteger mi cartera, la cartera de mis inversores, y al preguntar a la gente, a mis mentores, a la gente de los mercados, la respuesta que se repetía era oro, oro, oro”.

El Sr. Blanchard dice que Hayek está respaldado por 1 gramo de oro y está verificado y se transmite a través de “blockchain” (la base secuencial de transacciones) del bitcoin, el analista de cuentas de la divisa digital, utilizada para confirmar las transacciones. El oro se compra a través de las cuentas de su empresa.

Pero hay quien tiene dudas. Respaldar una divisa digital con oro significa que hay la necesidad de tener un sistema centralizado para administrar y controlar quién tiene el metal. Por contra el bitcoin, fue diseñada de manera que eliminaba la necesidad de confiar en una autoridad central para confirmar la propiedad. Una de las fortalezas del bitcoin es que utiliza una red dispersa de ordenadores para confirmar las transacciones.

“Se han unido porque son vendedores de ilusiones que buscan vender esto a un público crédulo”, dice Jeffrey Robinson, autor de bitcoin: The Naked Truth about bitcoin. “¿Quién querría una divisa digital respaldada por oro cuando puedes directamente comprar oro?”

La volatilidad del bitcoin ha desalentado a muchos inversores en oro, que no quieren tener nada que ver con monedas digitales. Después de alcanzar más de 1.200 dólares en noviembre de 2013, los precios del bitcoin se colapsaron y ahora se comercializan por menos de 250 dólares.

“La mayoría de los inversores en oro buscan la seguridad de un valor sólido, y no un algo-digital”, dice Jeffrey Nichols, director gerente de American Precious Metals Advisors. “Estos son inversores a largo plazo típicos que buscan reducir riesgos y asegurarse contra todo tipo de riesgos – un perfil nada similar al usuario del bitcoin. Esto es más cierto con los inversores asiáticos, donde ocurre ahora la mayor parte de las inversiones físicas (en oro)”.

Aun así, las comunidades de bitcoin y del oro encuentran terreno común en su desdén a las divisas emitidas por los gobiernos.

“Los jóvenes pueden identificarse con los inversores más tradicionales del dinero tangible y del oro, porque ambos ven claramente que la moderna banca central y de administración de dinero no sirve a los intereses de la mayor parte de la sociedad”, dice John Butler, socio administrador de Amphora Capital que trabajó en Lehman Brothers. “Todos se preguntan de dónde viene el dinero de una manera que no lo hacían antes de 2008, al igual que en 1971”.

Stephen Macaskill, que administra Amagi Metals, un vendedor de metales preciosos en Denver, dice que cuando empezó a aceptar bitcoins, los forofos del oro le hacían pasar malos ratos diciendo que era un esquema tipo Ponzi. Ahora son más receptivos.

“Tenemos un mensaje único que es: conserve su patrimonio en oro y utilice el bitcoin para gastar su dinero”, dice el Sr. Macaskill, cuyo padre fue amigo de James Blanchard. “No estáis ayudando a los banqueros que fueron rescatados”.

Para el joven Sr. Blanchard, su negocio es el cumplimiento del amor de su padre por la economía austriaca y su creencia de que los gobiernos nunca han sido capaces de administrar dinero o divisas. Él desea que su padre hubiese visto las ventajas de la tecnología que permite a un sistema descentralizado que exista mientras haya un ordenador conectado a un servidor.

“Creo que hubiese sido escéptico de la tecnología al principio. No era algo familiar para él, dice. “Pero creo que con la combinación de nosotros dos, él hubiese estado realmente animado por esto… siendo capaz de ver que su amor por la visión de Hayek y la visión de la economía austriaca se hacían realidad. Creo que realmente habría apreciado y amado esto”.

 

Digital currencies: A gold standard for bitcoin

05/16/2015 | Henry Sanderson – Financial Times English

Anthem Blanchard grew up with gold. His father was such a dedicated goldbug that he flew a biplane towing a 50-foot sign declaring LEGALIZE GOLD! at President Richard Nixon’s second inauguration to promote the idea that ordinary Americans should be allowed to buy it.

The biplane was chased away by the US Secret Service, but James Blanchard ’s wish ultimately came true: in December 1974, Americans were allowed to buy the metal after a 40-year moratorium.

The younger Mr Blanchard inherited his father’s passion. After finishing his studies in the early 2000s he went to work for GoldMoney, one of the first online gold companies. And now he plans to take gold further into the digital era, launching a gold-backed digital currency that he calls the Hayek, after Friedrich Hayek, the Austrian economist and free-market hero. Hayek also happens to be Anthem Blanchard’s middle name. His first name was inspired by a story by Ayn Rand, patron saint of libertarianism.

His company, Anthem Vault, is one of a number of businesses that aim to turn gold from a traditional safe haven investment into the basis of a new digital currency — and in the process correct what some consider to be the original sin of monetary policy: the abolition of the gold standard in 1971.

The concept is a perfect meld of ideals from two generations of libertarianism: the older “hard money” crowd who distrusts currencies printed by central banks and the adherents of bitcoin, the world’s most widely used digital currency.

“We are a renaissance. Gold is the oldest form of value. We’re just coupling it with the newest, most innovative medium of exchange,” the 35-year-old Mr Blanchard says. “We want to really coalesce with the bitcoin community. That’s the idea.”

The financial crisis and years of loose central bank policies have spawned a new generation of libertarians who doubt the value of paper currencies. They have turned to gold, like their predecessors, who advocated holding precious metals after Nixon severed the link between the dollar and the metal.

Many have found that the libertarian ideals that underpinned the founding of bitcoin in 2008 mesh perfectly with those that have long supported the gold market. While attempts to create gold-backed currencies have failed before, advocates say regulations are now more supportive as governments realise the potential of payment technologies, such as the underlying software used to authenticate transactions in bitcoin.

“The sort of people who like bitcoin tend to share similar world views as those of gold,” says Adam Cleary, founder of Bullion bitcoin and director of the UK Digital Currency Association.

“Bitcoin is a challenger system: it says we want a system that allows for the private dissemination of currency and the existing establishment model is that we should have central banks issuing currency,” he says.

“In an age when you have negative interest rates and Grexit you have to wonder if central banks really have everything under control.”

Signs of clarity on regulations from governments are allowing many digital-currency based businesses to move out of the shadows. Guidance issued by the US treasury in 2013 clarified requirements to register as money services businesses. The UK government also said this year it is looking at regulating digital currencies for the first time.

“The evolution of cryptocurrency allows a new method of exchange that’s incredibly cost-efficient and time-efficient,” Mr Blanchard says.

The new ventures will have to overcome the history of past failures such as e-Gold, one of the first attempts to start a gold-backed digital currency in the late 1990s. After it grew to more than 4m accounts and over $60m in deposits, Douglas Jackson, its founder and an oncologist from Florida, pleaded guilty in 2008 to running an illegal money transmitting business. Federal investigators charged that “criminals of every stripe gravitated to e-gold as a place to move their money with impunity”.

The company identified 12,869 accounts containing funds connected to criminal acts including child pornography, credit card fraud, identity theft, investment fraud and the sale of stolen or non-existent goods, the DoJ said.

Advances in software make doing a full background check on customers easier now, says Roy Sebag, a former hedge fund manager who set up Toronto-based BitGold with an ex-Goldman Sachs metals strategist. companies like Jumio, started in 2010 and backed by Facebook co-founder Eduardo Saverin, promise to verify credentials issued by more than 120 countries.

BitGold wants to create a platform similar to PayPal for gold, allowing users to set up an account in minutes and buy gold, which it can transfer to anyone with a mobile phone or email address. The gold can be bought with a credit card or bitcoin. It has raised around $12m from outside investors, including Soros Brothers investments, run by George Soros’ son, and Canadian asset manager Sprott.

Mr Sebag says the financial crisis had a deep impact on him: it led him to close his hedge fund in Israel and move to Canada. It also spurred his interest in gold.

“It was so odd for me to see everything I’ve learned about markets and how they were supposed to function be untrue,” he says about his experience in 2008. “It was a crazy period. I was looking to protect my portfolio, my investors’ portfolio, and asking people, my mentors, people in markets, and the thing that kept coming up was gold, gold, gold.”

Mr Blanchard says the Hayek is backed by 1g of gold and is cleared and transmitted through the bitcoin “blockchain”, the digital currency’s public ledger, used to confirm transactions. The gold is purchased through his company’s accounts.

But there are doubters. Backing a digital currency with gold means there still needs to be a centralised system to manage and record who holds the metal. In contrast, bitcoin was designed in a way that eliminated the need to trust a central authority to confirm ownership. One of bitcoin’s strengths is its use of a dispersed network of computers to confirm transactions.

“They have come together because they are snake oil salesmen who are looking to sell this to the gullible public,” says Jeffrey Robinson, author of Bitcon: The Naked Truth about bitcoin. “Who would want a gold-backed cryptocurrency when you can just buy gold?”

The volatility of bitcoin has put off many gold investors, who want nothing to do with digital currencies. After soaring to over $1,200 in November 2013, bitcoin prices have collapsed and now trade below $250.

“Most investors in gold are looking for the reassurance of a tangible asset, and no crypto-anything,” says Jeffrey Nichols, managing director of American Precious Metals Advisors. “These are typically long-term investors seeking risk reduction and insurance against all sorts of risks — hardly the profile of bitcoin users. This is even more true of investors across Asia where the lion’s share of physical investment [in gold] now occurs.”

Still, both the gold and bitcoin communities find common ground in their dislike of government-issued currencies.

“The young people can identify with the hard-money crowd, the more traditional gold crowd because they both see clear evidence that modern central banking and money management is not serving the broader interest of society,” says John Butler, managing partner at Amphora capital who used to work at Lehman Brothers. “Everyone is wondering where the money comes from in a way they didn’t pre-2008, and 1971 was the same.”

Stephen Macaskill, who runs Amagi Metals, a Denver-based precious metals seller, says when they first started accepting bitcoin, goldbugs gave him a hard time, saying it was a Ponzi scheme. Now they are a lot more accepting.

“We have a unique message which is: preserve your wealth in gold and use bitcoin to spend money,” says Mr Macaskill, whose father was a friend of James Blanchard. “You’re not helping out bankers that have been bailed out.”

For the younger Mr Blanchard, his business is a fulfilment of his father’s love of Austrian economics and belief that governments have never been able to manage money or currency. He hopes his father would have seen the advantages of the technology that allows for a decentralised system that will exist as long as there is a computer connected to a server.

“I think he’d be sceptical of the technology at first. It wasn’t something familiar to him,” he says. “But I think that with the combination of the two of us he would be really excited about it?.?.?.?being able to see his love of Hayek’s vision and of the Austrian economic vision be realised. I think that’s what he would have really appreciated and loved.”

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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