El euro echa un pulso al dólar: ¿Ganará el más… DÉBIL?

23/01/2015 | Evan Brock Gray

La caída del euro frente al dólar continuará en los próximos meses. Al menos así piensan muchos de los analistas metidos en el tema. Por un lado esto se debe al sólido rumbo de la economía estadounidense (cada vez mayores cifras de empleo y crecimiento), y por otro, como consecuencia de la evolución de la economía de la eurozona (“¡todo va bien!” aquí, pero muy lento y no tan bien como podría/debería – deflación, Grecia, empleo y crecimiento son los problemas).

Y ahora todo apunta que el BCE va a empezar su propia versión de flexibilización cuantitativa, expansión cuantitativa o monetaria, o lo que quieres llamarla entorno a unos 60 mil millones de euros mensuales. Es una herramienta de política monetaria que sirve supuestamente para estimular la economía. Permite la emisión de moneda para poder comprar activos a los bancos y la deuda soberana a los países miembros del euro, para aumentar la disponibilidad del dinero para prestar. (En inglés, quantitative easing, QE).

Todo esto, y una sensación de ganas de poder exportar/vender/competir mucho más y ganas de poder devolver
deuda soberana con una divisa más barata, está dando lugar a una situación no vista desde hace años: El euro está acercándose cada vez más (y rápidamente) al valor del dólar.

Así, en el último año, la cotización del euro frente al dólar ha descendido desde 1,40 dólares por cada euro en marzo y mayo de 2014 hasta bajar a los 1,15 dólares ahora mismo (25 céntimos menos, o casi 18%). Incluso, el Banco Nacional Suizo quitó su suelo establecido para el tipo de cambio con el euro de 1,20 francos por euro hasta dejar “flotar” de par en par, o 1:1. La gente y los grandes bancos expuestos a divisas, sobre todo los que habían vendido “opciones” de compra/venta perdieron fortunas.

Así que, la gran pregunta es: ¿hasta dónde vamos a bajar?
Personalmente, creo que podemos ver como suelo de 1 euro por 1 dólar hasta que el esperado efecto de la QE se convierta en realidad. Mateo Renzi, primer ministro de Italia, ha dicho hace poco que eso es su sueño…

El profesor de economía y Ciencias Políticas de la Universidad de California, Barry Eichengreen, cree que la Reserva Federal subirá el tipo de interés “en algún momento” de 2015 (vaya predicción… si están ahora casi en 0%) y el BCE está muy presionado por el riesgo de deflación y el estancamiento de las economías más importantes/grandes (Alemania, Francia e Italia).

Además, establece otros cinco argumentos que prolongarán la depreciación del euro en los próximos meses.

1.- EVIDENCIAS MACROECONÓMICAS
El primer factor que cita es la evolución macroeconómica, y más concretamente la evolución de los precios. Mientras que la inflación en Estados Unidos está cercana al deseado 2%, la euro zona se enfrenta a un escenario de baja inflación, que coquetea con el 0% (o menos), y a unas altas tasas de desempleo.

2.- INTERESES NEGATIVOS Y BAJOS RENDIMIENTOS
En segundo lugar, el analista subraya la existencia de tasas de interés y de rendimientos negativos en la deuda de los Estados. De esta forma, recuerda que el BCE sorprendió a los mercados bajando el tipo de interés de los depósitos a tasas negativas y que existe una “gran cantidad” de dinero en deuda soberana y depósitos con rendimientos negativos. De esta forma, Eichengreen asegura que la compra de activos soberanos podría aumentar esta cifra y provocar una situación que ciertos inversores y bancos centrales “no podrían tolerar”, puesto que conllevaría el movimiento de capitales, por ejemplo, desde activos como los alemanes o los franceses, a deuda de la periferia.

3.- SALIDAS DE CAPITAL
Las masivas salidas de capital desde la eurozona a renta variable o a mercados de obligaciones extranjeros son otro signo negativo para el euro. En la misma línea que en el punto anterior, esto puede indicar que la ya enorme cantidad de capital colocada en deuda soberana con rendimientos negativos crecerá con el QE del BCE y acelerará la salida de capitales a deudas soberanas con mayores rendimientos. O sea, aunque el BCE comprará lo que sea y Draghi “hará lo que haga falta”, en algún momento tienes que dar salida a esta deuda comprada y no parece que habrá una rentabilidad atractiva para hacerlo.

4.- RIESGOS POLÍTICOS
Otro de los factores que remarca el analista es el escenario político en la zona euro y la crisis de Rusia. Así, recuerda que en 2015 habrá elecciones en tres países de la periferia (Grecia, España y Portugal), en las que partidos de izquierda contrarios a la austeridad y la consolidación fiscal podrían obtener buenos resultados, como Syriza el país heleno o Podemos en el caso español. Además, Lituania acaba de entrar en el euro y, en ese sentido, dejar que entre un país nuevo en la zona euro siempre conlleva cierto riesgo.

5.- EL DÓLAR SEGUIRÁ SIENDO LA DIVISA DE RESERVA
Por último, el analista se muestra convencido de que el dólar seguirá siendo la divisa de reserva durante los próximos dos o tres años. “Estados Unidos es la economía más grande. Tiene el mayor mercado de bonos y juega un papel vital para divisas y para la liquidez“.

Pero después de todo esto, ¡quizás un euro menos fuerte es algo bueno! A continuación, propongo unos posibles beneficios:
– Exportar más
– Devolver deuda/préstamos a otros países de forma más barata
– Tocaba una corrección – “moneda fuerte” y “economía débil” es un poco raro
– Con más dinero circulando, quizás subimos la inflación un poco
– Turismo beneficiado – visitantes de países como los EEUU y el Reino Unido se les resultará más atractivo venir con un euro barato y podrán gastar más

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