El índice Dow debería pasar a la historia, no celebrarse sus alzas a ciegas

El índice Dow debería pasar a la historia, no celebrarse sus alzas a ciegas

06/03/2013 | John Authers – Financial Times Español

El índice industrial Dow Jones alcanzó un record, eso lo puede ver cualquiera que haya leído las noticias, pero ¿debería importarnos este nuevo hito?

No. Los fallos metodológicos del Dow Jones son grandes y no hay razón para que alguien los siga. Que continúe generando mucha atención se puede atribuir a la inercia y el pensamiento colectivo. ¿Cuál es el problema con el Dow? Siendo un índice con sólo 30 empresas, el Dow no está lo suficientemente diversificado y no es representativo de la totalidad del mercado de valores de los EE. UU. (el S&P 500, el índice mundial más seguido, es el mejor para este propósito). Sus valores no son de un tamaño uniforme y suficientemente grande para ser calificado como un índice “mega-capital”, variando desde Alcoa (9 mil millones de dólares) hasta ExxonMobil (399 mil millones de dólares). En su lugar se puede probar con el índice Russell Top 50. Ninguno, a pesar de su nombre, es un verdadero índice industrial (el índice sub-industrial de S&P 500 puede ser mejor).

De manera crucial, los miembros, elegidos de manera ilógica, del Dow son medidos por el precio de su acción en lugar de su valor de mercado. Esto significa que compañías que tienen un alto valor por acción pueden superar a compañías más grandes pero con un precio menor por acción. Esto es absurdo. Por ejemplo, ahora IBM equivale al 11,1 por ciento del Dow, y tiene un valor de mercado de 228,7 mil millones de dólares. ExxonMobil, de nuevo la compañía más grande del mundo al caer en valor de Apple (que nunca formó parte del Dow), tiene un valor de mercado de 398,5 mil millones de dólares, pero sólo tiene una participación del 4,8 por ciento. Microsoft, actualmente una compañía levemente por encima, en cuanto a tamaño, de IBM con un valor de 235,8 mil millones de dólares, es sólo el 1,5 por ciento del Dow.

Mientras tanto, Caterpillar sobrepasa a ambos, ExxonMobil y Microsoft, a pesar de tener un valor de mercado de tan sólo 58 mil millones de dólares.

Desde que el Dow tocó fondo en marzo de 2009, Caterpillar ha ganado 515 puntos extra en el Dow, aumentando su valor de mercado en 44 mil millones de dólares. Mientras tanto Microsoft ha crecido en casi 100 mil millones de dólares; y contribuyó con 102 puntos en el Dow. Los defensores del Dow señalan que hay una estrecha correlación con el S&P 500, el cual está muy cercano a establecer un nuevo record. Pero eso solamente indica que es el S&P a quien vale la pena seguir.

También señalan que el Dow fue el primer intento en crear un índice para el mercado de valores, y es el que lleva más tiempo siendo calculado, por eso tiene interés histórico. Los datos contabilizados durante mucho tiempo son críticos para establecer patrones en el mercado de valores.

Ese argumento fue válido hace tiempo, pero en años recientes el trabajo de historiadores financieros a ambos lados del Atlántico lo han invalidado. Economistas como Robert Shiller en los EE. UU. y Elroy Dimson, Paul Marsh y Mike Staunton en el R.U., han construido índices más amplios en el mercado de valores de EE. UU. que abarcan hasta el siglo XIX. Técnicamente, son más robustos que el Dow. No hay razón para que el Dow ejerza tal atracción. Simplement
e mírese el índice FTSE 30, publicado por este diario como un índice de valores del R.U., lanzado en 1935, y durante décadas el índice de valores del R.U. más ampliamente citado.
El FTSE 30 se calcula todavía, recibió una actualización en 2011 y sigue siendo publicado diariamente por el Financial Times. Pero el índice Actuarial del FT, establecido en 1962, y luego el FT 100, introducido en 1984, lo han desplazado desde hace tiempo.

Los hitos en el FTSE 30 ahora pasan desapercibidos, incluso para el FT. No hay capitales unidos a él, porque es simplemente un indicador de los negocios en el R.U. y un instrumento histórico más que un instrumento de inversión. Esto es por la buena razón de que un índice de las 30 compañías más grandes del R.U., dado el tamaño actual del mercado londinense, es obviamente un anacronismo.

Mientras que el FTSE 30 actualmente ha reducido su valor en un 42 por ciento desde la cima alcanzada en el verano del 1999, el FTSE 100 cuenta una historia radicalmente diferente, al estar un 4,1 por ciento por debajo de su máximo alcanzado en 2007. Pero los diarios y los corredores de bolsa por igual miran hacia un referente que es más relevante. Por ahora, diferentes medios de comunicación piensan que deben darle la importancia de noticia al Dow porque su competencia lo hace. Pero con un poco de valor y analizándolo fríamente, no hay razón para que el Dow no sufra el mismo destino que el FTSE 30.

Además, hay una pregunta que es más difícil de contestar. Medidos con índices sólidos tales como el S&P, los mercados bursátiles de los EE. UU. están de nuevo casi en sus topes de 2007 y los pueden alcanzar cualquier día de estos. Ésta es una recuperación marcadamente rápida desde el fondo alcanzado en 2009. Es también un desmarque sorprendente, con las percepciones sobre el resto del mundo y la salud de la economía de los EE. UU. ¿Qué pasa para que suceda esto?

El Dow no ayuda a resolver esta duda. Pero las percepciones del mercado pueden ser auto realizables, la atención prestada al Dow puede deberse a los “espíritus animales” que están llevando hacia arriba a los valores y alimentando esa desconexión. Realmente sería mejor que todos nos acostumbráramos a ignorar el Dow.

Dow should be consigned to history, not slavishly feted

03/06/2013 | John Authers – Financial Times English

The Dow Jones Industrial Average has hit an all-time high, as anybody who has seen the headlines splashed across the front of this and many other newspapers will know. But should we care about this landmark?

No. The Dow’s methodological flaws are overwhelming and there is no reason for anyone to follow it. That it still generates so much attention is attributable to inertia and groupthink. What is the problem with the Dow? As an index of only 30 stocks, the Dow is not broadly diversified and is not representative of the US stock market as a whole (the S&P 500, the world’s most widely followed index, is better for that purpose). Its stocks are not uniformly large enough to qualify as a “mega-cap” index, varying from Alcoa ($9bn) to ExxonMobil ($399bn). Try the Russell Top 50 instead. Neither, despite the name, is it a true industrial index (the S&P 500 industrials sub-index might be better).

Crucially, the Dow’s illogically chosen members are weighted by their share price, rather than their market valuation. This means companies that happen to have a high share price can outweigh larger companies with a lower price per share. This is ludicrous. For e
xample. IBM now accounts for 11.1 per cent of the Dow, and has a market value of $228.7bn. ExxonMobil, back as the world’s largest company following the decline of Apple (never a Dow member), has a market cap of $398.5bn, but a Dow weighting of only 4.8 per cent. Microsoft, a slightly larger company than IBM these days at$235.8bn, accounts for only 1.5 per cent of the Dow.

Meanwhile, Caterpillar outweighs both ExxonMobil and Microsoft, despite having a market value of only $58.8bn.

Since the Dow hit bottom in March 2009, Caterpillar has accounted for 515 extra points on the Dow, while growing its market value by $44bn. Meanwhile Microsoft has grown by almost exactly $100bn; and contributed 102 points to the Dow. The Dow’s defenders point out that it correlates closely with the S&P 500, which is itself very close to an all-time high. But that merely cedes the point that it is the S&P that is worth watching.

They also point out that the Dow was the first attempt to create an index for the stock market, it has been continuously calculated for longer than any other, and thus it still has historical interest. Long-run data are critical for establishing patterns in the stock market.

That argument was once valid, but in recent years the work of financial historians on both sides of the Atlantic has invalidated it. Economists such as Robert Shiller in the US, or Elroy Dimson, Paul Marsh andMike Staunton in the UK, have built broader indices of the US stock market that go back into the 19th century. Technically, they are more robust than the Dow. There is no reason for the Dow to exert such a thrall. Just look at the FTSE 30 index, devised by this paper as an index of UK stocks, launched in 1935, and for decades the most widely cited UK stock index. The FTSE 30 is still calculated, received a revamp in 2011 and is still published daily in the Financial Times. But the FT Actuaries index, established in 1962, and then the FT 100, introduced in 1984, have long since superseded it.

Milestones for the FTSE 30 now go unreported, even by the FT. No money is tied to it, as it is plainly a gauge of UK business and a historical vehicle rather than an investment tool. This is for the good reason that an index of 30 large UK companies, given the current scale of the London market, is an obvious anachronism.

As the FTSE 30 is currently down 42 per cent from a high set in the summer of 1999, it tells a radically different story from the FTSE 100, which is 4.1 per cent below a high set in 2007. But newspapers and stockbrokers alike have moved on to watch a benchmark that was more relevant instead. For now, different media outlets feel compelled to treat the Dow as news because their competitors all do. But given only a little courage and dispassionate thinking, there is no reason why the Dow should not suffer the same fate as the FTSE 30.

There is a separate question, which is harder to answer. By robust measures such as the S&P, US equity markets are almost back to their highs of 2007 and could get there any day. This is a remarkably swift recovery from the 2007-09 implosion. It is also a remarkable disconnect, with the rest of the world and with most perceptions of the health of the US economy. How did this happen?

The Dow does not help answer this question. But as market perceptions can be self-fulfilling, attention to the Dow may have egged on the animal spirits that are pushing US stocks higher and fuelled that underlying disconnect. It really would be best if everyone could get used to ignoring the Dow.

Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of «Financial Times».
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