El Tíbet se convierte en un nuevo paraíso fiscal local

11/08/2013 | Simon Rabinovitch – Financial Times Español

Islas Caimán, apartaos. Los fondos de inversión privada que busquen reducir el pago de impuestos tienen una nueva alternativa localizada a unos 3.600 metros sobre el nivel del mar, al pie de la cordillera del Himalaya. El único pero que hay, es que estarían jugando un papel en la estrategia del gobierno chino para apretar su puño sobre el Tíbet.

El gobierno de la prefectura de Shannan, que se encuentra en el Tíbet, entre Lhasa y el budista Reino de Bután, ha empezado a ofrecer generosos descuentos fiscales y otras facilidades en su intento por convertirse en el hogar de fondos de inversión privada y compañías de inversiones.

Las ciudades chinas constantemente compiten por atraer a los inversores, pero los abogados y consejeros dicen que el paquete de incentivos disponibles en Shannan, conocida como Lhoka en tibetano, es inusualmente agresivo y está comenzando a despertar el interés.

Los incentivos para que los fondos de inversión privados se establezcan en el Tíbet son parte de la política del gobierno chino para desarrollar la economía de la región a la vez que se establece un control más firme sobre ella.

Algunos académicos han pedido un trato más tolerante con la impaciente minoría tibetana, pero los líderes máximos han prometido seguir una línea dura para tratar con cualquiera que sea visto promoviendo la independencia.

De las 300 mil personas que viven en Shannan, más del 90 por ciento son de etnia tibetana. Las compañías de inversión que han sido atraídas hacia este lugar son en su mayoría administradas por chinos de la etnia Han, en consonancia con la estrategia gubernamental de impulsar a los Han a emigrar a áreas habitadas por grupos minoritarios.

El Tíbet ha establecido una tasa impositiva para inversores corporativos de sólo el 15 por ciento, muy por debajo de la tasa nacional del 25 por ciento. Las empresas que paguen más de 5 millones de renmimbi (820 mil dólares) en impuestos pueden tener una tasa de devolución de hasta el 40 por ciento.

El gobierno del Tíbet ha introducido un impuesto general del 20 por ciento sobre los ingresos de algunos socios de firmas privadas de inversiones, un descuento importante sobre la tarifa nacional en la que el tramo más alto paga un impuesto de hasta el 45 por ciento. Y, a diferencia de muchas otras regiones de China, no se requiere que los fondos ahí registrados inviertan en compañías locales; con solo tener domicilio en el Tíbet es suficiente.

Wang Jinghe, un abogado de Dacheng con oficina en Shanghai dice que “Muchos lugares a lo largo y ancho de China, especialmente grandes ciudades como Beijing y Shanghai, han estado ofreciendo políticas preferenciales para las firmas de inversiones privadas. Pero a lo largo del año pasado, muchos más inversionistas han estado mencionando al Tíbet y hablando sobre establecerse ahí”.

El sr. Wang dijo que las firmas extranjeras de inversión privada con fondos en renmimbi en China tendrían en teoría el permiso para establecerse en el Tíbet pero no tiene noticias de que alguna lo haya hecho. Los visitantes extranjeros necesitan permisos especiales para entrar en el Tíbet y estos pueden ser difíciles de obtener.

Zero2IPO, una firma de investigación y consultoría, no tenía información sobre fondos chinos de inversión privada estableciéndose en el Tíbet hasta que el año pasado se registraron tres. Todavía no hay datos disponibles para este año, pero evidencias circunstanciales apuntan a que hay un flujo creciente hacia el Tíbet.

A principios de año Dingxin Growth Fund estableció lo que los analistas consideran es, hasta la fecha, el mayor fondo privado de inversión del Tíbet con un valor de 400 millones de renmimbi, aunque su mandato es invertir en propiedades ubicadas en otras regiones de China.

El administrador de un recientemente establecido fondo de inversiones dijo al Financial Times quecada uno de los abogados que consultamos nos sugirieron que consideráramos ubicar nuestra base en el Tíbet”.

El Tíbet también está emergiendo como un paraíso para los inversionistas que quieren limitar los impuestos pagados al vender acciones. Conan Optical, un fabricante de gafas registrado en la bolsa de valores China para capital riesgo, anunció el 8 de agosto que la empresa de inversión de su fundador se había trasladado de Shanghai a Shannan, en el Tíbet, y redujo su participación en la empresa.

Golden Securities, una revista sobre inversiones, dice en uno de sus artículos del viernes anterior que era “un secreto a voces” que el Tíbet era el sitio para registrar acciones de valores antes de venderlas. La revista agrega: “No es difícil ver que Shannan se ha convertido en un centro de actividades para las compañías listadas en la bolsa que están deshaciéndose de sus activos”.

El gobierno de Shannan reportó que sus ingresos por impuestos durante la primera mitad de 2013 alcanzaron 726 millones de renmimbi, un incremento del 110 por ciento sobre el mismo periodo del año anterior.

Tibet opens up as new domestic tax haven

08/11/2013 | Simon Rabinovitch – Financial Times English

Cayman Islands, step aside. Private equity funds looking to cut their tax bills have a new option some 3,600 metres above sea level at the foot of the Himalayas. The only catch is, they will be playing a role in China’s strategy to tighten its grip on Tibet.

The government of Shannan prefecture, which lies in Tibet between Lhasa and the Buddhist kingdom of Bhutan, has started offering generous tax breaks and other sweeteners in an attempt to make itself a home for private equity funds and investment companies.

Cities across China regularly compete for investors, but lawyers and advisers say the package of incentives available in Shannan, known as Lhoka in Tibetan, is unusually aggressive and is beginning to attract interest.

The enticements for private equity funds to set up shop in Tibet are part of the Chinese government’s push to develop the region’s economy at the same time as establishing firmer control over it.

Some scholars have called for a more flexible approach to the country’s restive Tibetan minority, but top leaders have vowed to take a hard line against anyone seen as agitating for independence.

Of the 300,000 people in Shannan, more than 90 per cent are of Tibetan ethnicity. The investment companies that have been lured there are almost entirely managed by Han Chinese, consistent with the government’s strategy of encouraging Han to populate areas inhabited by minority groups.

Tibet has set the corporate tax rate for investors at just 15 per cent, well below the national norm of 25 per cent. Companies that pay more than Rmb5m ($820,000) in tax can have as much as 40 per cent returned to them.

The Tibetan government has also introduced a flat tax of 20 per cent on the incomes of some partners in private equity firms, a steep discount on the national rate where the highest bracket pays 45 per cent tax. And, unlike many other regions of China, it does not require that funds registering in Tibet invest in local companies; simply having Tibet as a domicile is enough.

“Many places throughout China, especially big cities like Beijing and Shanghai, have been offering preferential policies to private equity firms. But over the past year, lots more investors have been mentioning Tibet and talking about moving there,” said Wang Jinghe, a lawyer with Dacheng law offices in Shanghai.

Mr. Wang said foreign private equity firms with renminbi funds in China would in theory be allowed to base themselves in Tibet but he had not heard of any doing so. Foreign visitors need special permits to enter Tibet and these can be difficult to obtain.

Zero2IPO, a research and advisory firm, had no record of Chinese private equity funds establishing themselves in Tibet until last year when three registered there. Figures are not yet available for this year, but anecdotal evidence points to a growing flow towards Tibet.

At the start of the year Dingxin Growth Fund established what analysts say is the biggest private equity fund to date in Tibet, a Rmb400m vehicle, though its mandate is to invest in property in other regions of China.

“Every lawyer we spoke to suggested that we consider basing ourselves in Tibet,” the manager of a newly established fund told the Financial Times.

Tibet is also emerging as a haven for investors who want to limit their taxes when selling off shares. Conant Optical, an eyewear maker listed on China’s venture capital stock exchange, announced on August 8 that its founder’s investment company had moved from Shanghai to Shannan in Tibet and reduced its overall stake.

Golden Securities, an investment magazine, said in an article on Friday that it was “an open secret” that Tibet was the place to go to register shareholdings before selling them. The magazine said: “It’s not hard to see that Shannan has become a hotspot for listed companies that are cutting their holdings.”

The government of Shannan reported that its tax revenues in the first half of 2013 reached Rmb726mn, a 110 per cent increase over the same period a year earlier.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
¿Te ha resultado interesante? ¡Compártelo!