En la carrera hacia la presidencia de la Fed, ¿quién se llevará el premio: Summers, Yellen o habrá sorpresa?

En la carrera hacia la presidencia de la Fed, ¿quién se llevará el premio: Summers, Yellen o habrá sorpresa?

21/08/2013 | FxM – Evan Brock Gray

Lawrence (Larry) Summers, Janet Yellen, Timothy Geithner, Roger Ferguson and Donald Kohn son los principales candidatos para ser el siguiente líder de la Reserva Federal después de que Ben Bernanke deje su cargo en enero de 2014 tras dos periodos con bastante éxito como “director general de la Fed”.

El que se quede con el puesto – llamado “Presidente” de manera oficial – es de gran importancia no solamente para la economía de los EE. UU. y el actual y futuro gobierno sino también para los ojos de los mercados financieros mundiales, otros gobiernos y los bancos centrales. El Presidente de los EE. UU. Tiene el poder de elegir el candidato pero es el Senado que tiene el deber de confirmarle el puesto, lo cual da a entender que a primera vista, con la presidencia y la mayoría del Senado siendo de la misma fuerza política, tampoco habrá un proceso excesivamente largo para decidir quién es el que se convierte en una de las cinco personas más poderosas de todo el país. Pero quizás sí…

El Presidente Barak Obama tiene que tomar una decisión difícil. Abundan los candidatos cualificados, algunos más que otros, pero la lista mencionada previamente muestra los dos principales candidatos en estos momentos; de las universidades más prestigiosas como Harvard (Larry Summers) y Yale University y Brown University (Janet Yellen). Aunque el/la presidente/a lidera un comité de otras 18 personas, su puesto le proporciona la posibilidad de ejercer una enorme influencia sobre los otros bancos federales, y en Washington D.C. también.

La política monetaria (control sobre los tipos de interés y la oferta de dinero) se ha convertido en el arma favorita de la Administración tras su gran salto hacia el abismo fiscal en la primera parte de este año y la Fed, pero sobre todo su presidente, se hace cargo de utilizar sus herramientas políticas para apoyar a la economía y el empleo. Además, la reforma de Wall Street de 2010, nombrada la Ley Dodd-Frank, aporta a la Fed más poder de supervisión sobre el sistema financiero del país, lo cual significa que la industria financiera entera (y sus lobbies) estará mordiendo sus uñas hasta que se decida todo.

Así que presentamos a estos dos candidatos – sus antecedentes, ideales y tendencias profesionales – para poder adivinar (en agosto) quién sería el mejor candidato y quién será elegido.

Janet Yellen es una economista: tiene la cabeza fría, es calculadora, se mete sutilmente en la política y no teme contestar una pregunta con “eso depende…”. Tiene una formación académica clásica (estudiando en Brown y Yale University) y una trayectoria profesional impresionante (ex profesora de Harvard University y profesora emérita de la Universidad de California, Berkeley donde, por cierto, le han premiado por ser la mejor profesora de toda la Escuela de Negocios Haas. Aparte de las universidades, Yellen ha trabajado para la Fed desde 2004 como presidenta del banco federal de San Francisco hasta 2010 cuando subió a ser la vice presidenta actual de la Fed. Formaba parte del todo poderoso Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) que se encarga, como bien dice su nombre, de las operaciones del mercado abierto: fijar las tasas de interés, controlar el crecimiento de la oferta de dinero y la compra/venta de las letras y bonos del tesoro. Como ya era miembro del FOMC significa que no causaría divisiones internas tanto como alguien de fuera. Le han tachado de “paloma”, o “dove” en inglés, que quiere decir que le importa más encontrar el pleno empleo en la economía con una política monetaria abierta que mantener la inflación baja. Es probable que gracias a su tiempo trabajando mano a mano con Bernanke y por su experiencia como profesora, se comenta que ella tiene una manera de explicar argumentos complejos de manera simple y clara, lo cual sería una habilidad muy útil para el puesto ya que el lenguaje empleado por el presidente de la Fed puede llegar a ser jarabe o veneno para los mercados. Tiene un apoyo amplio en el Senado, sobre todo entre las senadoras y los demócratas.

Larry Summers es un intelectual: piensa rápido, es capaz de hacer síntesis con ideas abstractas de manera coherente, emplea su escepticismo en todo lo que hace y ya tiene una frase célebre por su arrogancia: “Tú me tienes que decir por qué me equivoco”. Ha cogido fama por interrumpir a la gente y sacar sus propias conclusiones. Pero esa confianza en sí mismo no le ha estorbado en su camino hacia el éxito. Se matriculó en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) con 16 años. Fue presidente de Harvard University pero antes fue uno de los profesores titulares más jóvenes de la historia de la universidad. Le ficharon en la administración Clinton, le nombraron Secretario del Tesoro de 1999 a 2001 y le llamaron desde la Casa Blanca otra vez en 2009 para ser el director del Consejo Económico Nacional (NEC), un tipo de think tank gubernamental. Le tachan de “halcón, o “hawk” en inglés, que significa que le importa más el control sobre la inflación con una política monetaria restrictiva que el nivel de desempleo. El apoyo que tiene en el Senado es como la marea – sube y baja todos los días (le apoyan mayoritariamente los demócratas pero le respetan los republicanos por su tendencia conservadora).

El asunto más pertinente sobre la mesa de la Fed es cuándo empezar a reducir, o “taper” en inglés, su ya famosa práctica de flexibilización cuantitativa: el programa en que compra 85 mil millones de dólares de bonos nacionales (y otros activos financieros) al mes para reactivar la economía, mantener los tipos de interés bajos y estimular el mercado laboral. Si la recuperación económica continúa dentro de los EE. UU. y la tasa de desempleo baja al 6,5%, puede que la Fed decida disminuir las cantidades de dinero que imprime para financiar este programa. Los mercados temen por la pérdida del dinero fácil que se ha extendido demasiado durante todo 2013 (ya han superado sus niveles pre-crisis de 2007 y les toca corregirse). Cómo reaccione el siguiente presidente de la Fed con sus herramientas monetarias después de un turbulento fin de 2013 es algo que el Presidente Obama tiene en mente porque tendrá que confiar en esta persona durante el tiempo que le queda de su mandato.

Se va a elegir una persona para el puesto más alto del sistema federal y cuando esa persona habla, todo el mundo escucha, y muy atentamente. ¿Será el súper listo pero inestable “Larry”? ¿Será la bien formada pero muy suave “Janet”? ¿O saldrá Timothy, Roger o Donald de las sombras a dejarnos a todos con la cabeza dando vueltas? Los mercados quieren saber ya cómo termina el cuento pero, ¡ay qué pena!, parece que todos tendremos que volver a disfrutar los que nos queda de las vacaciones del verano y dejar que pase lo que pase. No te preocupes, podremos alabar o quejarnos de la elección del siguiente presidente de la Fed al mismo tiempo que empezamos a quejarnos del mal tiempo otra vez.

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