“Este discurso de graduación te enseña todo lo que necesitas saber de economía en 297 palabras” – No, no lo hace

“Este discurso de graduación te enseña todo lo que necesitas saber de economía en 297 palabras” – No, no lo hace

28/05/2014 | Steve Laniel – SteveReads

Quien haya escrito este encabezado decidió molestar a mucha gente. De hecho, todo esto probablemente sea un buen ejercicio en trolling. Así que en lugar de alimentar a los trolls responderé amablemente con un breve texto.

Cuando lees acerca de cómo se comportan los individuos en el sentido económico inmediatamente deberías hacerte por lo menos una pregunta: ¿Qué sucedería si todos nos comportáramos de esa manera? Por ejemplo, ese discurso habla acerca de incentivos, que son el tema favorito de los economistas. Yo tengo un incentivo para ir a la universidad porque al hacerlo incrementaré mi sueldo esperado para toda la vida. ¿Pero qué pasaría si todos fuéramos a la universidad? ¿Si el nivel educativo de todos se incrementa en la misma medida, se incrementaría el ingreso de todos en la misma medida?

De igual manera: todos tenemos un incentivo para, por decir algo, vivir en un lugar tranquilo junto al agua. Ya que todos tenemos el mismo incentivo entonces todos decidimos mudarnos a ese lugar tranquilo junto al agua. Cuando todos vivamos junto al agua, amontonados unos junto a otros, entonces ya no será un lugar tranquilo y pacífico.

Todos quisiéramos que nuestros hijos pudieran ir caminando a la escuela con seguridad. Pero no podrán hacerlo de manera segura a menos que nuestros vecinos crean que es seguro hacerlo. Ante esto algunos de nosotros decidimos llevar a nuestros hijos en coche a la escuela. Entonces ya no habrá seguridad para los que van caminando, así que nuestros hijos ya no están seguros. Por lo que todos terminarán llevando a sus hijos en coche a la escuela. Lo que al final hace que se vuelva inseguro para nuestros hijos ir a la escuela caminando.

O veamos a Klinenberg: solía suceder que, durante las olas de calor, miles de personas dormían en los parques públicos de Chicago. Esa sensación de desagrado que acabas de sentir es la explicación de por qué ya nadie lo hace hoy en día. Y como ya nadie lo hace la gente tiene que dormir en sus casas durante las olas de calor, porque ya no sienten la seguridad que da estar rodeado de gente en el exterior. Pero mucha gente no puede pagarse el aire acondicionado; especialmente los grupos más marginados no lo pueden pagar. Así que mueren solos dentro de sus departamentos.

La moraleja debería ser completamente obvia: Lo que yo hago depende de lo que tú hagas. Tiene poco sentido, en muchos contextos, hablar de lo que tú quieres – los que son tus “incentivos” – sin hablar también acerca de lo que yo quiero, o viceversa.

Para una versión corta de todo lo escrito arriba lee a Tom Slee. En serio, léelo tan pronto como puedas. Su libro es un ayuda a corregir lo necesario para los discursos triviales de Sargent (y, empiezo a preocuparme, por los Voxes) del mundo.

Este artículo tiene como origen la página web «Steve Reads«. Puedes verlo al completo aquí en “This graduation speech teaches you everything you need to know about economics in 297 words” — no it doesn’t.

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