¿Falla el sistema o fallamos nosotros?

¿Falla el sistema o fallamos nosotros?

11/09/2013 | FxM – Hugo Vázquez

A pesar de ser el motor y el ejemplo económico de la eurozona, Alemania tiene un lado oscuro en materia laboral: los millones de trabajadores que tienen contratos de tiempo parcial y ganan apenas lo mínimo para sobrellevar un nivel de vida precario. Las reformas en materia laboral que flexibilizaron el mercado del empleo, y que también hicieron más exigentes los requisitos para obtener la ayuda por desempleo y que hasta pueden obligar a una persona a aceptar un empleo si está cualificada para desempeñarlo, han permitido a Alemania maquillar sus cifras de paro.

Estas reformas implementadas en 2004, cuyo nombre en alemán es complicado, mejor conocidas como Hartz IV (en “honor” al jefe de la comisión que las elaboró) han tenido no solo gran impacto en el mercado laboral sino también en el imaginario alemán, ya que su nombre “Hartz IV” fue votada como “Palabra alemana del año 2004”, es utilizada para nombrar a la persona que está desempleada y recibe ayuda estatal para sobrevivir, y también es usada como sinónimo de los programas diurnos de la TV que solo sirven para pasar el rato. También han sido denunciadas por contravenir los derechos humanos fundamentales.

En el verano de 2013 en 50 ciudades de los Estados Unidos, millares de trabajadores de restaurantes de comida rápida (McDonald’s, Burger King, Wendy’s, y KFC) se fueron a la huelga para exigir un aumento en su salario por hora.

Este tipo de trabajos solían ser desempeñados por jóvenes que solo podían o querían trabajar un limitado número de horas a la semana, pero desde 1990, como resultado del cambio del modelo económico, la mano de obra ha perdido peso en el sector manufacturero (-50 por ciento) y ha ganado en el sector de la alimentación (+25 por ciento) lo que, sumado a la crisis iniciada en 2008, ha hecho cambiar el perfil del trabajador de este tipo de empresas, que ahora se compone por un 25 por ciento de mayores de 25 años, más del 25 por ciento tienen hijos, y cerca del 30 por ciento tienen educación universitaria.

También en el verano de 2013 en el Reino Unido ha habido protestas por la aplicación del contrato conocido como “cero horas”, que estaba pensado para un perfil laboral que requería o podía trabajar un limitado número de horas a la semana, porque se ha generalizado su aplicación a empresas que no deberían utilizarlo y el perfil del contratado ya no era para el que originalmente fue diseñado (siendo similar al caso de los restaurantes de comida rápida de los EE.UU.).

En los tres países mencionados, al igual que en la mayoría de los países de Europa y Norteamérica, el llamado “uno por ciento” más rico de la población ha venido acaparando un mayor porcentaje de la riqueza generada por el país en su conjunto. Tomemos como ejemplo el caso de McDonald’s, en la última década la diferencia entre el salario promedio de un trabajador de esa empresa y el del presidente de la misma se ha duplicado.

Es cierto que el sistema económico capitalista es el peor de todos los sistemas económicos, exceptuando todos los demás; también es cierto que el sistema político democrático es el peor sistema político, exceptuando todos los demás. Pero ambos sistemas han sacado de la pobreza a billones de personas y le han ampliado la esperanza de vida, y la combinación de ambos sistemas ha favorecido la movilidad social y el progreso tecnológico.

Suponemos que los se dedican a la política empiezan su carrera llenos de ilusión por mejorar el mundo y en algún momento son víctimas del “Efecto Lucifer”: “La mayoría de nosotros puede sufrir un importante cambio en nuestro carácter cuando estamos sometidos a enormes fuerzas sociales… La gente buena puede ser inducida, seducida e iniciada en comportamientos malignos… si se llega a encontrar en las circunstancias correctas o incorrectas”. Philip Zimbardo, 2007.

¿Será esta la causa de que las actuales clases políticas se hayan convertido en unas castas que cuidan más sus intereses personales que los de la sociedad que dicen representar? Tomemos como muestra el caso del 54 por ciento de los eurodiputados que en el año 2011 (en una eurozona en crisis económica) rechazaron la propuesta dejar de viajar en primera clase para hacerlo en clase turista.

¿Cómo es posible que teniendo todos estos países regímenes democráticos se haya elegido a congresos y parlamentos que han permitido o favorecido la concentración del ingreso en unos pocos? ¿O será que cuando una persona llega a un puesto de poder ocurre lo que Warren Buffet dice sobre sobre los administradores? “Cuando un administrador con una reputación brillante llega a una empresa con una reputación deficiente en materia económica es la reputación de la empresa la que se mantiene intacta”.

¿Cómo es posible que un partido que ha aplicado recortes drásticos en el sector educativo y de sanidad pueda mantenerse como favorito para ganar las próximas elecciones? Será que no nos damos cuenta que “El mundo de la política en nada se parece a los parvularios; en materia política, la obediencia y el apoyo son una misma cosa”. Hannah Arendt, 1961.

Podría ser que la mano invisible mencionada por Adam Smith también funcione en sentido inverso: “La creencia de que la mano invisible causa que el interés personal promueva el bienestar general puede llevar a pensar que las estructuras sociales correctas se
sobrepondrán a los impulsos negativos del carácter personal”

¿Falla el sistema o fallamos los que damos vida al sistema?

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